Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 29 de septiembre de 2023

Día litúrgico: 29 de septiembre: Los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Texto del Evangelio (Jn 1,47-51):

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”.

“¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”.

Natanael le respondió: “Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”.

Jesús continuó: “Porque te dije: «Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”.

Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de los Arcángeles San Miguel, Gabriel y Rafael. Los Arcángeles son los príncipes de los ángeles, porque son enviados por Dios para las más grandes misiones. Los tres nombres de los Arcángeles terminan con la palabra «El», que significa «Dios». Así, pues, Dios está inscrito en sus nombres, en su naturaleza. Su ser es estar «en Él» y «para Él». Además, son sus «mensajeros»: llevan a Dios a los hombres; abren el cielo y, así, abren la tierra.

Los ángeles están en la gloria celestial, donde alaban continua y eternamente al Hijo del hombre, que es el Hijo de Dios. Lo rodean y están a su servicio. Desde el Paraíso del Génesis hasta aquél del Apocalipsis, llenan, de su presencia invisible, el desarrollo de la historia de la salvación. Son mensajeros del Señor para revelar sus designios y llevar sus órdenes, se constituyen como la inmensa muchedumbre de los adoradores del Dios vivo. Sus nombres indican su misión.

Miguel, significa «¿Quién como Dios?». Es un nombre que indica su poder de recordar a los hombres la grandeza de Dios, contra el orgullo de quien quiere ponerse en el lugar de Dios. Aparece al frente de los demás ángeles en la lucha contra el mal (Ap 12, 7-8).

Gabriel, significa «Fortaleza de Dios». Es el ángel que anuncia lo que hará el Señor. Encontramos a este ángel en el libro de Daniel y en el evangelio de Lucas. Él es quien anuncia el nacimiento de Juan Bautista y el de Jesús (Lc 1, 19.26-27).

Rafael, significa «Medicina de Dios». Él es el protagonista del libro de Tobías. Guía a Tobías por caminos impracticables y dificiles. Acompaña y cura su vida y la de sus seres queridos. (Tob 12, 15). Estos Arcángeles son tres personajes emblemáticos, al servicio de la providencia de Dios.

En el evangelio de hoy Jesús aparece hablando con Natanael, que será pronto uno de sus discípulos más cercanos. Pero sin duda este pasaje se ha escogido por lo que dice en su última frase: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Responde a la admiración que suscitó en Natanael comprobar que Jesús lo conocía a fondo.

No podemos ver a los ángeles, sin embargo, se han hecho visibles muchas veces en la Escritura y a lo largo de la historia de la Iglesia. Además, los evangelistas hablan de la cercanía de los ángeles a Jesús en algunos momentos de su misión terrena (Mt 4, 11; Lc 22, 43); están también a su disposición en el momento de la pasión (Mt 26, 53); le acompañarán el día de su venida definitiva (Mt 25, 31) y los enviará para reunir a los elegidos (Mt 24, 31).

Por otra parte, se subraya su intervención en la vida terrena de los hombres: Ya hemos mencionado las dos anunciaciones (Lc 1, 19.26); comunican a los pastores el nacimiento del Mesías (Lc 2, 9ss); testifican la resurrección y la ascensión de Jesús (Mt 28, 5; Hch 1, 10); están al servicio de los que se salvan (Heb 1, 14); presentan a Dios las oraciones de los santos (Ap 8, 3); conducen el alma de los justos al paraíso (Lc 16, 22). A la liturgia incesante que celebran en el cielo se asocia cada día la Iglesia en su liturgia eucarística (Ap 4, 8ss,). Y también compartiremos con ellos la gloria del Reino de Dios.

Los ángeles, con su «subir y bajar» muestran la constante presencia del Señor en nuestra vida. Está fuera de lugar, pues, aquel miedo que puede nacer en los creyentes ante la casualidad o ante las fuerzas oscuras de la naturaleza. El Señor no nos abandona. Él nos rodea con sus ángeles para que nada pueda apartarnos de Él y dejarnos a merced de las fuerzas del mal.

Aprendamos de esta celebración de los arcángeles que “suben y bajan” sobre el Hijo del hombre, que sirven a Dios, pero le sirven en beneficio nuestro. Dan gloria a la Trinidad Santísima, y lo hacen también sirviéndonos a nosotros. Y, en consecuencia, veamos qué devoción les debemos y cuánta gratitud al Padre que los envía para nuestro bien.

¿Hemos reflexionado alguna vez en el cuidado que Dios tiene de nosotros a través de estos servidores incondicionales de sus designios de amor? ¿Los hemos tenido en cuenta en nuestra vida de fe? ¿Somos portadores de alegría, paz y armonía para los que nos rodean?

Padre Santo, manifiesta tu Providencia a través de tus Santos Árcángeles. Protégenos del maligno, ayúdanos a comprender tu palabra y concédenos la salud del cuerpo y del espíritu. Amén.

Bendiciones.

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