Cartas Pastorales

Día de Pentecostés y Día Universal del Guía

Pero Tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y vino” (Salmo 4)

Queridos hermanos Guías:

Junto al Señor todo es un banquete, porque hemos querido entrar y disfrutar de él. Pero en un día especial como éste, Día de Pentecostés y Día Universal del Guía, queremos estar muy unidos a Jesús y también muy unidos como hermanos, orando y brindando con ese mejor vino embriagador: Por nuestra vida, nuestra obra, por aquél elegido que nos ha heredado este tesoro, TOV,  que llevamos en nuestras manos y en nuestro corazón  ¿Cómo no tener gratitud por haber sido elegidos para entrar en este banquete?. Si allá afuera deambulan tantos hermanos quienes aún no han probado el dulce gozo del alma cuando le conocemos a Él. Nuestra ruta cambia hacia senderos tan maravillosos, llenos de luz, colorido, agradables aromas de flores y exquisitos sabores de frutos, que cada día podemos coger con la mano, sin restricciones, y degustarlos en cada Tiempo Fuerte, mirar nuestra canasta llena y salir a compartirlos con todos los hambrientos que encontremos por el camino, cada Taller es un nuevo Banquete, y por eso jamás cansa, porque la fiesta es interminable, también nuestros talleristas traen en sus canastas otros frutos que intercambian entre hermanos y el Guía sale doblemente alimentado. Cada Taller es un nuevo Pentecostés. ¡Qué pena! ¡Qué pena! Cuando en un semestre se queda un hermano Guía sin disfrutar de este banquete.

En este Pentecostés queremos recibir nuevamente el soplo del Espíritu Santo , y así poder soplar con amor y fuerza a ese hermano que vemos se está debilitando y va camino a apagarse totalmente. Uno de nuestros objetivos como Guías es estar encendido siempre y esto se consigue estando muy unidos a Jesús con nuestra Sagrada Media Hora Diaria y también unidos a los hermanos.

Con dolor hemos visto algunas antorchas apagadas al borde del camino, no dejemos de ponerle combustible diariamente, no tan solo para alumbrar el interior de nuestro hogar, sino para salir, alumbrar el camino de aquellos que caminan con dificultad por no ver claro, sabemos que todos somos antorchas, más no todos sabemos encenderlas, hay que mostrar cómo hacerlo, siendo generosos para alumbrarnos unos a otros y mostrarnos como no apagarnos en la vida.

Una historia dice lo siguiente:

“Cierta persona dejó repentinamente de participar en las reuniones y actividades del grupo.

Después de algunas semanas, una noche muy fría, uno del grupo la visitó, encontró a esta persona en casa, solo, sentado frente a una chimenea, donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita el hombre le dio la bienvenida, entre ellos se produjo un gran silencio. Los dos hombres contemplaron la danza de las llamas en torno a los troncos de leña que crepitaban en la chimenea, al cabo de algunos minutos el visitante, sin decir palabra, se paró, examinó las brasas que se formaban, y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del fuego con unas tenazas. Y volvió a sentarse, el anfitrión prestaba atención a todo, al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que solo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente.

En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y calor, no era más que un pedazo de carbón negro y frio, muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo. El visitante, antes de irse, con las tenazas regresó el frio y apagado carbón junto al fuego donde ardían todos los demás carbones encendidos, de inmediato se volvió a encender, alimentado por la luz y calor de los carbones ardientes en torno suyo, cuando el visitante alcanzó la puerta para irse el anfitrión le dijo: gracias por tu visita y por tu bella lección, retomaré fuerzas junto a ustedes y volveré a dar luz y calor a los demás.”

