Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy miércoles 12 de mayo de 2021

Día litúrgico: Miércoles 6 de Pascua

Ver 1ª Lectura y Salmo     

Texto del Evangelio (Jn 16,12-15): A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: «Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Seguimos avanzando en la sexta semana del tiempo de Pascua, el domingo que se acerca celebraremos la Solemnidad de la Ascensión y el siguiente la Solemnidad de Pentecostés. Preparándonos a esas solemnidades San Juan nos acompaña presentándonos los discursos de Jesús. Hoy Jesús explica a sus apóstoles  que hay muchas cosas que deben saber, pero que para poder entenderlas es necesario que venga el Espíritu de la Verdad; y para que venga, es preciso primero, que Él suba al Padre.

Con estas palabras Jesús les va introduciendo al misterio de la íntima comunión que es la Trinidad. Jesús les enseña que la obra de la salvación es una obra de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo es un don que Jesús nos trae después de su resurrección. Jesucristo nos conoce muy bien y porque nos conoce nos da este gran regalo. Jesús sabe que nuestra vida en la tierra tiene sus dificultades, sus momentos de prueba, momentos en que parece que no vemos con claridad a Dios junto a nosotros. Sin embargo, su Espíritu está dentro de nosotros y Él nos irá guiando para tomar las decisiones correctas y más prudentes.

No dudemos ni tengamos miedo porque con Él todo lo podemos.

Ahora bien, todo don exige una gran responsabilidad. Como cristianos tenemos que cultivar nuestra vida de gracia, debemos cuidar que nuestro cuerpo y alma estén siempre lo mejor dignamente posible, para que allí habite el Espíritu Santo. Dios nos ama y no duda nunca en atender nuestras suplicas. No obstante, Dios nos quiere fieles y entregados confiadamente a Él. Ojalá que cada día, Dios ocupe el primer lugar en nuestra casa, en el trabajo y sobre todo en nuestro corazón.

El evangelio nos sigue animando a cultivar una actitud de discernimiento permanente. El Espíritu Santo nos guía hacia la verdad.

Cada vez que nos acerquemos a la Palabra de Dios, pidamos siempre al Espíritu Santo que nos asista, para que nos ilumine la mente y podamos captar el sentido más hondo y existencial del mensaje. Asimismo, pidámosle que haga arder nuestro corazón con el fuego del evangelio, y nos impulse a ponerlo en práctica.

¿Cuán importante es el Espíritu Santo en mi vida cristiana?

¿Soy dócil a su acción, dejo que inunde mi ser y me conduzca?

Señor, haz que sepamos abrirnos a la fuerza de tu Espíritu para que, vigorizados desde nuestra fe, podamos anunciarte con la alegría que viene de ti. Amén.

Bendiciones.

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