Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy martes 23 de septiembre de 2025

Día litúrgico: Martes 25 del tiempo ordinario

23 de septiembre: San Pío de Pietrelcina, religioso

Texto del Evangelio (Lc 8,19-21):

La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte”. Pero Él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la memoria de san Pío de Pietrelcina, presbítero italiano de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Nació en Pietrelcina, provincia de Benevento (Italia), el 25 de mayo de 1887. Ya en vida gozó de una gran veneración popular, con fama de taumaturgo, de confesor y director espiritual, mostrando una atención particular hacia los pobres y necesitados.

El 20 de septiembre de 1918 el Padre Pío experimentó un don singular: recibió los estigmas de Cristo en sus manos, pies y costado. San Pío de Pietrelcina llevó esas heridas durante 50 años no como una desgracia, sino todo lo contrario: como una gracia de Dios, pues —decía— «para alcanzar nuestro último fin hay que seguir al divino Jefe, que quiere llevar al alma elegida al camino que Él siguió: el de la abnegación y la Cruz».

El padre Pío murió, casi de forma inesperada, el día 23 de septiembre de 1968 a la edad de 81 años; la «hermana muerte» borró de su cuerpo todo rastro o cicatriz de las «llagas» Fue canonizado por Juan Pablo II en el año 2002

El pasaje del evangelio que hoy leemos, ha sido utilizado en muchas ocasiones para desacreditar la figura de la Virgen María, haciendo parecer la respuesta de Jesús como un rechazo a su Santísima Madre. Nada más lejos de la realidad.

Jesús, en pocas palabras aprovecha esta ocasión para decir a sus seguidores y hoy nos lo dice a nosotros, cuál es su nuevo concepto de familia o comunidad cristiana: «mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica».

En la escucha y práctica de la Palabra, un modelo perfecto de cristiana fue su propia madre, María, su primera y mejor discípula, la primera creyente y modelo de la Iglesia, pues respondió con su “hágase” incondicional y de por vida al designio divino sobre ella. Por eso la reflexión de Cristo sobre su nueva familia no es un menosprecio hacia su madre, sino una alabanza implícita de la misma. Ella encarnó personalmente en su vida la oración del discípulo, la oración del Reino: “Hágase, Padre, tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

En la escena de la transfiguración del Señor, en medio de la claridad de la nube retumbó en el monte la palabra del Padre: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. Ya sabemos, pues, dónde encontrar la Palabra de Dios que nos habla. La escucha de Jesús es el principio de la fe y la clave del discipulado que nos introduce en el círculo entrañable de su familia.

“Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica” produjo el gran milagro de convertir a María en su Madre y nuestra Madre. Así puede sucedernos a cada uno de nosotros si hoy acogemos esta Palabra escuchada. Dios espera de nosotros que su familia crezca en nuestro mundo y quiere a través de cada uno de nosotros, que le dejemos espacio para que nadie se sienta excluido en nuestra vida y en la mesa de la Vida. Prestémosle nuestra voz, no nos callemos su mensaje.

Si quieres de verdad honrar a Dios, ajústate a su voluntad que está en su Palabra.

¿Cuánto tiempo dedicamos a la escucha de la palabra de Dios? ¿De qué forma ponemos en práctica las palabras de Jesús? ¿Estamos dispuestos a dejar nuestras comodidades e intereses personales para pertenecer a la nueva familia de Jesús?

Pidamos a la Virgen María que escuchemos como Ella y cumplamos la Palabra de Dios para andar así por el camino que conduce a la felicidad duradera. Amén.

Bendiciones.

(Visited 13 times, 1 visits today)