Día litúrgico: Martes 2 de Pascua
29 de abril: Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, patrona de Europa
Texto del Evangelio ( Jn 3,7-15):
Jesús dijo a Nicodemo: “Ustedes tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. “¿Cómo es posible todo esto?”, le volvió a preguntar Nicodemo. Jesús le respondió: “¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna”.
Palabra del Señor.
Reflexión
El evangelio de hoy nos invita a descubrir la vida eterna que ofrece el Hijo de Dios a todos los que crean en Él. San Juan nos sigue compartiendo la conversación de Jesús con Nicodemo quien creía conocer mucho de Dios y quería ver si la novedad que Jesús anunciaba era conforme con lo antiguo. En la conversación Jesús le dice a Nicodemo que la única manera de entender las cosas de Dios es ¡nacer de nuevo!, nacer de lo alto, nacer del Espíritu.
Nicodemo está verdaderamente confuso y no comprende este lenguaje nuevo. No posee todavía el lenguaje del corazón, el lenguaje de un amor de horizontes infinitos. Jesús toma la palabra para hacerle comprender que el nuevo nacimiento solo proviene de la fe en Él. Y que es posible gracias a que el Hijo del Hombre bajó del cielo, se encarnó y nos dio a conocer ‘las cosas de Dios’. Y este nacimiento acontece mirando al crucificado, como la serpiente de Moisés pues sólo el que pone su fe en Cristo posee la vida eterna.
La vida cristiana es cuestión de confiar, de estar atento a las palabras y a la vida de Jesús, de poner nuestra mirada en el que nos amó hasta el extremo.
Nicodemo va saliendo de su confusión y empieza a saborear la vida nueva que brota del crucificado.
La misma dificultad que encontraba Nicodemo para entender lo que Jesús le decía es la que encuentran los que, aun siendo bautizados, no tienen una oración asidua y un trato frecuente con la Escritura. Buscan entender lo que está escrito por el Espíritu, con la pobreza de la inteligencia humana, dando como resultado la incredulidad, la duda y generalmente muchos errores. En cambio, con la persona que es asidua a la oración, Dios puede establecer un verdadero diálogo interior, diálogo espiritual que se traduce en luz para toda la vida. Dios ha trazado un proyecto maravilloso para la humanidad; un proyecto en donde Él tiene una participación activa iluminando el camino, fortaleciéndonos y, en ocasiones, actuando de manera prodigiosa.
Tengamos tiempo para Dios, convirtámonos en verdaderos hombres y mujeres de oración, esto abrirá nuestra inteligencia no sólo al misterio de Dios, sino a nuestro propio misterio. Si no entiendes muchos de los misterios de Dios, es quizás porque te está faltando un poco de intimidad con él.
Nacer de nuevo es nacer del Espíritu. Ser persona de Espíritu es ser persona como el viento: libre, sin cadenas y sin ataduras esclavizantes. Como Nicodemo, también tú te puedes preguntar: ¿cómo puede suceder eso? ¿cómo puedo nacer otra vez?. Y la respuesta es muy sencilla: vuelve a encontrarte con Jesús. Revístete de Él y de la fuerza de su resurrección.
Anímate, el Señor quiere iluminarte y tener un encuentro profundo contigo.
¿Qué significa para nosotros nacer del agua y del Espíritu? ¿Cómo comprendemos este nuevo nacimiento?
Señor, ayúdame a redescubrir la vocación que he recibido en el bautismo y dame la fortaleza para ser un auténtico testigo de tu resurrección. Espíritu Santo, lléname del fuego de tu amor, porque sólo podré ser un instrumento de salvación para los demás, si me dejo moldear por Ti en la oración. Amén.
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza