Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 21 de enero de 2022

Día litúrgico: Viernes 2 del tiempo ordinario

21 de Enero: Santa Inés, virgen y mártir

21 de Enero: San Fructuoso, obispo y mártir, y santos Augurio y Eulogio, diáconos y mártires

Texto del Evangelio (Mc 3,13-19):

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de hoy, nos narra la elección de los doce apóstoles. Por una parte está la multitud que oye con gusto la predicación de Jesús y se aprovecha de sus milagros. Por otra, los discípulos, que creen en él y lo van reconociendo como el Mesías esperado. Ahora, finalmente, elige a doce y los asocia estrechamente a su vida, a su misión y a su autoridad y poder.

Apóstol, en griego, significa “enviado”. Estos doce van a convivir con él y los enviará luego a predicar el evangelio, con poder para expulsar demonios, como ha hecho él. O sea, van a compartir su misión mesiánica y serán la base de la comunidad eclesial para todos los siglos.

El número de doce no es casual: es evidente su simbolismo, que apunta a las doce tribus de Israel. La Iglesia va a ser desde ahora el nuevo Israel, unificado en torno a Cristo Jesús. La Iglesia, fundada sobre los Doce, está llamada a continuar a lo largo de los siglos y en el mundo entero la misma obra del Maestro. La comunidad cristiana no es un pueblo anónimo, compuesto de personas sin vínculos entre ellas. El Señor ha llamado a los Doce por su nombre, uno a uno. Así nació esta primera comunidad de los Doce. Y del mismo modo sigue naciendo todavía hoy toda comunidad cristiana.

En la comunidad eclesial, cada uno tiene su nombre, su historia, y a cada uno se le ha confiado la misión de anunciar el evangelio y curar las enfermedades. El requisito para la misión es que el apóstol debe ante todo «estar con Jesús». Se podría decir que el apóstol es ante todo discípulo, es decir, alguien que está con Jesús, que le escucha, que le sigue.

El estrecho vínculo con la vida y las palabras de Jesús son la base de la misión. Si están con Jesús irán con él en medio de las multitudes y continuarán su misma obra de predicación y de curación. No es casualidad que, según narra el evangelista Juan, Jesús les dirá: «Separados de mí no pueden hacer nada» (Jn 15, 5). Es Jesús quien actúa a través de su Iglesia. Y esta debe modelarse cada vez más de acuerdo a su Señor

Como miembros de la Iglesia, ¿anunciamos con alegría y convicción el evangelio de Jesús que nos llama a la conversión y la fe?

Gracias, Señor Jesús, por llamarnos a tu seguimiento, a compartir tu vida, tus afanes, tu palabra, tu misión evangelizadora y tu pasión por la justicia, en medio de nuestro ambiente familiar, laboral y social. Amén

Bendiciones.

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