{"id":9713,"date":"2023-11-12T00:00:03","date_gmt":"2023-11-12T04:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=9713"},"modified":"2023-11-11T11:49:34","modified_gmt":"2023-11-11T15:49:34","slug":"el-evangelio-del-domingo-12-noviembre-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2023\/11\/12\/el-evangelio-del-domingo-12-noviembre-2023\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 12 noviembre 2023"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 32-A<\/p>\n<p>Mt 25,1-13<\/p>\n<p>Vendr\u00e9 de nuevo y los tomar\u00e9 conmigo<\/p>\n<p>Acerc\u00e1ndonos al fin del a\u00f1o lit\u00fargico, en los tres ciclos de lecturas, el Evangelio pone ante nuestros ojos la venida final de Jes\u00fas en su gloria, la Parus\u00eda. El hecho ha sido revelado por Jes\u00fas y se da por sabido y cre\u00eddo; lo que no ha sido revelado es el momento en que ocurrir\u00e1. Por eso, Jes\u00fas nos exhorta a estar preparados. Con esa exhortaci\u00f3n concluye el Evangelio de este Domingo XXXII del tiempo ordinario: \u00abVelen, pues, porque no saben ni el d\u00eda ni la hora\u00bb.<\/p>\n<p>Esa exhortaci\u00f3n se presenta como la conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan la venida del esposo. La par\u00e1bola comienza con la introducci\u00f3n de la mayor\u00eda de las par\u00e1bolas: \u00abEl Reino de los cielos ser\u00e1 semejante a\u2026\u00bb. Pero es in\u00fatil tomar esta frase literalmente, porque no hay c\u00f3mo comparar un \u00abreino\u00bb, menos a\u00fan un \u00abreino celestial\u00bb, con diez v\u00edrgenes que esperan al esposo. Esa frase la us\u00f3 Jes\u00fas para introducir la ense\u00f1anza sobre su propia Persona. En este caso, la ense\u00f1anza es su Venida en gloria, en un d\u00eda y hora no revelados, de donde se deduce la exhortaci\u00f3n a estar siempre preparados.<\/p>\n<p>Para que la comparaci\u00f3n con el Reino de los cielos rija, debe cumplirse la descripci\u00f3n que hace Jes\u00fas de esas diez v\u00edrgenes: \u00abCinco eran necias y cinco prudentes\u00bb. Los presentes no saben a\u00fan en qu\u00e9 consiste la necedad de esas v\u00edrgenes. Pero la necedad es ciertamente negativa y es, por tanto, ya preocupante el hecho de que la probabilidad que establece Jes\u00fas de estar en ese caso sea del 50%. Es la misma proporci\u00f3n que establece Jes\u00fas en otra ocasi\u00f3n, siempre referida a su venida: \u00abEstar\u00e1n dos en un mismo lecho: uno ser\u00e1 tomado y el otro dejado; habr\u00e1 dos mujeres moliendo juntas: una ser\u00e1 tomada y la otra dejada\u00bb (cf. Lc 17,34-35).<\/p>\n<p>Vemos, a continuaci\u00f3n, que la necedad de esas cinco v\u00edrgenes consiste en la falta de previsi\u00f3n; no hab\u00edan previsto que el esposo pudiera tardar y no se proveyeron de reserva de aceite para sus l\u00e1mparas. En cambio, las cinco prudentes tuvieron en cuenta esa posibilidad y se proveyeron de aceite suficiente. Y lo que unas no previeron y otras, s\u00ed, es lo que ocurri\u00f3: \u00abEl esposo tardaba\u00bb.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola alcanza su punto culminante cuando se anuncia que el esposo ya est\u00e1 a la puerta, pues de esto se trata; se trata de que el tiempo de la espera se ha cumplido y empieza el gozo de su presencia: \u00abA medianoche se oy\u00f3 un grito: \u201c\u00a1Ya est\u00e1 aqu\u00ed el esposo! \u00a1Salgan a su encuentro!