Cartas Pastorales

18 años celebra Apostolado Divina Misericordia

Con gran júbilo el apostolado, de la Divina Misericordia, nacido al alero de la parroquia Buen Pastor este 10 de junio celebro 18 años.

Este grupo numeroso es el grupo base de lo que es hoy el apostolado diocesano de esta devoción, alrededor de 6 integrantes, allá por el año 2000 sintió el llamado de configurar un grupo de oración en donde se pudiera rezar y hacer obras espirituales, y la luz vino de una estampa que llego a las manos de una de ellas, cautivadas por dicha imagen buscaron y se informaron en qué consistía esta tan hermosa devoción, la cual imploraban misericordia por toda la humanidad, a Jesús, mismo en el momento de su agonía; a las 3 de la tarde, apoyadas en forma sistemática por dos sacerdotes que imploraban y hacían vida la misericordia.

El padre Ángel Palomera de la cuidad de Concepción, quien fue el asesor nacional de la Divina Misericordia QEPD. Y el párroco padre Alberto Berden, quien les asigno un cometido, de perseverar en esta devoción a puerta cerrada durante 6 meses, para después hacer el llamado en las misas a participar de este nuevo grupo parroquial, hoy son 10 comunidades en los Ángeles y sus alrededores.

Por ello el domingo en la santa eucaristía, el guion, comenzaba con estas palabras: “Nos reunimos este domingo como Iglesia, pueblo santo escogido por Dios, para celebrar las obras que el Señor realiza en  cada uno de nosotros a lo largo de la historia, en la cual se nos revela como Padre, rico en Misericordia, manifestando todo su amor hacia nosotros y agradecer por los 18 años que el Apostolado  de la Divina Misericordia  hoy cumple, haciendo vida esta  devoción, Celebremos pues, esta Eucaristía, cántico solemne a la Misericordia de Jesús, y su más plena manifestación.

La eucaristía de aquel domingo, celebrada por el asesor diocesano padre Pedro Mieres, se vistió de los colores, blanco y rojo, el altar engalanado de Misericordia y gratitud por el llamado de ser apóstol de la misericordia y con la promesa de Jesús a santa Faustina seguiremos perseverando, implorando y hacer  vida la misericordia:   «A las almas que difunden el culto de mi Misericordia, las protejo a lo largo de su vida como una madre cariñosa protege a su niño todavía lactante. A la hora de su muerte, no seré para ellas su juez sino su Salvador misericordioso. En aquella última hora no hay para el alma más que una sola protección: MI MISERICORDIA»…

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