{"id":9991,"date":"2024-02-11T00:00:29","date_gmt":"2024-02-11T03:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=9991"},"modified":"2024-02-09T22:17:10","modified_gmt":"2024-02-10T01:17:10","slug":"el-evangelio-del-domingo-11-febrero-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2024\/02\/11\/el-evangelio-del-domingo-11-febrero-2024\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 11 febrero 2024"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 6\u2212B<\/p>\n<p>Mc 1,40-45<\/p>\n<p>Se\u00f1or, no me corrijas en tu c\u00f3lera<\/p>\n<p>En este Domingo VI del tiempo ordinario concluimos la lectura del Cap\u00edtulo I del Evangelio de Marcos con el relato de la purificaci\u00f3n de un leproso por parte de Jes\u00fas. Estamos tentados de decir que es el evangelista quien cierra el cap\u00edtulo agregando este episodio para \u00abllenar un vac\u00edo\u00bb. Pero no podemos hacerlo, porque el texto original de Marcos, que es el primero que pone por escrito estos hechos de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, no ten\u00eda la divisi\u00f3n en cap\u00edtulos y vers\u00edculos numerados, como lo tenemos ahora. Hasta muchos siglos despu\u00e9s no se pod\u00eda identificar un episodio diciendo, por ejemplo, Mc 1,40-45, porque nadie habr\u00eda sabido a qu\u00e9 se refieren esos n\u00fameros. Cuando citamos hoy la frase de Jes\u00fas: \u00abQuiero, queda purificado\u00bb, nos basta con agregar entre par\u00e9ntesis (Mc 1,41). Antes, hab\u00eda que decir: \u00abComo dice Jes\u00fas en lo de la curaci\u00f3n de un leproso\u00bb. La divisi\u00f3n en cap\u00edtulos de extensi\u00f3n semejante en toda la Biblia fue hecha por Esteban Langton en una edici\u00f3n de la Vulgata del a\u00f1o 1214 en la Universidad de Par\u00eds y la sucesiva divisi\u00f3n en vers\u00edculos del Nuevo Testamento fue hecha por Roberto Stephanus en una edici\u00f3n griega del a\u00f1o 1551 en Ginebra.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que, en la edici\u00f3n actual, el episodio que cierra el cap\u00edtulo I parece estar \u00abllenando un vac\u00edo\u00bb en lo que se refiere al poder de Jes\u00fas, porque lo hemos visto ense\u00f1ar \u00abcon autoridad\u00bb en la sinagoga de Cafarna\u00fam, lo hemos visto silenciar y expulsar a un esp\u00edritu inmundo (un demonio) y lo hemos visto curar a los enfermos, en el caso particular de la suegra de Pedro. Todo esto en el mismo d\u00eda s\u00e1bado. El cap\u00edtulo debi\u00f3 terminar con el sumario que hace el evangelista: \u00abY recorri\u00f3 toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios\u00bb (Mc 1,39). Sin alguna palabra de uni\u00f3n con lo anterior o indicaci\u00f3n de alguna circunstancia, el evangelista agrega: \u00abSe le acerc\u00f3 un leproso suplic\u00e1ndole y, puesto de rodillas, le dice: \u201cSi quieres, puedes purificarme\u201d\u00bb (Mc 1,40). Parece responder a la duda: Jes\u00fas sana los enfermos, expulsa los demonios; pero \u00bfpuede purificar a los leprosos?<\/p>\n<p>Se ve la necesidad de agregarlo, porque los leprosos son una categor\u00eda aparte, que, seg\u00fan parece, era relativamente frecuente en el tiempo de Jes\u00fas. Ellos no son un enfermo, como los dem\u00e1s, como la suegra de Pedro, por ejemplo, que, aunque estaba postrada por la fiebre, estaba en su propia casa, en medio de los suyos; no son como los endemoniados, que est\u00e1n en estado de \u00abimpureza\u00bb respecto de Dios, pero no respecto de la sociedad humana; el leproso es un enfermo que est\u00e1 impuro respecto de la sociedad humana y que deja impuro a quien lo toca. Por eso, ten\u00eda un estatuto particularmente doloroso: \u00abEl leproso\u2026 ir\u00e1 gritando: \u201c\u00a1Impuro, impuro!\u201d\u2026 Es impuro y habitar\u00e1 solo; tendr\u00e1 su morada fuera del campamento\u00bb (Lev 13,45).<\/p>\n<p>\u00abSe le acerc\u00f3 un leproso\u00bb. El evangelista no indica en qu\u00e9 circunstancia. Pero acaba de decir que Jes\u00fas \u00abrecorr\u00eda la Galilea, predicando en sus sinagogas\u00bb. \u00bfEntr\u00f3 el leproso a una sinagoga, donde se reun\u00edan los jud\u00edos? Si fue as\u00ed, lo hizo contra toda norma, como hemos visto. No puede aprobar Jes\u00fas esa falta de respeto por la Ley. Por otro lado, no puede dejar de impactarlo la fe que expresa ese hombre en su poder, que incluye la purificaci\u00f3n de los leprosos: \u00abSi quieres, puedes purificarme\u00bb. La reacci\u00f3n de Jes\u00fas es uno de los puntos en que los manuscritos antiguos del Evangelio de Marcos divergen en algunas letras, pero tales que cambian completamente el sentido. \u00bfCu\u00e1l es la palabra original, la