Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy martes 8 de octubre de 2024

Día litúrgico: Martes 27 del tiempo ordinario

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Ver 1ª Lectura y Salmo

Texto del Evangelio (Lc 10,38-42):

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.

Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

Palabra del Señor.

Reflexión

El encuentro de Jesús con Marta y María, es una escena muy familiar. Estas dos hermanas de Betania, tienen opciones muy diferentes frente al Maestro. Mientras una, se afana en los quehaceres de la casa y se preocupa en atender a Jesús, la otra, en actitud de discípula se sienta a sus pies y lo escucha atentamente.

La imagen de Marta y María muchas veces son presentadas como contrapuestas: la acción y la oración. Es bueno aclarar que Jesús no está reprochando en Marta el trabajo, ni está avalando en María la flojera. Las dos son discípulas. Marta refleja de alguna forma a quienes el trabajo y la transformación del mundo les urge, al punto de inquietarse y agitarse, pero postergan el encuentro con el Señor y su Palabra. Esta es la parte que el Señor mismo quiere resaltar en María: la escucha de su Palabra es lo primero.

Jesús le dice a Marta que «sólo hay una cosa necesaria». Muchos hombres y mujeres descubren esta verdad en el momento de su muerte. Es como si al final del camino, con la perspectiva de toda su existencia delante de los ojos, percibieran de golpe lo que merece la pena. Algunos acogiendo la «Gracia de Dios», descubren esto mucho antes y tratan de conducirse de un modo nuevo, dando valor a lo más importante que es el estar «a los pies del Señor».

Jesús nos invita a que como María nos recostemos a sus pies, como lo hace el discípulo a los pies del Maestro, y desde ahí nos dejemos iluminar y orientar por su Palabra. Es con un oído puesto en el mundo y con el otro puesto en el evangelio como el cristiano debe enfrentar los desafíos del mundo y dar las respuestas que este necesita. El compromiso apostólico y los proyectos pastorales, si no son guiados y precedidos por la Palabra, se reducen a un trabajo vacío que suele ser infecundo.

Resulta difícil unir actividad y oración en equilibrio exacto. Jesús lo logró a la perfección. Él supo asociar el diálogo y la comunicación con el Padre a la persecución enérgica de la justicia y de la santidad del Reino mediante una acción generosa de liberación en favor de los hombres. Igualmente hicieron los santos, los grandes orantes y contemplativos de la historia eclesial, hombres y mujeres que tocaron de cerca el misterio de Dios y supieron amar a sus hermanos.

¿Cuál de las actitudes de estas dos hermanas es lícita, la de Marta o la de María? ¿Con qué figura me identifico más? ¿En nuestra vida cristiana hemos podido integrar equilibradamente la escucha de la Palabra y la puesta en práctica de la misma?

Señor Jesús, solo Tú tienes Palabras de Vida Eterna. Te pedimos que ilumines nuestra mente y nuestro corazón para que sepamos escucharla, comprenderla y entregarla con amor a los demás. Amén.

Bendiciones.

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