Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy jueves 6 marzo de 2025

Día Litúrgico 06 de Marzo de 2025
Jueves después de Ceniza.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (9, 22-25)

Jesús dijo a sus discípulos:

“El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Después dijo a todos: “El que quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se arruina a sí mismo?”

Palabra del Señor.

Reflexión

Ayer Miércoles de ceniza al iniciar la cuaresma, Jesús nos invitó a entrar en nuestro corazón para rectificar las motivaciones e intenciones de nuestras buenas obras y orientarnos decididamente al Padre que está en lo secreto. Pero, ¿cuál es el camino que hay que recorrer? En el evangelio de hoy Jesús nos lo indica: «Toma tu Cruz, niégate a ti mismo y ven tras de mis pasos» ¿Qué mejor momento que éste para ponerlo en práctica?

En nuestro tiempo estamos expuestos a los demás a través de las redes sociales y de los medios de comunicación. La publicidad, el cine, las series nos venden un “mundo feliz” donde todo es belleza, juventud, triunfo… pero la realidad es bien distinta. Podemos caer en la tentación de vivir como el mundo nos propone, siendo materialistas, atendiendo solo a nuestro placer, a la comodidad sin hacer caso a nada más, pero… ¿Y nuestra alma? ¿Y los hermanos que nos rodean y sufren en soledad? ¿Y la vida eterna? Como dice Cristo. ¿De qué nos sirve si nos perdemos?

En estos días de Cuaresma vamos a ver cómo Jesús padeció por nosotros y abrazó la Cruz que nos salva del pecado y la muerte; cómo venció sus miedos en Getsemaní para cumplir la voluntad del Padre por Amor a ti y a mí. Seremos testigos de su sufrimiento como hombre para lavar nuestros pecados ¿Y no vamos a ser nosotros capaces de responder a tanto Amor negándonos a nosotros mismos, tomando nuestra Cruz de cada día y siguiendo sus pasos? Nos jugamos la Vida Eterna, ni más ni menos.

Para asumir la cruz de cada día es necesaria la negación de uno mismo; ésta, no es la mortificación de nuestras energías vitales o la negación de los dones que hemos recibido; negarse a uno mismo es dejar de considerarnos a nosotros mismos como el centro y el valor supremo de todo; es salir continuamente de sí para donar la vida y vivir en función de los demás, es realizar la propia vida donándola, gastándola y desgastándola por los otros.

El amor desordenado a uno mismo lleva a perder la paz e incluso la vida. Por el contrario, el que la gasta para hacer el bien a los demás y para construir un mundo mejor, se gana a sí mismo y también a los demás para la vida.

Que en esta cuaresma, aprendamos a cargar, en la paz y en la esperanza, la cruz de cada día, sin perder de vista a Jesús, nuestro Señor y Maestro, dándole sentido a nuestros sufrimientos desde la comunión con su Cruz. No caminamos en un desierto árido, donde el sacrificio es absurdo, sino en una ruta pascual en la que, dándole la cara al dolor, participamos con Cristo del triunfo de la Vida. Vivamos esta Cuaresma con los ojos puestos en la Cruz y en todo lo que significa. Realmente merece la pena.

¿Qué implica en concreto para mi fe tomar la cruz e ir en pos de Cristo? ¿Vivo este proceso a conciencia y en libertad verdadera?

Señor Jesús, que fuiste fiel a la misión redentora que el Padre te confió, dame la gracia de seguir siempre tus huellas y no apartarme de tu camino. Amén.

Bendiciones.

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