Día litúrgico: Miércoles 17 del tiempo ordinario
27 de Julio: San Cugat, mártir
Texto del Evangelio (Mt 13,44-46):
Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró».
Palabra del Señor.
Reflexión
En el Evangelio de hoy, una vez más, Jesús nos habla del Reino de los Cielos, o del Reino de Dios. En este caso el Reino es comparado con dos objetos sumamente valiosos: un tesoro escondido y una perla fina.
En estas dos parábolas, se nos deja ver que el Reino es algo tan maravilloso que, quien lo descubre, podríamos hoy decir, quien lo experimenta, tiene por «basura», como dirá san Pablo, todo lo demás.
Podemos decir que las característica del tesoro, son las siguientes: Es lo que permanentemente me atrae y fascina; lo que me llena y da felicidad, no cinco minutos, ni cinco días, ni tres años, sino permanentemente, algo compatible con los sinsabores de la vida; es también la fuente de mi energía, donde acudo en busca de fuerzas e ilusión cuando la debilidad me circunda; es también desde donde juzgo, valoro y vivo todo lo que se me presenta en la vida.
Para nosotros los cristianos, aquellos a los que Jesús ha salido a nuestro encuentro y nos ha desvelado quién es él, es claro que ese tesoro escondido es el mismo Jesús, pues cumple sus características. Y nos ha pasado que con gran alegría hemos dejado y vendido todo lo que teníamos para comprar ese campo que contiene ya para siempre nuestro gran tesoro. Con estremecimiento de nuestro corazón podemos afirmar que es la mejor compra que hemos hecho en nuestra vida.
Quién ha experimentado la experiencia de Dios, quien ha experimentado que Dios le ama, se da cuenta que la vida en su amor,, la vida en el Reino, es la única que vale la pena vivirse, es tal la felicidad, la paz, el gozo que experimenta, que no desprecia sufrimientos, humillaciones y hasta la vida misma, con tal de permanecer en él. La vida vivida en Jesús, por medio del Espíritu Santo, es decir, la vida del Reino, es tan hermosa que nada se puede comparar a ella.
Si hoy el mundo continúa fascinado con los placeres, la moda y otras vanidades, es porque no ha descubierto esta perla preciosa, es porque no se ha dejado seducir por el amor de Dios, es porque no ha probado la vida que ofrece el evangelio. Si tú todavía no la has vivido, si todavía no la has experimentado, pídele en tu oración a Jesús el poder descubrir esa perla, ese tesoro, pues esto cambiará totalmente tu vida.
Sí hemos encontrado este gran tesoro ¿Somos capaces de compartirlo o lo guardamos solo para nosotros?
¿Encontramos en las palabras del Señor nuestro gozo y nuestra alegría? ¿Qué es lo más importante hoy en nuestra vida?
Padre Santo, no permitas que el brillo y el recuerdo de este tesoro escondido se apague en nosotros. Que por ningún motivo lo dejemos o lo cambiemos. Que no caigamos en la tentación de despreciarlo y que por el contrario nos aferremos cada vez más a tu Voluntad. Amén.
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza