Cartas Pastorales

Que es realmente un desierto

Hemos dicho que el  Taller de Oración y Vida, consta de  14 sesiones y una décimo quinta sesión  que se vive  como Desierto personal y clausura del taller.  Vivir un Desierto es  vivir  4  horas de silencio absoluto,  donde solo se establece una comunicación entre Dios y el Tallerista. …

Tuvieron que pasar tantos años de mi vida, para llegar a comprender  lo que es realmente un Desierto.  Como  tantas  veces  hemos  escuchado  en talleres, el tiempo de Dios no es nuestro tiempo.  Es aquí  en los llamados  desiertos  donde en la profundidades máximas de la naturaleza humana, se acallan los sentidos,  se aquietan las emociones,  se detiene el tiempo y su velocidad, para que en mi silencio interior pueda escuchar  a Dios  y yo pueda  hablarle,  estar en sintonía con El.

Urge  entonces  trabajar el silencio interior,  para escucharle al  Dios vivo que siempre ha vivido en mi ser y que por  innumerables  circunstancias, le ahogo y asfixio.   Allí donde el  silencio enmudece,  el cuerpo se aquieta, el ruido desaparece, la  distracción se esfuma, Dios  se manifiesta y resplandece,   se encuentran dos intimidades,  que se reconocen,  se  miran y se funden.  Dios Padre no hace otra cosa que reiterarme  lo mucho que me ama, reitera que he sido su  mayor y más importante creación y que sin embargo,  he pasado interminables primaveras alejada de  Él.

Lograr silenciarse interiormente no es tarea fácil, todos lo sabemos, pero cuando  Dios está en mí, menos mundo exterior llega a mi vida y es cada vez más Dios en mí, indiscutiblemente. Si permanezco empapada  de lo  externo, en lo superficial, Dios  tendrá cada vez menos presencia en mi ser y en mi  vida.

Son tiempos vertiginosos, acelerados, de  exigencias máximas, de compromisos con paga,  el buscar bienestar y  comodidad desmedida,  tiempos del llamado  éxito en lo personal y profesional, porque es la medida con que se me juzga y califica,  pero se me está  yendo la vida y estoy aniquilando mi alma y mi ser.   Busco entonces  tu presencia Divina,  me mueve la sola idea de sentirme amada y de qué forma;  gratuitamente.    Voy  a tu encuentro silenciándome, has bajado del cielo para quedarte  en mi conciencia, mis acciones y decisiones y aun cuando siento que todo está cuesta  arriba, tú sigues estando presente,   animándome, eres garantía de vida, lo único  y verdadero   de mi débil  existencia .  Deja que te siga reencontrando en esos encuentros de silencio interior, en la aurora de mis días grises, en el ocaso de mis noches sin estrellas, en los veranos donde el sol no es abrazador ni quemante.

Dios se comunica más de lo que realmente logramos percibir,  más que todas comunicaciones existentes o las redes sociales tan de modas,  pero  habla desde el silencio interior, allí donde todo calla y se  enmudece,  Dios me habla.

Aparta  de tu vida el ruido, el bullicio y el caos interior de tu mente y alma, veras  como Dios te habla desde hace mucho tiempo,  te llama por tu nombre, pero su voz se la lleva el eco.  Solo se ama lo que se  conoce  realmente y yo he comenzado a escucharle, mediante el silencio y la oración.  Trata que tu corazón sea un santuario donde pueda llegar, acompañarte   y  quedarse en tu vida.

El mundo interior   pide a gritos silenciarnos.  El silencio interior,  da  frutos en abundancia  y saca lo mejor de nuestro  ser,  como   el  amor, el perdón  y la paz interior.

Atrévete  a vivir un Desierto, aprende y busca  la necesidad de silenciarte, veras como toda tu vida CAMBIA.

Fabiola Cruz Soto  /     Guía   TOV     Los Ángeles

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