Padre Ignacio nos decía en su última carta de amor, Circular 28: “También aquí quisiera levantar la voz y lanzar un grito Pentecostal desde un hemisferio al otro en el espacio universal del planeta”

Padre Ignacio, como quisiéramos que los Guías del mundo entero estuviéramos con los oídos muy atentos para que tus enseñanzas entraran por ellos y la mente las llevara a anidarse en el corazón y seguir maravillándonos y enriqueciéndonos con la doctrina del evangelio como lo hiciste tú, siempre como padre y apóstol, quien  dulce y seguro nos conducía a esos insondables espacios divinos.

Padre Ignacio, es “AQUÍ” donde te encuentras, lo sentimos tan cerca como “aquí” a nuestro lado, porque nos hablaste siempre con esa embriagues y enloquecido, porque todo lo que el Espíritu Santo ponía en tu boca producía ese esplendor, siempre lo hiciste con esa santa locura por nuestro Señor Jesucristo…, más con sinceridad debemos confesarte que no se aprecia en todos tus Guías ese resplandor de fuego que ilumina e incendia a quién esté a su lado.

Pedimos al Espíritu Santo que en el lugar en que nos encontremos se produzca el ruido del viento impetuoso que resuene con voz fuerte donde estemos reunidos, para llenarnos con su luz, fuerza, calor, y dejemos morir el yo, para que sólo hable Él por nosotros.

Queridos hermanos Guías, también nosotros como Equipo Nacional Sur queremos estar siempre encendidos con cada detalle de nuestra obra y nuestro apostolado, ser uno con ustedes, que sepamos descubrir, sobretodo, el amor de Dios Padre en cada cosa que hay en nuestra vida.

Hermanos, a veces dejamos nuestros compromisos como Guías por el esposo, esposa, hijos, familia, trabajo, pero cuando invertimos nuestras prioridades, vemos con claridad que todo lo que tenemos son sus regalos para que seamos felices, y entonces Si, Él pasa a ser prioridad en nuestras vidas, ya no importa el frio, calor, horarios, renuncias, sacrificios, solo Él es lo importante y basta…. Como nos dice San Francisco de Asís, “para Él nunca es bastante”, pues aspiramos a algo grande y superior a todo, habitar en su Casa por toda la eternidad. Y tampoco olvidar que más alegría tiene Dios por un pecador que se convierta que por los 99 justos.

Hermanos, que tengan una maravillosa Fiesta Universal del Guía y un nuevo Pentecostés en sus vidas, en un rico ambiente de contemplación y combate, oración y fraternidad.

Schalom, Schalom para todos.

Reciban el abrazo fraterno

Equipo Coordinación Nacional Chile Sur

Unidos siempre en el corazón de Jesús y María, en cuyo corazón nació la Iglesia.

Preparémonos para recibir el grito Pentecostal.

PD: Adjuntamos parte de la Circular 28 de padre Ignacio Larrañaga

                                      PENTECOSTÉS

Aquel Día de la fiesta de Pentecostés, de repente se produjo un gran ruido que venía como un viento impetuoso, que resonó fuertemente en toda la casa, en donde estaban los discípulos reunidos, todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en idiomas, y toda la gente estaba asombrada sin saber qué pensar; y pedro se puso de pie, junto con los once apóstoles, y habló a la multitud, y aquel día se agregaron a los creyentes unas tres mil personas, bautizándolas en el nombre de Jesús. Y así, entre prodigios y sucesos espectaculares, partió la Iglesia.

También aquí quisiera levantar la voz y lanzar un grito pentecostal que resonara desde un hemisferio al otro, en el espacio universal del planeta. Un grito que espante y aleje las vacilaciones e inseguridades, y nos arrastre al interior de los insondables espacios divinos sin apoyos ni luz, en la fe pura y desnuda.

Vamos a sumergirnos en los océanos  sin fondo de los abismos divinos, allá donde se forjan las figuras cinceladas por la proximidad arrebatadora de Dios. Buscamos aquellos Guías que sean transparencia deslumbradora de Nuestro Señor Jesucristo,

Buscamos Guías que avancen en la intersubjetividad íntima y profunda en y con el Señor que se nos ofrece como compañero de vida, porque Dios es como una sima que arrastra y cautiva  y que, cuando más nos aproximamos a ella, más nos cautiva y casi nos embriaga.

