Día litúrgico: Lunes 6 de Pascua
26 de mayo: San Felipe Neri, presbítero
Texto del Evangelio (Jn 15,26—16,4):
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito que Yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, Él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.
No les dije estas cosas desde el principio, porque Yo estaba con ustedes.
Palabra del Señor.
Reflexión
El texto del evangelio de hoy, se encuentra en los llamados discursos de despedida de Jesús. Como parte de la preparación final a sus apóstoles antes de la pasión, Jesús les anuncia cuál será su situación como discípulos suyos, la que él prevé y lo que espera de ellos. Los instruyó sobre dos cosas: la primera y más importante, es que serían revestidos de una fuerza interior que los convertiría en auténticos testigos de su amor y de su Reino. Por otro lado, que el hecho de convertirse en auténticos testigos, los llevará a afrontar una serie de dificultades, incluso a perder la vida como prueba de fidelidad. Jesús les advierte para que no se escandalicen y esto los lleve a apartarse de la fe, puesto que los primeros perseguidores serán los propios hermanos judíos.
Estos dos elementos han estado siempre presentes en la vida de la Iglesia: el testimonio de Cristo, Mesías, llevado hasta las últimas consecuencias y la presencia activa de ese Espíritu, dando fuerzas para superar miedos, fragilidades personales y dificultades para testimoniar nuestra fe en Jesús resucitado y vivo en medio de nosotros.
Los cristianos que viven según este Espíritu, encontrarán contrastes y hasta persecución en los poderes de este mundo, donde reina el espíritu materialista del ídolo del egoísmo. Esos poderes, que han perseguido, condenado y ejecutado a Jesús en la cruz, son los que tratarán también de condenarnos a nosotros. Ser fieles a Jesús y su evangelio, siempre será motivo de dificultades: seremos perseguidos y calumniados en su nombre. Sin embargo, no estaremos solos, el «Espíritu de la Verdad» prometido por Jesús, estará animando, acompañando y actualizando constantemente sus palabras. Por lo tanto, ya sabemos de quién será la victoria final.
Hemos de revisar continuamente, tanto en plan comunitario como personal, nuestra conducta e imagen cristiana. El testimonio cristiano, aun sin palabras, es compromiso de todos los días y forma parte del quehacer de la evangelización que nos compete como miembros que somos de la Iglesia.
Quizás sería bueno esta semana, reflexionar sobre la eficacia de nuestro testimonio ante los demás. Nuestro testimonio con nuestros compañeros de trabajo y en nuestra misma familia. Y por otro lado, hacernos conscientes de la presencia activa del Espíritu que obra en nosotros y nos asegura que sólo en Jesús hay vida.
¿He aprendido en mi vida a confiar en el Espíritu Santo? ¿Tengo miedo a dar testimonio de Jesús? ¿Cómo enfrento la burla, el rechazo, la crítica, por mi fe en Jesús?
Señor Jesús, que venciste al mundo aceptando la condena y la muerte en la cruz, danos la gracia de no renegar nunca nuestra fe bautismal en las luchas de este mundo. Confiados en tu Palabra y en la fuerza de tu Espíritu, queremos demostrar que te conocemos y te amamos. Amén.
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza