Cartas Pastorales

El Evangelio del Domingo 20 marzo 2022

Domingo Cuaresma 3C

Lc 13,1-9

Señor, déjala todavía por este año

El Evangelio de este Domingo III de Cuaresma es un fuerte llamado a la conversión, en sintonía con todo este tiempo litúrgico, que es introducido precisamente con la exhortación: «Conviértete». A este llamado repetido por Jesús, Él agrega una parábola para imprimirle urgencia.

«En aquel mismo momento (kairós) se presentaron algunos informándolo (a Jesús) acerca de los galileos cuya sangre Pilato mezcló con sus sacrificios». ¿Cuál es ese momento? El episodio se encuentra solamente en el Evangelio de Lucas y el evangelista es libre para introducirlo en un lugar oportuno. Lo hace aquí para vincularlo con lo anterior. Cuando llegaron a informarlo sobre ese hecho trágico, Jesús estaba enseñando por medio de una parábola la urgencia de la reconciliación: «Cuando vayas con tu adversario ante el magistrado, procura arreglarte con él en el camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al comisario y el comisario te meta en la cárcel. Te digo, no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo» (Lc 12,58-59).

Pilato fue el gobernador romano de la Judea entre los años 26 y 36 d. C., es decir, en todo el tiempo de la vida pública de Jesús. Obviamente, no fue él quien ejecutó ese hecho personalmente, sino quien dio la orden. La orden consiste en «mezclar la sangre de esos galileos con la de sus sacrificios». El hecho no está registrado en la historia secular, pero corresponde con el carácter de Pilato. Se trata ciertamente de algún hecho de sedición contra la dominación romana de la cual se acusaba a esos galileos –no se nos dice cuántos eran, quienes, confiando escapar de la represalia romana, se refugiaron en el templo, donde se ofrecían los sacrificios a Dios, derramando el pie del altar la sangre de la víctima. Pilato no vaciló en hacerlos matar allí mismo, violando el lugar sagrado. El modo de expresar su muerte sugiere que ellos mismos fueron un sacrificio: «mezcló su sangre con sus sacrificios». El hecho tiene cierta semejanza con la muerte del mismo Jesús, que también, según se pensaba, era galileo y que también fue acusado ante Pilato de sedición contra Roma: «Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey» (Lc 22,2.5.6). Él es el Cordero de Dios y su muerte fue verdaderamente un sacrificio.

Jesús no entra en el tema político al cual quieren arrastrarlo con el relato de ese hecho de sangre, sino que va a la raíz de toda violencia: « ¿Piensan ustedes que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque padecieron esas cosas?». La respuesta probablemente habría sido afirmativa. Pero Jesús se adelanta a responder Él mismo: «Absolutamente no, les digo; y, si no se convierten, perecerán todos del mismo modo». Esos galileos eran culpables –pecadores– y merecían morir de ese modo. Pero ¡no eran más pecadores que todos los demás galileos! Por tanto, todos los demás, si no se convierten, merecen morir de ese mismo modo. El hecho de que no ocurra así es una prueba de la misericordia de Dios, que está esperando la conversión de todos los galileos.

Para dar más fuerza a ese llamado a la conversión, Jesús agrega Él mismo otro hecho trágico, pero que es un hecho fortuito, que no tiene que ver con hechos delictivos: «Aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿piensan ustedes que eran más deudores (se entiende de Dios) que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? Absolutamente no, les digo, y, si no se convierten, perecerán todos del mismo modo». Según esta afirmación repetida de Jesús, todos en Jerusalén –en realidad, todos los seres humanos– estamos en el caso del buen ladrón que fue crucificado junto con Él: «Nosotros (sufrimos esto) con razón, porque lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho» (Lc 23,41). ¡En ese último momento, él se convirtió! Alcanzó a hacerlo cuando estaba aún en el camino y mereció esta promesa: «En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43).

Después de este llamado a la conversión, que son como dos estrofas paralelas, con el mismo estribillo, para darle mayor urgencia, Jesús agrega una parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró». Es común en Israel que en medio de la viña se plante algún árbol de otro fruto. Pero, si se planta allí, ocupando el espacio de la vid, es porque de ese árbol se espera fruto. Después de defraudar al dueño de la viña tres años, éste dice al viñador: «Ya son tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué inutilizar la tierra?». Tiene razón, tres años ya son muchos. Pero intercede el viñador en favor de la higuera: «Señor, déjala todavía por este año y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no lo da, la cortas». Es la última oportunidad, la misma que aprovechó el buen ladrón y que, en cambio, dejó pasar el otro ladrón crucificado con Jesús. ¿Cuáles son los frutos que espera Jesús de nosotros? Responde Él mismo: «Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mi nada pueden hacer» (Jn 15,5). El fruto que espera Jesús de nosotros es el que damos si estamos unidos a Él. Ese fruto es eterno y nosotros nada eterno podemos producir, excepto el amor. Este es el fruto que debemos dar mientras vamos de camino por este mundo: «Yo los he elegido a ustedes y los he destinado para que vayan y den fruto y ese fruto de ustedes permanezca» (Jn 15,16), sea eterno.

Por medio de esa parábola comprendemos cuánto defrauda a Jesús vernos como árboles infructuosos que ocupan inútilmente el terreno. El tiempo de Cuaresma se nos da para que nos unamos más a Jesús, pues separados de Él no podemos hacer más que lo terreno y caduco, lo que acaba aquí, siendo, en cambio, nuestra vocación eterna.

+ Felipe Bacarreza Rodríguez

Obispo de Santa María de los Ángeles

(Visited 34 times, 1 visits today)