Buscamos aquellos Guías que hayan experimentado la embriaguez de Pentecostés. Aquellos que fueron zarandeados por el viento impetuoso de aquel día, e igual que aquellos que recibieron una inundación del Espíritu Santo, hablen del Señor Jesús, como embriagados, casi enloquecidos, de tal manera que cualquier cosa que salga de su boca sean palabras de oro que produzcan resplandor y una santa locura por Nuestro Señor Jesucristo, y todos los asistentes queden electrizados y marcados para siempre por el sello indeleble del rostro bendito del Señor Jesús.

Tengo una convicción emanada de la experiencia, cuando en alguna región o ciudad, los talleres desfallecen, es porque los Guías han fallado en la oración, aunque ellos aduzcan otras razones para la exportación. Cuando los Guías, a una altura de su vida desertan de los talleres y se borran de la lista de Guías, es señal de que han descuidado completamente la “Sagrada Media Hora”. En vez de dirigirse de lo Uno a lo múltiple, lo múltiple envuelve y asfixia a los Guías metiéndolos en un mar de dispersión, y mientras se desligan del absolutamente Otro, van siendo tomados por los “otros”.

Cualquiera de nosotros lo puede experimentar; cuanto más profundo  y frecuente  sea el encuentro del Guía con su Señor, se le siente a Dios más próximo, presente, patente, evidente y viviente. Es un milagro de Pentecostés.

Cuando se ha estado con Dios, Él va siendo cada vez más Alguien por quien y en quien se superan las dificultades, las repugnancias se tornan en dulcedumbres, se asumen con alegría, los sacrificios, y nace por doquier la alegría y el amor. ¡Milagro de Pentecostés!.

En la medida en que el ser humano avanza en la intimidad con Dios, Dios mismo deja de ser una idea para convertirse en transparencia, libertad, humildad, gozo y amor. y posesivamente Dios se va transformando para el Guía en una fuerza irresistible que saca todas las cosas de su sitio, y donde había violencia pone suavidad, donde había egoísmo pone amor, y da vuelta completa a todo: es la Revolución de Pentecostés.

Si el Guía sigue avanzando por las rutas luminosas del misterio de Dios, fuerzas desconocidas y vientos desatados del día de Pentecostés, empujan al Guía cuesta abajo dentro del Dios vivo, por una pendiente totalizadora dentro de la cual Dios va siendo cada vez más todo, lo Único, el Absoluto, como un torbellino de Pentecostés en el que el Guía entero es tomado y arrastrado, mientras se purifica y el egoísmo se quema en el fuego del Amor, y Dios acaba por transformar al Guía en una antorcha que arde, incendia y resplandece. ¡Estos son los prodigios espectaculares de Pentecostés!.

Pero no acaba aquí el proceso totalizador que realiza Pentecostés en el Guía. En la medida en que el Guía se deja “tomar” por Dios, el mismo Dios acapara en el Guía en el Guía la función de Bien que tienen las  realidades humanas, para este Guía Dios “vale” por una esposa cariñosa, por un buen hermano, por un padre solícito, por una hacienda, por un palacio deslumbrante.

En una palabra, Dios se convierte para el Guía en la gran recompensa, en un festín, en un banquete. ¡Prodigios de Pentecostés!. Como lo expresa el Salmo 4:”Pero Tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y vino”. El trigo y el vino simbolizan todas las emociones que puede apetecer el corazón humano. Para el Guía que ha gustado  “cuán suave es el Señor”, Dios “sabe” a un vino embriagador, más sabroso que todos los festines de la tierra.

Firmado

Padre Ignacio Larrañaga

Mayo de 2009

Saltillo, Coahuila, México

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