Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 1 de octubre de 2021

Día litúrgico: Viernes 26 del tiempo ordinario

1 de Octubre: Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Texto del Evangelio (Lc 10,13-16): Jesús dijo:

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

El que los escucha a ustedes me escucha a mí: el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí; y el que me rechaza rechaza a Aquél que me envió.

Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de hoy da continuidad al envío de los setenta y dos discípulos. Al final de este envío Jesús decía que había que sacudirse el polvo de los zapatos cuando los misioneros no fueran recibidos. El evangelio de hoy acentúa y amplía tanto el envío como las amenazas a los que no aceptan recibir el evangelio.

Jesús reprocha a estas ciudades en donde realizó  muchos milagros. Sin embargo no fueron capaces de descubrir todo lo que Dios había hecho por ellas; no fueron capaces de cambiar su vida ni siquiera viendo la obra de Dios en ellas, no fueron capaces de convertirse a su Palabra de amor. La siembra había sido abundante, pero la cosecha no fue buena. ¡Ni Jesús pudo convencerles…!

Lo que le pasó a Cristo le pasa a su comunidad eclesial, desde siempre: bastantes llegan a la fe y se alegran de la salvación de Cristo. Pero otros muchos se niegan a ver la luz y aceptarla. No nos extrañe que muchos no nos hagan caso. A él tampoco le hicieron caso, a pesar de su admirable doctrina y sus muchos milagros. ¡Qué misterio, el de la libertad humana: podemos decir “NO” a Dios!

Hoy el Señor nos advierte seriamente a todos quienes  hemos tenido el privilegio de conocerlo, de haber recibido a manos llenas su Gracia. A los que hemos tenido la suerte de nacer en hogares católicos o cuando menos cristianos, y habiendo recibido una buena formación en la fe y un testimonio familiar ejemplar, no lo hemos valorado y fácilmente hemos  adoptado una posición contraria a la  Iglesia y renegado de nuestra fe.

¿Alguna vez te has detenido a ver la obra que Dios ha hecho en tu vida?. Seguramente si miras hacia atrás y eres honesto contigo mismo verás el paso de Dios por tu vida. Cada una de nuestras historias personales está marcada por la delicadeza y el amor de Dios. Incluso en aquellos momentos que nos han parecido menos buenos. Si el hombre es honesto descubrirá en su vida el rastro amoroso de Dios. De este Dios que nos busca, que no se cansa de hacernos el bien, de un Dios que a pesar de nuestras infidelidades continúa manifestándose con amor.

Hay corazones arrogantes que mantienen su dureza para no aceptar la liberación de Dios. Hay personas que reciben mucho y son poco agradecidas con la gente, con Dios, con sus hermanos. No permitas que esto pase en tu vida, Dios espera de ti un cambio, sobre todo hacia él y hacia los que viven a tu alrededor. Valdría la pena preguntarse ¿Cómo he respondido a todo el amor que Dios ha derramado en mi vida?

Hoy festejamos a la “campeona” de la “pequeñez” espiritual, Santa Teresita del niño Jesús, también conocida como Santa Teresa de Lisieux. Es patrona universal de las misiones y Doctora de la Iglesia.

Santa Teresita ingresó en el Carmelo siendo muy jovencita, tenía quince años y entró en el “Carmelo eterno” pronto a cumplir veinticinco. ¡Tan pequeña y tan grande! ¡Qué paradoja a los ojos humanos! Pero no es así desde la perspectiva del Amor. Si quieres amar, si quieres servir, hazte pequeño, muy pequeño, como el Niño Jesús en el pesebre, como Jesucristo en la Cruz. Teresa transitó por el camino de la infancia: «Soy una alma minúscula que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor».

Un año después de su muerte, a partir de sus escritos, se publica un libro “HISTORIA DE UN ALMA” que va a conquistar al mundo porque da a conocer lo mucho que esta religiosa había amado a Jesús. Fue proclamada «Doctora de la Iglesia» por San Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1997. En esa ocasión el Santo Padre dijo:

“Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de los ‘Doctores de la Iglesia’, pero su ardiente itinerario espiritual manifiesta tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas, que le merecen un lugar entre los grandes maestros del espíritu”.

“El deseo que Teresa expresó de «PASAR SU CIELO HACIENDO EL BIEN EN LA TIERRA» sigue cumpliéndose de modo admirable. ¡Gracias, Padre, porque hoy nos la haces cercana de una manera nueva, para alabanza y gloria de tu nombre por los siglos!”, concluyó san Juan Pablo II.

Santa Teresita nos muestra lo que Dios puede hacer en nosotros a pesar de nuestras limitaciones humanas, con tal que le dejemos actuar.

Señor Jesús, te pedimos por intercesión de Santa Teresita, que nos ayudes a confiar más en tu misericordia. Que aprendamos abandonarnos y a mirarte más a ti y no tanto a nosotros mismos, nuestros defectos, nuestras cosas. Que cada día entendamos más lo que te agrada, como lo entendió Teresita: «Lo que agrada a Dios es mi pequeña alma, es que ame mi pequeñez y mi pobreza; es la esperanza ciega que tengo en su misericordia». Amén.

Bendiciones.

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