Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy miércoles 4 de mayo de 2022

Día litúrgico: Miércoles 3 de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 14, 6-14):

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre”? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.  Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago,

quienes formaron parte del grupo de discípulos más cercanos a Jesús. Se trata de Santiago, el hijo de María de Cleofás y pariente de Jesús, llamado el menor para distinguirlo del otro Santiago; y de Felipe, originario de Betsaida, discípulo de Juan Bautista. Ambos coronaron sus vidas, dedicadas al anuncio del evangelio, a través del martirio. Ese fue el signo de su fidelidad absoluta al Maestro.

El evangelio hace referencia a aquellos coloquios que Jesús tenía sólo con los Apóstoles, y en los que procuraba ir formándolos, para que tuvieran ideas claras sobre su persona y su misión. Es que los Apóstoles estaban imbuidos de las ideas que los judíos se habían formado sobre la persona del Mesías: esperaban un liberador terrenal y político, mientras que la persona de Jesús no respondía en absoluto a estas imágenes preconcebidas.

Las primeras palabras que leemos en el evangelio de hoy son respuesta a una pregunta del apóstol Tomás. «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». Esta respuesta a Tomás da pie a la petición de Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».

Antes de Jesús estaba claro que nadie podía ver a Dios; aunque algunos personajes en el Antiguo Testamento tenían ciertas experiencias (Moisés, Abraham, Elías, Jacob) el pueblo en general sentía la presencia y compañía del Señor, pero no lo podía ver.

La respuesta que Jesús da a la petición de Felipe, lo cambia todo; pues con toda claridad le dice que el que lo ve a Él ve al Padre Dios, así de simple, así de concreto, así de profundo, así de maravilloso.

Estas respuestas de Jesús a los Apóstoles, también nos las dirige a todos nosotros, pues hoy como ayer, hay muchas personas que lo siguen, que lo escuchan, pero no todos entienden la profundidad de su ser, por esta misma razón hace una fuerte exhortación: “créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mi”. Esta es la verdadera identidad de Jesús: ver a Jesús es ver a Dios, amar a Jesús es amar a Dios, conocer a Jesús es conocer a Dios, escuchar a Jesús es escuchar a Dios.

Aquel que quiere saber cómo y quién es Dios Padre, basta que mire a Jesús. Él lo ha revelado en las palabras y en los gestos de su vida. A través de su obediencia, Jesús está totalmente identificado con el Padre. Por esto, en Jesús todo es revelación del Padre. Los signos o las obras de Jesús son obras del Padre. Como dice la gente: “El hijo es la cara del padre”. En Jesús y por Jesús, Dios está en medio de nosotros.

En el día de los apóstoles Felipe y Santiago estamos llamados a reforzar nuestra identidad cristiana. El camino de la fe implica ahondar en el conocimiento del Señor. Y ello lleva consigo orar, profundizar en el evangelio, intentar vivir las actitudes de Jesús, celebrar y compartir la fe comunitariamente…Si no, Cristo se nos irá convirtiendo en un gran desconocido.

¿El ejemplo de los apóstoles Felipe y Santiago de qué manera puede motivar nuestro compromiso misionero y evangelizador como creyentes? ¿Cómo experimentar la presencia del Padre de la que tanto habla Jesús?

Padre Santo: te damos las gracias, porque en la plenitud de los tiempos, has querido revelarte a nosotros a través de tu hijo Jesús; te pedimos que habiendo encontrado el verdadero camino que nos lleva a ti, jamás nos apartemos de Él. Amén.

Bendiciones.

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