Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 18 de octubre de 2024

Día litúrgico: 18 de octubre: San Lucas, evangelista

Texto del Evangelio (Lc 10,1-9):

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir.

Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El reino de Dios está cerca de ustedes”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la Fiesta de san Lucas, evangelista. Lucas, de Antioquía, el “médico amado” que fue el compañero de San Pablo, es también el evangelista que mejor ha expresado la mansedumbre de Cristo y, en los Hechos de los Apóstoles, el cronista de los primeros pasos de la Iglesia después de Pentecostés. Bajo su pluma de letrado, la Buena Nueva se torna un verdadero cántico de acción de gracias en la alegría y el optimismo.

Lucas es un modelo estimulante de misionero y transmisor de la fe para los cristianos, también de nuestro tiempo. ¡Cuánto bien ha hecho Lucas con sus libros! Desde hace dos mil años, la comunidad cristiana los lee, aprende cómo es Cristo Jesús y cómo tiene que ser la vida de una comunidad, guiada y animada por el Espíritu Santo.

El evangelio de hoy está tomado precisamente de san Lucas, en el que se presentan las características centrales del apóstol de Cristo.

El apóstol es, en primer lugar, el que ha sido llamado por el Señor, designado por Él mismo, con vistas a ser enviado en su nombre: ¡es Jesús quien llama a quien quiere para confiarle una misión concreta! «El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir» (Lc 10,1).

El apóstol, pues, por haber sido llamado por el Señor, es, además, aquel que depende totalmente de Él. «No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino» (Lc 10,4).

El apóstol es, además, quien prepara el camino del Señor, anunciando su paz, curando a los enfermos y manifestando, así, la venida del Reino. La tarea del apóstol es, pues, central en y para la vida de la Iglesia, porque de ella depende la futura acogida al Maestro entre los hombres.

Todos los bautizados, estamos llamados a dar testimonio de Aquel en quien creemos. Cuando nos entregamos y damos aquello que somos, por sencillo o pequeño que sea, un gesto de amor, una palabra de perdón, un servicio en la iglesia, en la comunidad, en la familia, una oportunidad de acogida, de diálogo y encuentro, una muestra de paz, un ministerio vivido con humildad…, estemos seguros que se multiplicarán como las semillas plantadas en suelo fértil, simplemente porque es don y todo don es bendecido por Dios.

El papa Francisco ha enfatizado el talante misionero de la Iglesia, exhortándonos a salir del encierro de nuestras iglesias y comunidades de fe hacia la calle: “Quiero agitación en las diócesis, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea clericalismo, de lo que sea comodidad (…) Si no salen, las instituciones se convierten en ONG y la Iglesia no puede ser una ONG”.

Tal como Jesús envió a los “setenta y dos” y Pablo a sus discípulos y colaboradores, hoy Francisco nos envía a todos a proclamar la Buena Noticia del Reino, y a continuar construyéndolo con nuestras obras, especialmente nuestro acercamiento a los marginados de la sociedad, para que ellos puedan experimentar el amor de Dios.

El mejor ejemplo a seguir al celebrar la fiesta del Evangelista Lucas, es el de hacernos más conscientes de la dimensión apostólico-evangelizadora de nuestra vida cristiana.

En nuestros procesos pastorales, ¿acompañamos a cada uno según su ritmo y capacidad? ¿Estamos orando para que en la viña del Señor no falten buenos y santos operarios del Reino?

Señor Jesús, queremos ser obreros de tu viña, para llevar el mensaje de esperanza y de amor a los que no te conocen; danos fuerza y voluntad para no decaer en la misión; para orar continuamente que sean muchos los enviados y que tú no dejes de convocar personas que respondan a tu llamado. Amén.

Bendiciones.

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