que sali\u00f3 de la pluma del evangelista, para describir la reacci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00aborghistheis\u00bb o \u00absplanjnistheis\u00bb, es decir, \u00abencolerizado\u00bb o \u00abcompadecido\u00bb? Anteriores a las copias sucesivas de Marcos (la versi\u00f3n original de Marcos no la tenemos) tenemos los Evangelios de Mateo y Lucas, que relatan el mismo episodio tom\u00e1ndolo de Marcos. Sin ponerse de acuerdo, ambos dejan el lugar de la palabra que nos interesa en blanco y dicen solamente: \u00abExtendiendo la mano, lo toc\u00f3\u00bb (Mt 8,3 \u2013 Lc 5,13). Es signo de que la palabra que leyeron es \u00abencolerizado\u00bb y se resistieron a copiarla. Por su parte, los copistas sucesivos de Marcos la cambiaron por \u00abcompadecido\u00bb y es lo que hacen la mayor\u00eda de los leccionarios modernos. Pero la Palabra de Dios es la que escribi\u00f3 Marcos y no la que escribieron los copistas sucesivos.<\/p>\n<p>En realidad, Jes\u00fas debe mantener ambas cosas. Debe expresar desaprobaci\u00f3n de que el leproso se acerque hasta el punto de poderlo tocar y, por tanto, debe reaccionar como lo hace Dios con los que transgreden su Ley, es decir, la c\u00f3lera; pero, por otro lado, debe tener compasi\u00f3n del leproso y admiraci\u00f3n por su fe. Podemos poner en boca del leproso la s\u00faplica del Salmo 6: \u00abSe\u00f1or, no me corrijas en tu c\u00f3lera, en tu furor no me castigues. Ten compasi\u00f3n de m\u00ed, Se\u00f1or, que estoy sin fuerzas; s\u00e1name, Se\u00f1or, que mis huesos est\u00e1n desmoronados\u2026\u00bb (Sal 6,2-3). Jes\u00fas tiene compasi\u00f3n del leproso y responde: \u00ab\u201cQuiero, queda purificado\u201d. E inmediatamente se apart\u00f3 de \u00e9l la lepra y fue purificado\u00bb. Pero, al mismo tiempo, Jes\u00fas lo exhorta a observar lo que dice la Ley, a saber, que no debe estar en ese lugar y que debe presentarse a un sacerdote para que certifique su purificaci\u00f3n: \u00abAmonest\u00e1ndolo severamente, lo expuls\u00f3 y le dijo: \u201cMira, no digas nada a nadie, sino vete, mu\u00e9strate al sacerdote y haz por tu purificaci\u00f3n la ofrenda que prescribi\u00f3 Mois\u00e9s para que les sirva de testimonio\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>El hombre ya purificado tampoco tiene respeto por esta severa orden de Jes\u00fas, sino que hace todo lo contrario: \u00ab\u00c9l, saliendo, se puso a pregonar abundantemente y a divulgar el asunto\u00bb. Creyendo hacerlo mejor, fue un obst\u00e1culo para la misi\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abYa no pod\u00eda entrar de manifiesto en una ciudad, sino que se quedaba fuera en lugares desiertos\u00bb. Por exceso de celo, creyendo hacerlo mejor, perjudic\u00f3 a Jes\u00fas. Es lo que ocurre cada vez que se desobedece al Se\u00f1or. En un reciente documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe sobre la validez de los Sacramentos, se advierte sobre las consecuencias de esta desobediencia en el \u00e1mbito sacramental: \u00abPor desgracia, debe constatarse que no siempre la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, en particular la de los Sacramentos, se desarrolla en plena fidelidad a los ritos prescritos por la Iglesia. Varias veces este Dicasterio ha intervenido para dirimir dudas sobre la validez de los Sacramentos celebrados en el Rito Romano en la inobservancia de las normas lit\u00fargicas, debiendo a veces concluir con una dolorosa respuesta negativa, constatando en aquellos casos que los fieles han sido defraudados de lo que les es debido, es decir, el misterio pascual celebrado en la modalidad ritual que la Iglesia establece\u00bb (Nota \u00abGestis verbisque\u00bb, sulla validit\u00e0 dei Sacramenti, N. 2, Roma 02\/02\/2024. No se cuenta a\u00fan con una traducci\u00f3n oficial espa\u00f1ola).<\/p>\n<p>El evangelista ha afirmado que Jes\u00fas tiene tambi\u00e9n poder para purificar leprosos. Queda a\u00fan el caso supremo, a saber, el poder de perdonar los pecados, que pertenece solamente a Dios. Es, precisamente, el episodio siguiente \u2212el perd\u00f3n de los pecados al paral\u00edtico (Mc 2,1-12)\u2212, que, sin embargo, no podremos leerlo, porque el Domingo pr\u00f3ximo es ya el Domingo I de Cuaresma, que tiene lecturas propias.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 6\u2212B Mc 1,40-45 Se\u00f1or, no me corrijas en tu c\u00f3lera En este Domingo VI del tiempo ordinario concluimos la lectura del Cap\u00edtulo I del Evangelio de Marcos con el relato de la purificaci\u00f3n de un leproso por parte de Jes\u00fas. 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