Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy miércoles 2 de agosto de 2023

Día litúrgico: Miércoles 17 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,44-46):

Jesús dijo a la multitud:

«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró».

Palabra del Señor.

Reflexión

En el Evangelio de hoy, una vez más, Jesús nos habla del Reino de los Cielos, o del Reino de Dios. En este caso el Reino es comparado con dos objetos sumamente valiosos: un tesoro escondido y una perla fina.

Es curioso como Jesús siempre utiliza parábolas para hablar del reino de Dios: una realidad presente y escondida, pero que una vez descubierta cambia profundamente la vida de la persona: lo vende todo, lo deja todo por el tesoro descubierto o la perla de gran valor. El Reino es algo tan maravilloso que, quien lo descubre, podríamos hoy decir, quien lo experimenta, tiene por «basura», como dirá san Pablo, todo lo demás.

La llegada o el descubrimiento del reino de Dios pide un cambio profundo. Por un lado se trata de dejarse transformar y, por otro, de una decisión personal para construir la vida tal y como la quiere Dios. Jesús nos propone un estilo de vida en consonancia con la voluntad de Dios: Es una conversión personal que no se queda en el individuo, sino que lleva a una nueva forma de vivir y comportarse en la familia, con los vecinos, en el trabajo, en la comunidad, en la sociedad.

Un cambio de actitudes que pueda llevar a todos a una vida más digna y segura. Una vida diferente, que no se paute por los rencores, enemistades, envidias, venganzas, humillación… Se trata de parecernos a Dios, de un comportamiento más fraterno y solidario cuyas consecuencias se expresan en las relaciones construidas en el día a día; y como efecto onda, se tendrían que expandir a todos los espacios de la sociedad.

Jesús nos presenta el reino de Dios como algo sencillo y, al mismo tiempo, fácil de reconocer por cualquier persona, incluso las más sencillas: quienes se deciden a entrar en la dinámica del reino de Dios, experimentan la Vida en abundancia. Por eso quien encuentra este tesoro, lo vende todo, pues la fuerza salvadora de Dios ya está actuando en medio de nosotros.

Si hoy el mundo continúa fascinado con los placeres, la moda y otras vanidades, es porque no ha descubierto esta perla preciosa, es porque no se ha dejado seducir por el amor de Dios, es porque no ha probado la vida que ofrece el evangelio. Si tú todavía no la has vivido, si todavía no la has experimentado, pídele en tu oración a Jesús el poder descubrir esa perla, ese tesoro, pues esto cambiará totalmente tu vida.

¿Es Jesús tu mayor tesoro, la perla más preciada? ¿Encontramos en las palabras del Señor nuestro gozo y nuestra alegría? ¿Brilla en tu corazón la perla del amor, de la gracia, de la mayor libertad… la perla del Evangelio, la perla del Reino? ¿Qué es lo más importante hoy en tu vida?

Señor Jesús, nada de lo que tenemos puede compararse al Reino de los Cielos. Ayúdanos a confiar en ti para que podamos encontrar ese tesoro de tanto valor. Amén.

Bendiciones.

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