Cartas Pastorales

Padre Luis Montes en Chile: Un misionero argentino en una tierra de mártires

 “(En Chile) encontré mucho interés, mucha solidaridad, muchas lágrimas por los cristianos perseguidos. No saben el hermoso consuelo que es para nosotros saber que hay tantos otros cristianos en el mundo que se interesan por nuestros fieles que sufren la persecución, mueren y son mártires por Cristo”, dijo el Padre en un mensaje a los chilenos.

 “Lo que está pasando en Medio Oriente y en el norte de África es un genocidio. Se masacran pueblos enteros y se quiere exterminar a todos los cristianos”, con estas palabras el P. Luis Montes comenzaba su discurso. Él lleva más de 20 años como sacerdote misionero en Medio Oriente y siete en Irak. En este último tiempo, ha sido testigo de la brutalidad con la que el Estado Islámico tortura y asesina a los cristianos. Actualmente trabaja en Erbil, donde 120.000 personas son refugiadas por la Iglesia y él se encarga de acompañarlas, darle soporte espiritual y satisfacer sus necesidades básicas.

Durante sus charlas en Santiago y en Reñaca, el P. Montes dio el testimonio de los mártires que en estos días están muriendo por defender su Fe. Para este misionero es la fortaleza y el ejemplo de estas personas lo que lo mantiene en Irak, a pesar del peligro. Él ha sido testigo del odio que tienen los grupos extremistas; de cómo han destruido las iglesias y las casas de los cristianos; de cómo han matado cruelmente a niños, mujeres, ancianos y a familias completas; y también ha visto cómo Dios hace milagros en medio de tanto sufrimiento, y cómo su misericordia y perdón es vivida por las madres que han perdido a sus hijos, los niños huérfanos y las viudas: ellos, a pesar de todo, son capaces de perdonar.

Los sacerdotes como él, misioneros y religiosos son los encargados de asistir a todas las familias que huyeron, perdiéndolo todo, y han vivido como refugiados durante estos últimos 3 años en Irak. Ellos no reciben ayuda de ningún gobierno, sólo las organizaciones de la Iglesia están ahí para apoyarlos, y Ayuda a la Iglesia que Sufre es una de ellas. Desde 2014, ACN ha proporcionado mensualmente comida y alojamiento para las familias cristianas desplazadas. Como el Padre Montes ha dicho: “Nosotros vivimos gracias a ustedes. No solamente nos ayudan, sino que también han salvado miles y miles de vidas de cristianos perseguidos que no tenían nada y que no han sido ayudados por otras personas”.

En estos momentos, la Iglesia en Irak vive un momento crucial. Al igual que Mosul, los pueblos de la Llanura de Nínive han sido liberados del Estado Islámico. Se trata de lugares de historia milenaria para el cristianismo que han quedado completamente destruidos. Si los cristianos no reciben ayuda internacional, es probable que dejen Irak para siempre. Es por esto que en Ayuda a la Iglesia que Sufre, junto a las tres iglesias cristianas más importantes de esa región, están trabajando para volver a levantar estos poblados y así permitir que la gente pueda retornar a sus raíces. “(Ayudarlos) es un deber para todos. Imagínense la vergüenza para las generaciones futuras si se llegara a decir que el cristianismo tuvo que abandonar Medio Oriente porque no fue ayudado”, comenta el Padre.

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