Día litúrgico: Lunes 6 de Pascua
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Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Jn 15,26—16,4): A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito que Yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, Él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.
No les dije estas cosas desde el principio, porque Yo estaba con ustedes.
Palabra del Señor.
Reflexión
El texto del evangelio de hoy, se encuentra en los llamados discursos de despedida de Jesús (Jn 13-17). Jesús, como parte de la preparación final a sus apóstoles antes de la pasión los instruyó sobre dos cosas, la primera y más importante, es que serían revestidos de una fuerza interior que los convertiría en auténticos testigos de su amor y de su Reino.
Por otro lado, que el convertirse en auténticos testigos los llevará a afrontar una serie de dificultades, incluso a perder la vida como prueba de fidelidad. Jesús les advierte para que no se escandalicen y esto los lleve a apartarse de la fe, puesto que los primeros perseguidores serán los propios hermanos judíos. Estos dos elementos han estado presentes siempre en la Iglesia, el testimonio de Cristo, Mesías, llevado hasta las últimas consecuencias y la presencia activa del Espíritu que conforta, anima e impulsa a testificar que Jesús es el Señor y que solo en él hay vida en abundancia.
Nosotros también podemos experimentar muchos tipos de persecución a causa de nuestra fidelidad al proyecto de Jesús, tal vez incluso de aquellos que consideramos nuestros hermanos. Ser fieles a Jesús y su evangelio siempre será motivo de dificultades: seremos perseguidos y calumniados en su nombre. Sin embargo, no estaremos solos, el «Espíritu de la Verdad» prometido por Jesús, estará animando acompañando y actualizando constantemente sus palabras.
Quizás sería bueno esta semana reflexionar sobre la eficacia de nuestro testimonio ante los demás. Nuestro testimonio con nuestros compañeros de trabajo y en nuestra misma familia. Y por otro lado, hacernos conscientes de la presencia activa del Espíritu que obra en nosotros y nos asegura que sólo en Jesús hay vida.
El misterio de la Trinidad está presente en las afirmaciones de Jesús, no como una verdad teórica, sino como expresión del compromiso del cristiano con la misión de Jesús.
¿Cómo vivimos este misterio central de nuestra fe?
¿De qué manera permitimos la acción del Espíritu en nuestra vida?
Te damos gracias, Señor, Jesús, porque pensaste en nosotros como testigos de tu nombre. Fiados en tu Palabra y en la fuerza de tu Espíritu, queremos demostrar que te conocemos y te amamos, lo mismo en la adversidad que en la vida diaria. Amén
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza