Cartas Pastorales

Testimonio Taller de Oración y vida

Me  declaro un hombre  católico. De estructura más bien disciplinada, dada la formación que recibí  tempranamente  en la Marina y Carabineros.   Me case  con   Raquel, con quien   tuvimos  2  hijos. Compartimos  58  años de matrimonio. Tocaba piano y le gustaban mucho las flores.   Hace  2  años  ella  fue llamada por el Padre, muriendo en mis brazos.  Actualmente  tengo 84 años y me encuentro en el ocaso de mi vida.    

 No  resulta  fácil  atraer  a un hombre  lleno de estructura  y disciplina,  a las cosas de Dios. Vengo de una familia donde mi padre  era Marino,   se vivía  la disciplina y el orden.    Me  inicie  muy tempranamente en  la  escuela  naval,  pero por problemas  físicos no pude seguir navegando.  Ingrese  posteriormente a   la rama de Carabineros, desde donde  me   jubile.

Llegue  a Talleres de Oración sin buscarlo.  Motivado por una  invitación que recibí,  asisto  a un encuentro  que dio  la Sra. Lucy  Laval,  al escucharle  hablar,  sentí  un carisma netamente  misionero.   Me entusiasmo el tema, el carisma especial como se fue   planteando el taller.  En esa  convocatoria  se dio a conocer en qué consistía el taller  de Oración y  Vida,   Padre Ignacio Larrañaga.  Accedí  y comencé   a  prepararme.  

Frente  a tanto  proceso de cambio en mi vida personal  y laboral,  los  talleres comenzaban a tener un sentido,  ante  tanta incertidumbre  que sentía  y estaba viviendo.  Buscaba  una orientación y llego  este  taller  como un regalo a  mi vida.    Viví mi primer taller, mi primer desierto y vino  ahí  mi primera transformación.  Recuerdo   que el Padre Alberto del Buen Pastor  también me invito a participar de la Iglesia en su comunidad.

Conocí  entonces a Padre Ignacio,  por quien fui enviado junto a otras personas  para  dar estos talleres.    De Padre Ignacio, me impresiono su santidad, eso   llamo profundamente  mi atención.  Su carisma acogedor, su voz profunda y llamativa con  que se comunicaba, su gran simpatía.  Su talante y la bonhomía que proyectaba.

 Comenzaban así los  talleres  en mi vida,   pude compartir  esta  etapa  también  con Raquel,  mi esposa.    Existió siempre la  inquietud de Dios en mi vida.  Fue en talleres donde se produjo mi metamorfosis, vi a Dios como un compañero,  un buen amigo.   Talleres marcaron  gran parte de mi vida, en los momentos de decisiones, en mis inicios de estudios universitarios, siempre Dios ha estado presente. Pase de ser un  hombre bruto a un hombre sensible al mundo interior. Talleres fue el inicio de una oración permanente, primitiva y espontánea hacia Dios.

Compartí no  solo la experiencia de vivir y dar talleres,  sino también  la de asistir  a los encuentros y retiros que él dirigía a todos  los guías.  Hasta el día de hoy me emociona saber de talleres

Recibí desde este mi hogar,  la muerte de Padre Ignacio, noticia que caló hondo en mi ser.

Oscar  Azagra Hernández

Guía  Precursor TOV Los Ángeles

Julio 2016

(Visited 134 times, 1 visits today)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *