Día litúrgico: Lunes 7 de Pascua
Ver 1ª Lectura y Salmo
Texto del Evangelio (Jn 16,29-33): A la Hora de pasar de este mundo al Padre, los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que Tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que Tú has salido de Dios”.
Jesús les respondió: “¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo.
Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo”.
Palabra del Señor.
Reflexión
Con la celebración de la Ascensión del Señor entramos en la séptima semana del tiempo de Pascua. La liturgia de la Palabra nos irá preparando a la solemnidad de Pentecostés. Es un tiempo propicio para disponer nuestro corazón, ensanchar nuestro espíritu y abrirnos a la acción del Espíritu de Jesús. No podemos quedarnos mirando al cielo con los brazos cruzados. Es urgente que reavivemos en nosotros el fuego del Espíritu que nos impulse a hacer viva la presencia de Jesús, y continuar la misión de llevar la alegría del Evangelio a todas partes y aliviar el sufrimiento de nuestro mundo. Esa es la función del Espíritu Santo.
En el evangelio de hoy se nos presenta la conclusión del llamado «Discurso de despedida» de Jesús. El versículo final del discurso nos da una pista fundamental de interpretación: «les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».
El Resucitado siempre trae consigo la paz. Es una paz que el mundo no nos pueda dar, la paz que Jesús nos ofrece viene de su íntima comunión con el Padre. Por eso, él nunca estará solo. Aunque sus discípulos le abandonen. Al despedirse de ellos, Jesús les invita una vez más a tener confianza. A pesar de las pruebas y dificultades que tendrán no deben desanimarse. ¡Cristo ha vencido al mundo!.
Esta convicción nos debe animar a nosotros también hoy. Seguimos teniendo pruebas y dificultades. La situación de nuestro mundo tan afectada por la pandemia mundial, las guerras, la violencia, la corrupción, etc., nos ofrece un horizonte desesperanzador. En estos momentos las palabras de Jesús tienen una actualidad y una fuerza particular. Nos confortan, nos dan consuelo, la fuerza para seguir caminando. Esa es la función del Espíritu Santo que sigue actuando más de lo que podemos imaginar.
“¡Animo! ¡Yo he vencido al mundo!”.
¿Esta frase de Jesús, te ha ayudado alguna vez en tu vida?
¿En las dificultades, pones tu confianza en El Señor?
Señor Jesús, que no seamos ajenos a tu paso salvador por nuestras vidas; danos un corazón sensible a tu presencia siempre fiel y permanente. Amén.
Bendiciones
Regina Coeli Una Señal de Esperanza