Día litúrgico: Miércoles 6 de Pascua
8 de mayo: Virgen de Luján, Patrona de la República Argentina
Texto del Evangelio (Jn 16,12-15):
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: «Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.
Palabra del Señor.
Reflexión
En el evangelio de hoy Jesús reitera a los discípulos, el envío del Espíritu Santo. El Espíritu Santo será quien lleve a los discípulos a descubrir todo el alcance de lo que les ha enseñado. No aportará revelaciones nuevas, sino que los llevará a descubrir en profundidad todo lo que Jesús ha querido decir.
El Espíritu Santo, además de ser nuestro defensor y abogado, es también nuestro maestro. En vida de Jesús, sus seguidores muchas veces no captaron bien lo que les decía: qué clase de mesianismo era el suyo, cómo se podía entender la metáfora del templo destruido y reedificado, por qué entraba en su camino redentor la muerte y la resurrección, qué significaba la Eucaristía que prometía. Es la verdad, y la verdad plena.
Para entender la obra del Espíritu basta recordar la maduración que supuso la Pascua y luego Pentecostés en la fe de Pedro y los suyos. No solo en su fortaleza de ánimo y en su decisión, sino también en la comprensión de la persona y la doctrina de Jesús. ¿No ha sido todo el libro de los Hechos una prueba de cómo el Espíritu iba conduciendo a aquellas comunidades hacia esa verdad plena, por ejemplo, en el aspecto de la universalidad de la salvación cristiana?
Al confrontarnos con el texto, podemos entender de una mejor manera la misión extraordinaria que tiene la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Ya que el Espíritu Santo, es la memoria viva de Jesús en la comunidad cristiana, Él conduce a cada miembro y por ende a toda la Iglesia a la Verdad completa, porque nos ayuda a comprender y a profundizar la Palabra de Jesús, a la luz de las varias circunstancias y retos de la historia. El Espíritu sigue animando, guiando, iluminando: es el Maestro interior de todos los cristianos y de modo particular el Maestro de los responsables de la Iglesia, sobre todo cuando se reúnen para discernir juntos los caminos del Señor, como sucedió en Jerusalén, y a lo largo de la historia en tantos concilios y sínodos universales o locales.
Para entender esto, necesariamente tenemos que abrir nuestro corazón y fortalecer nuestra Fe. La acumulación de las «cosas» que nos dice Jesús constituye el depósito de la fe. Creer es, primariamente, conocer. La Iglesia nos invita a «razonar», a profundizar lo que nos «dice» Jesús. Si no hay «razonamiento» que la profundice, si no hay una buena información religiosa permanente, la fe se convierte en «discusiones de café».
La Fe es un proceso que requiere tiempo para su madurez. Y ese proceso, no sería posible sin la acción del Espíritu Santo, que es nuestro pedagogo y quien tiene el encargo de develar en el tiempo, la obra del Padre iniciada por el Hijo, en sintonía y en continuidad con Él. Así entendemos de una mejor manera, que la comprensión del Misterio de Jesús, como el enviado del Padre, para la transformación del mundo, pasa necesariamente por la recepción y la acción del Espíritu Santo, sin cuya mediación sería imposible dicha comprensión.
Dejemos que el Espíritu Santo nos llene de su sabiduría y nos guie hasta la verdad plena.
¿Creo realmente que el Espíritu Santo es el continuador de la obra iniciada por Jesús? ¿Es realmente el Espíritu Santo, el gran protagonista de mi vida personal y comunitaria? ¿Soy dócil a su acción, dejo que inunde mi ser y me conduzca?
Señor, haz que sepamos abrirnos a la fuerza de tu Espíritu para que, fortalecidos desde nuestra fe, podamos anunciarte con la alegría que viene de ti. Amén.
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza