Cartas Pastorales

Animalismo vs. Humanismo

Por Juan Antonio Montes Varas

Director Acción Familia

En nuestro comentario de la semana pasada le prometimos volver sobre el tema de lo que se escondía detrás de los intentos de prohibir el rodeo.

Como podrá recordar, tratamos de la iniciativa de algunos alcaldes de la zona Metropolitana y del Senador Girardi de prohibir la realización del rodeo, argumentando el perjuicio físico causado a los novillos.

Comentamos al respecto, que era una contradicción de parte del referido parlamentario defender el bienestar de animales y, al mismo tiempo, manifestarse favorable a la muerte de los niños en el seno materno a través de la legalización del aborto.

Sin embargo, esta contradicción que para todos es tan clara, para Girardi y para las ongs animalistas, no constituye ninguna contradicción.

Girardi tiene un anhelo igualitario que va más allá de la mera igualdad socio económica entre todas las personas, sostenida por los comunistas. Él considera que existen otras desigualdades, más profundas, que también se deben erradicar; entre ellas, la desigualdad existente entre todos los seres vivos: hombres, animales y vegetales.

Durante la discusión de la ley de identidad de género, el senador Girardi dijo: “(este proyecto) nos permitirá discutir en el Congreso Nacional, dentro de algunos años, los lazos indisolubles que nos relacionan con el resto de los seres vivos, de los que nos hemos separado, a los que vemos como cosa separada, a los que no sentimos parte de la naturaleza, la que estamos destruyendo de la misma manera como lo hicimos durante siglos con quienes tenían colores, visiones, religiones, convicciones y orientaciones sexuales diferentes. (…) A mi entender, este es un paso terapéutico para la sociedad chilena. Y espero que ella siga evolucionando, pues falta mucho más.” ( ).

En otras palabras, se trata de acabar con toda diferencia que existe entre los seres humanos racionales, dotados de un alma espiritual inmortal, creados a la imagen y semejanza de Dios y con el fin de gozar eternamente de su visión, con el resto de los seres vivos irracionales: animales y vegetales.

De acuerdo a esta “lógica”, lo que Dios mandó al hombre en el Génesis,  “llenar la tierra y someterla” y “ejercer dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.», constituye una versión “opresora” sobre el resto de los seres vivos, y, por lo tanto, debe ser erradicada, para dar lugar a una relación igualitaria entre hombres, animales y vegetales.

De este modo, al igual que se debe prohibir el rodeo, también se debe acabar con los zoológicos, con la experiencia científica en animales, con el cautiverio de las aves en gallineros, o de otros animales en corrales para la alimentación o entretención de los hombres. En una palabra, es la proclamación de los postulados de la Revolución francesa, “igualdad, fraternidad y libertad”, pero no entre nobles y plebeyos, sino entre hombres y animales.

Y, como éstos últimos aún no han tomado conciencia de su explotación, o no tienen los medios de expresarla debidamente, el Senador Girardi se hace su portavoz: “animales unidos, jamás serán vencidos”.

Vendrá luego, de acuerdo a sus mismas utopías, la hora en que los vegetales, también declararán similar revolución (el pasto contra las vacas, las zanahorias contra los conejos, etc.), y de este modo se llegará a acabar con la última desigualdad establecida por Dios en la Creación. Será el reino del demonio, todos iguales, en un mundo de seres completamente libres y “fraternos” (imagínese la fraternidad entre leones y hombres!).

Si el lector me pregunta por qué entonces el Senador no respeta la vida también de los seres humanos en gestación, la respuesta es cruel. Es que éstos últimos son la única especie peligrosa, pues contamina, domina los demás seres de la cadena ecológica y además lo hace con afán de lucro. Todo lo cual constituye el mal supremo de los seres vivos.

Como Ud. ve, estimado lector, detrás de la prohibición del rodeo se esconde una verdadera herejía, es el panteísmo, que consiste en afirmar que todo es dios. O, lo que es lo mismo, que Dios no existe. 

No se crea que el Senador esté solitario en la promoción del “animalismo” contra el “humanismo”. Al contrario, de acuerdo con la información dada a conocer la semana pasada relativa a las propuestas recogidas en los debates para la elaboración de una nueva Constitución se constata la misma mentalidad entre muchos de quienes se sumaron a estos “cabildos”.

A través del sitio web www.sistematizacionconstitucional.cl, el Ejecutivo publicó el trabajo realizado por el Comité de Sistematización que analizó la información de los 491 grupos de trabajo que reunieron en total a 8621 participantes.

Entre los principios y valores que lograron el porcentaje más alto dentro del ítem “acuerdo parcial”, destacan Libertad de culto con un 40% de acuerdo parcial, Familia basada en el matrimonio heterosexual (con 50% de acuerdo parcial y 33,3% de acuerdo)

En cuanto a los deberes y responsabilidades que más destacaron los chilenos, la lista la encabezó el deber de protección de conservación de la naturaleza (494 menciones y 96,4% de acuerdo).

Sin embargo, uno de los conceptos que generó más debate fue el derecho a la vida, que con 424 menciones obtuvo 54,7% de acuerdo, 38,9% de acuerdo parcial y 6,4% de desacuerdo. En esta misma línea, el derecho a respetar la vida desde la concepción fue el concepto que tuvo el porcentaje más alto de desacuerdo (50%), junto a un 25% de acuerdo total y parcial. Sin embargo dicho derecho se mencionó solo cuatro veces.

En conclusión, los cabilderos en su casi unanimidad, (96,4%) consideran que la “conservación de la naturaleza” es la principal obligación que debe promover una nueva constitución. Sin embargo, el 50% de ellos considera que cuando se trate de la conservación de la naturaleza humana, ella puede ser violada sin ninguna consecuencia negativa.

En otras palabras, estas opiniones dan cuentan de una corriente de personas, que parecen creer que los hombres o no constituimos parte de lo que ellos llaman “naturaleza” o somos los únicos miembros de esta “naturaleza” que pueden ser impunemente eliminados desde su concepción.

Estamos pues, delante de la aparición de una peligrosa ideología,  la “humanofobia”.

¿Hasta dónde nos conducirá esta locura?

No lo sabemos, pero lo que es claro es que no han faltado los avisos. Al respecto, el Papa Benedicto XVI afirmó, en marzo del 2011, que la mejor defensa que se puede hacer del medio ambiente consiste en proteger el núcleo social de la familia, que se forma a partir del matrimonio entre un hombre y una mujer.

También dijo el Papa, que si el hombre no respeta la creación es porque ha perdido el sentido pleno de la vida, despreciándose a sí mismo. Sólo será capaz de respetar el medio ambiente y las criaturas del planeta si su vida recobra su sentido esencial (que es Dios). El hombre tendrá que reconocer de una vez su condición de criatura; no siendo Dios, sino su imagen, tiene que tener más viva la presencia del creador en las cosas que lo rodean, y debe intentar sensibilizarse ante todas las criaturas, especialmente ante la criatura humana.

Como Ud. ve estimado radioyente, esta mentalidad “humanofóbica”, viene de lejos. Contra ella lo único que vale es la afirmación de que somos criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios, y no podemos ni debemos querer reformar los que Él creó, tal como nos enseña la Iglesia Católica en su doctrina milenaria.

Gracias y recuerde que nos puede seguir en www.accionfamilia.org.  

Hasta la próxima semana.

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