\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente, en ese momento culminante es cuando queda en evidencia la necedad de unas y la prudencia de las otras: \u00abLas necias dijeron a las prudentes: \u201cDennos del aceite de ustedes, que nuestras l\u00e1mparas se apagan\u201d\u00bb. La respuesta a esta petici\u00f3n, a primera vista, podr\u00eda parecernos reprobable: \u00abLas prudentes replicaron: \u201cNo, no sea que no alcance para nosotras y para ustedes; es mejor que vayan donde los vendedores y lo compren\u201d\u00bb. Parece contradecir la recomendaci\u00f3n expl\u00edcita dada por Precursor para preparar la Venida del Se\u00f1or: \u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo\u00bb (Lc 3,11). Juan Bautista, el Precursor, tiene raz\u00f3n. Al hacer esta recomendaci\u00f3n, \u00e9l no est\u00e1 pensando en una venida del Se\u00f1or en la humildad de nuestra carne, en que \u00abno rompe la ca\u00f1a trizada ni apaga la mecha que a\u00fan humea\u00bb (cf. Mt 12,20); \u00e9l est\u00e1 pensando, precisamente, en el juicio del Se\u00f1or: \u00abYa est\u00e1 el hacha puesta a la ra\u00edz de los \u00e1rboles; y todo \u00e1rbol que no d\u00e9 buen fruto ser\u00e1 cortado y arrojado al fuego\u00bb (cf. Lc 3,9). Es la misma recomendaci\u00f3n que hace Jes\u00fas, pero referida a s\u00ed mismo: \u00abVengan benditos de mi Padre\u2026 porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber\u2026\u00bb (cf. Mt 25, 34-36). En esta conducta consiste el tener las l\u00e1mparas llenas y provisi\u00f3n suficiente para todo el tiempo que el Esposo quiera tardar, consiste en ver a Jes\u00fas en el hambriento, el sediento, el desnudo\u2026 y amarlo y socorrerlo, porque \u00a1ya est\u00e1 el Esposo aqu\u00ed!<\/p>\n<p>Los primeros cristianos, sobre todo, los que conocieron a Jes\u00fas seg\u00fan la carne y tambi\u00e9n los que no lo conocieron ya as\u00ed (cf. 2Cor 5,16), anhelaban la Venida de Jes\u00fas y el cumplimiento de su promesa: \u00abVendr\u00e9 de nuevo y los tomar\u00e9 conmigo, para que donde estoy Yo, est\u00e9n tambi\u00e9n ustedes\u00bb (cf. Jn 14, 3). Ellos pensaban que estar\u00edan vivos para la Venida del Se\u00f1or (cf. 1Tes 4,16-17). La primera jaculatoria cristiana expresa ese anhelo: \u00abVen, Se\u00f1or\u00bb (1Cor 16,22). Nosotros la hemos conservado en la plegaria eucar\u00edstica, como aclamaci\u00f3n despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n. La medida del aceite en las alcuzas es la medida de ese anhelo y del gozo por la Venida de Cristo. Esta medida es intransferible. Los santos ten\u00edan la alcuza llena. \u00a1C\u00f3mo habr\u00edan querido ellos compartir ese anhelo por el Se\u00f1or y por el gozo de la uni\u00f3n con \u00c9l con todos los dem\u00e1s seres humanos! \u00a1Cu\u00e1nto sufr\u00edan por la indiferencia respecto del Se\u00f1or y de su Venida que los rodeaba! \u00a1Cu\u00e1nto habr\u00edan querido compartir el aceite! Ese aceite todos lo pueden tener en abundancia; consiste, como nos advierte Jes\u00fas, en \u00abdar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo\u2026\u00bb. Esta es la prudencia, seg\u00fan el pensamiento de Jes\u00fas. Por medio de otra par\u00e1bola explica Jes\u00fas en qu\u00e9 consiste la necedad. No ten\u00eda aceite ese hombre rico, cuyos campos produjeron mucho fruto y dec\u00eda para si: \u00abTienes riqueza para muchos a\u00f1os, come, bebe, pasalo bien\u00bb. Es la absoluta despreocupaci\u00f3n por el bien de los dem\u00e1s. Pero a \u00e9l Dios le dijo: \u00ab\u00a1Necio!, esta noche te pedir\u00e1n el alma\u00bb (cf. Lc 12,20).<\/p>\n<p>La Venida gloriosa de Jes\u00fas encontrar\u00e1 sobre la tierra m\u00e1s que 8 mil millones de seres humanos (n\u00famero aproximado de los que habitan el orbe en este momento). Pero son muchos m\u00e1s los que ya han recibido esa venida personal y los que la recibir\u00e1n antes de su Venida final: \u00abDe nuevo vendr\u00e9 y los tomar\u00e9 conmigo\u00bb. Jes\u00fas nos advierte que para esta venida tengamos las alcuzas llenas: \u00abVelen, porque no saben ni el d\u00eda ni la hora\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 32-A Mt 25,1-13 Vendr\u00e9 de nuevo y los tomar\u00e9 conmigo Acerc\u00e1ndonos al fin del a\u00f1o lit\u00fargico, en los tres ciclos de lecturas, el Evangelio pone ante nuestros ojos la venida final de Jes\u00fas en su gloria, la Parus\u00eda. 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