Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy lunes 11 de enero de 2021

Día litúrgico: Lunes I

Ver 1ª Lectura y Salmo     

Texto del Evangelio (Mc 1,14-20): Después que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme, y Yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Reflexión

El Evangelio de hoy nos narra el comienzo del ministerio de Jesús en Galilea. Jesús ya ha sido reconocido por el Padre en su Bautismo, ha superado la tentación e inicia por la región, un itinerario que le llevará al cumplimiento de la voluntad del Padre.

Marcos señala que la predicación de la Buena noticia del Reino tiene su comienzo después que Juan fuera entregado, es decir, que fuese encarcelado por Herodes Antipas. Jesús es el tiempo nuevo, lo antiguo ya ha pasado y su novedad consiste en que la salvación ya está aquí, la trae Él con su persona y con su vida.

El mensaje que Marcos pone en labios de Jesús es sencillo pero lleno de consecuencias: «Conviértanse y crean», dos palabras que nos introducen en este camino de conocimiento de Jesús. Volverse hacia Él, cambiar el corazón y creer que Jesús es capaz de sacudir y transformar nuestras vidas, como va a hacerlo con estas dos parejas de hermanos a quienes llama a su seguimiento.

La llamada a los discípulos tiene dos significados en el evangelio de Marcos: por un lado, el seguimiento es el primer signo de ese Reino que inaugura Jesús y que ya está aquí. Por otro, los discípulos compañeros inseparables del Maestro hasta el momento de su muerte, se convierten en modelo de todo creyente que cree conocer a Jesús pero que siente miedo ante la grandeza de un proyecto que pasa por la cruz para llegar a una vida sin límites.

La escena en el mar de Galilea nos adentra en un encuentro que nace de la mirada de Jesús a dos hermanos, Simón y Andrés que eran pescadores. La fuerza de la palabra: “Síganme, y Yo los haré pescadores de hombres” y la inmediatez de la respuesta: “al instante, dejando las redes, le siguieron”, nos deja claro que la persona de Jesús provoca en el ser humano el deseo de un sí que no admite demora.

Un poco más adelante, continuando en su camino, Jesús ve a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, en la barca arreglando las redes. Misma llamada e idéntica respuesta, “dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él”.

Jesús ya no camina solo, las exigencias de dejar sus bienes y su familia han sido acogidas por sus cuatro primeros discípulos. Personajes significativos en la vida del Maestro y en la nuestra. Pero todavía les queda mucho por conocer, comprender y asumir,

por ahora nos quedamos con el entusiasmo inicial, luego irán madurando, pero ya desde ahora manifiestan una fe y una entrega muy meritoria.

Si creyéramos de veras, como aquellos cuatro discípulos, la Buena Noticia que Jesús nos anuncia también a nosotros, ¿no tendría que cambiar más nuestro estilo de vida? ¿No se nos tendría que notar que hemos encontrado al Maestro auténtico?.

¡Señor Jesús, enséñanos a discernir tu amor; enséñanos a alabar porque el tiempo se cumple. Tú que eres fiel, danos la fidelidad de la verdadera conversión. Haz que escuchemos tu llamado a seguirte hoy, mañana y siempre!.

Bendiciones.

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