Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy miércoles 18 de agosto de 2021

Día litúrgico: Miércoles 20 del tiempo ordinario

San Alberto Hurtado, presbítero.

Texto del Evangelio (Mt 25, 31-46): Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a éstos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”.

Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; ¿desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”

Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”.

Éstos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”

Y Él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”.

Éstos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la memoria de San Alberto Hurtado, nuestro primer santo chileno. En el evangelio que se nos propone, Jesús nos habla del juicio final y definitivo. Y con esa ilustración metafórica de ovejas y cabras, nos hace ver que se tratará de un juicio de amor. «Seremos examinados sobre el amor», nos dice san Juan de la Cruz.

Y otro místico, san Ignacio de Loyola nos dice: «Para alcanzar amor, hay que poner el amor más en las obras que en las palabras».

Cada obra de caridad que hacemos, la hacemos al mismo Cristo.

Alberto Hurtado Cruchaga nació el 22 de enero de 1901, en Viña del Mar, en el seno de una familia católica. Sus padres: Alberto Hurtado y Ana Cruchaga.

San Alberto Hurtado siempre se esforzó en imitar a Jesús en las cosas sencillas de cada día. Como Cristo se dedicó a los pobres y huérfanos preocupándose por darles una vida digna. Se caracterizó por su fortaleza,  su generosidad y su entrega incondicional a Dios.

Su más grande obra fue la creación del «Hogar de Cristo”, una casa de acogida para los pobres y niños que encontraba abandonados, allí les daba alimento y refugio -un poco de leche caliente y una cama para pasar la noche.

San Alberto fue un hombre muy activo e ingenioso, siempre tenía un nuevo proyecto entre manos y a pesar de la incomprensión de muchos, siempre encontraba la fuerza para seguir sirviendo a Cristo en el hermano pobre.

Un aspecto muy importante de su vida fue el trabajo intelectual. Publicó libros y dio conferencias sobre los temas que le apasionaban: el sacerdocio, la adolescencia, la educación, el orden social y el catolicismo. Se dio tiempo hasta para fundar una revista a la que llamó “Mensaje”, además de otras publicaciones que promovió con la Acción Sindical Chilena.

Pese a la cantidad de tareas impuestas, nunca dejó de realizar dirección espiritual. Con su mejor sonrisa recibía y escuchaba a sus «patroncitos», como solía llamar a sus dirigidos.

Tenía 51 años cuando le diagnosticaron cáncer. A pesar de los fuertes dolores de su enfermedad, siguió trabajando por Cristo desde su habitación en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. La enfermedad no le quitó ni la alegría ni la paz. Aún estando delicado siempre tenía una palabra de esperanza y apoyo para quien lo necesitase. Repetía constantemente: “Contento, Señor, contento”.

San Alberto Hurtado partió a la Casa del Padre el 18 de agosto de 1952 a la edad de 51 años. En la homilía de despedida Monseñor Manuel Larraín, obispo de Talca, afirmó: “Si silenciáramos la lección del Padre Hurtado, desconoceríamos el tiempo de una gran visita de Dios a nuestra patria”.

Fue beatificado

El 16 de octubre de 1994, por San Juan Pablo II y canonizado el 23 de octubre de 2005 por el Papa Benedicto XVI.

¿Cuál es el criterio de separación que usa Jesús? ¿Quiénes son los hermanos más pequeños con los que Jesús se identifica?

Pidamos al Señor nos otorgue la gracia de ser fieles imitadores de San Alberto Hurtado,  sirviendo a nuestros hermanos más pobres y abandonados.

Bendiciones.

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