Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 9 de julio de 2021

Día litúrgico: Viernes 14 del tiempo ordinario

Ver 1ª Lectura y Salmo     

Texto del Evangelio (Mt 10,16-23): Jesús dijo a sus apóstoles:

Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquél que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

Reflexión

En el evangelio de hoy, el Señor remarca a sus discípulos las dificultades y contradicciones que habrán de sufrir como consecuencia de su seguimiento y fidelidad al evangelio. Les da unos consejos bien precisos sobre lo que han de hacer y decir, y como deberán resistir y perseverar hasta el final.

Jesús ya les había anunciado a sus discípulos que su suerte no sería diferente de la del Maestro. Por eso es bueno recordar que el verdadero apóstol debe saber que la persecución y la violencia, muchas veces, son el resultado de un seguimiento sincero y coherente. No siempre serán tiempos fáciles ni circunstancias llevaderas. Habrá que afrontar cualquier dificultad que se presente, cualquier persecución, infamia o traición, incluso de los más cercanos. Hasta dentro de nuestras familias podremos encontrar oposición al evangelio.

Podríamos preguntarnos: ¿Por qué habrían de perseguir a los seguidores de Jesús? ¿Por qué me han de perseguir a mí? La respuesta la da Jesús: “Si a mí me persiguieron, a ustedes también los perseguirán” (Jn.20,20). Esta persecución es debida a que la vida cristiana, muchas veces se opone radicalmente a los intereses egoístas del mundo.

Por eso, cuando una persona verdaderamente se convierte en un “discípulo” de Jesús, dado que sus criterios y valores se regulan por el evangelio y su vida es dirigida por el Espíritu Santo, los amigos, a los que les gusta mantener conversaciones  con doble sentido o irreligiosas, frecuentar lugares inconvenientes o realizar acciones contrarias a la moral y a los principios cristianos, comenzarán a rechazarla, a no invitarla y a excluirla del grupo de “amigos”. Lo mismo si el cristiano hace manifiesto su “discipulado” en la oficina, viviendo las normas de la justicia, muchas veces no encontrará apoyo en sus compañeros, e incluso, si llega a oponerse radicalmente a la injusticia, puede hasta perder el puesto.

Efectivamente, la vida cristiana no siempre es fácil, pero es la única vida que proporciona al hombre la verdadera paz y la alegría interior que no tienen fin. Hoy, más que nunca, Jesús necesita de hombres y mujeres fieles al Evangelio que sean capaces de testificar ante los demás su amor por él. No tengas miedo, él nos ha ofrecido que estará con nosotros y que, en ese momento, seremos asistidos por la fuerza y el poder del Espíritu Santo.

¿Es verdaderamente mi seguimiento de Jesús, un seguimiento radical? ¿Estoy dispuesto a dar la vida por las convicciones cristianas o las puedo negociar ¿Sabemos confiar en la ayuda de Dios cuando sufrimos conflictos, persecuciones y pruebas?

Padre Santo, ayúdanos a encontrar siempre la armonía. Que nos esforcemos por evitar todo tipo de conflictos entre hermanos, hijos y padres. Que seamos capaces de llevar el diálogo, la tolerancia, la justicia, el amor y la paz. Amén.

Bendiciones.

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