Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy lunes 6 de mayo de 2024

Día litúrgico: Lunes 6 de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 15,26—16,4):

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito que Yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, Él dará testimonio de mí.

Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen.

Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.

No les dije estas cosas desde el principio, porque Yo estaba con ustedes.

Palabra del Señor.

Reflexión

En el evangelio de hoy Jesús toca primeramente

el tema del testimonio en favor suyo por parte del Espíritu y de sus discípulos. Pues estos, además del ejemplo del maestro, que los precedió en la tribulación, dispondrán también del aval y de la fuerza del Espíritu de la verdad que procede del Padre y dará testimonio de Jesús. Luego continúa el tema de la persecución, fruto normal del odio del mundo a Cristo y a los suyos.

Según Juan, el proceso del mundo contra Jesús se prolonga en la existencia de los creyentes. Por eso el testimonio del Espíritu en favor de Cristo, como testigo de descargo, vendrá a sumarse al testimonio del discípulo y se hará oír en la voz de este. El Espíritu es la presencia constante de Cristo entre los suyos; pero el Espíritu es también invisible para el mundo. Su aval en favor de Jesús solo puede ser conocido a través del seguidor de Cristo. Antes de enviarlos de dos en dos, Jesús ya previno a los doce: “Cuando los arresten, no se preocupen de lo que van a decir o de cómo lo dirán; no serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará en ustedes” (Mt 10, 19s).

Nosotros podemos experimentar muchos tipos de persecución a causa de nuestra fidelidad al proyecto de Jesús, tal vez incluso de aquellos que consideramos nuestros hermanos. Ser fieles a Jesús y su evangelio siempre será motivo de dificultades: seremos perseguidos y calumniados en su nombre. Sin embargo, no estaremos solos, el «Espíritu de la Verdad» prometido por Jesús, estará animando acompañando y actualizando constantemente sus palabras.

Hemos de revisar continuamente, tanto en plan comunitario como personal, nuestra conducta e imagen cristiana. El testimonio cristiano, aun sin palabras, es compromiso de todos los días y forma parte del quehacer de la evangelización que nos compete como miembros que somos de la Iglesia.

Quizás sería bueno esta semana reflexionar sobre la eficacia de nuestro testimonio ante los demás. Nuestro testimonio con nuestros compañeros de trabajo y en nuestra misma familia. Y por otro lado, hacernos conscientes de la presencia activa del Espíritu que obra en nosotros y nos asegura que sólo en Jesús hay vida.

El misterio de la Trinidad está presente en las afirmaciones de Jesús, no como una verdad teórica, sino como expresión del compromiso del cristiano con la misión de Jesús.

¿Cómo vivimos este misterio central de nuestra fe? ¿De qué manera permitimos la acción del Espíritu en nuestra vida? ¿Estoy atento para considerar el testimonio ofrecido actualmente desde la condición de bautizado? ¿Cómo es la respuesta dada ante los requerimientos de nuestro mundo?

Te damos gracias, Señor Jesús, porque pensaste en nosotros como testigos de tu nombre. Confiados en tu Palabra y en la fuerza de tu Espíritu, queremos demostrar que te conocemos y te amamos. Lo mismo en la adversidad que en la vida diaria, haremos nuestro un estilo humilde, servicial y alegre, para poder testimoniar nuestra fe y esperanza cristiana a base de comprensión, entrega, solidaridad y comunión de vida y destino con nuestros hermanos los hombres. Amén.

Bendiciones.

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