{"id":9261,"date":"2023-07-30T00:00:31","date_gmt":"2023-07-30T04:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=9261"},"modified":"2023-07-29T19:12:43","modified_gmt":"2023-07-29T23:12:43","slug":"evangelio-del-domingo-30-julio-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2023\/07\/30\/evangelio-del-domingo-30-julio-2023\/","title":{"rendered":"Evangelio del Domingo 30 julio 2023"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 17-A<\/p>\n<p>Mt 13,44-52<\/p>\n<p>\u00bfHan entendido todo esto?<\/p>\n<p>En este Domingo XVII del tiempo ordinario concluimos la lectura del \u00abdiscurso en par\u00e1bolas\u00bb, del Cap\u00edtulo XIII de San Mateo, con la lectura de las par\u00e1bolas gemelas del tesoro escondido en un campo y del mercader en finas perlas y la par\u00e1bola de la red barredera que captura toda clase de peces. A \u00e9stas se puede agregar, a modo de comentario, la par\u00e1bola del escriba que se ha hecho disc\u00edpulo del Reino de los cielos.<\/p>\n<p>Las par\u00e1bolas del tesoro escondido en un campo y la par\u00e1bola del mercader en finas perlas son gemelas, no s\u00f3lo porque tienen la misma introducci\u00f3n: \u00abEl Reino de los cielos es semejante a\u2026\u00bb, sino tambi\u00e9n porque tienen una conclusi\u00f3n semejante: \u00abVende todo lo que tiene y compra aquel campo\u2026 compra aquella perla\u00bb. Ambas par\u00e1bolas ense\u00f1an que el Reino de los cielos es de tal valor que quien lo encuentra est\u00e1 dispuesto a dejarlo todo para poseerlo. Difieren, sin embargo, en el modo de encontrarlo. En el caso del tesoro escondido en el campo, quien lo encuentra lo hace en forma fortuita e inesperada, sin estar busc\u00e1ndolo. Este es el caso del ap\u00f3stol San Pablo, que no estaba buscando a Cristo, cuando lo encuentra, sino persigui\u00e9ndolo y queriendo destruir su obra: \u00abSoy indigno del nombre de ap\u00f3stol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios\u2026\u00bb (1Cor 15,9). En cambio, en el caso del mercader, \u00e9l anda buscando perlas finas, esperando encontrar una de gran valor, hasta que la encuentra. Este es el caso de San Agust\u00edn, quien encontr\u00f3 a Cristo despu\u00e9s de dar botes en su b\u00fasqueda, y entonces exclam\u00f3: \u00ab \u00a1Tarde te he amado, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te he amado! S\u00ed, porque T\u00fa estabas dentro de m\u00ed y yo estaba fuera. All\u00ed te buscaba\u2026\u00bb (Conf. X, 27).<\/p>\n<p>La multitud que escuchaba a Jes\u00fas ese d\u00eda a la orilla del lago ciertamente oy\u00f3 esas dos par\u00e1bolas pronunciadas por Jes\u00fas en la lengua de ellos; pero s\u00f3lo \u00abla entendieron\u00bb los que, habiendo visto qui\u00e9n era Jes\u00fas, dej\u00e1ndolo todo, lo siguieron. Entendieron esas par\u00e1bolas los Doce, quienes, con ocasi\u00f3n del discurso del pan de vida, puestos a prueba por Jes\u00fas, responden representados por Pedro: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n otro iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb (cf. Jn 6,68). Pedro confiesa que s\u00f3lo Jes\u00fas pronuncia las palabras que conceden la vida eterna. Todos, sin excepci\u00f3n, opinamos que la vida eterna vale m\u00e1s que esta vida terrena y que todo lo que poseamos en ella. Pero s\u00f3lo han \u00abentendido\u00bb los que est\u00e1n dispuestos a perder esta vida terrena y todas sus posesiones para alcanzar a Cristo, el \u00fanico que tiene palabras de vida eterna.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de la red que arrastra todo tipo de peces es semejante a la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a, que, sembrada en medio del trigo, crecen juntos hasta la cosecha. En este caso, la red arrastra peces buenos y malos, pero no se pueden separar sino una vez sacada la red a la playa: \u00abLa sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos\u00bb. Esta es la situaci\u00f3n de la vida terrena real que todos conocen, con que se compara el Reino de los cielos. Pero la realidad que hay que entender es esta otra: \u00abAs\u00ed suceder\u00e1 al fin del mundo: saldr\u00e1n los \u00e1ngeles, separar\u00e1n a los malos de entre los justos y los echar\u00e1n en el horno de fuego; all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes\u00bb. S\u00f3lo \u00abha entendido\u00bb el que no queda indiferente al ver que algunos de sus seres queridos, parientes, amigos, colegas viven alejados de Cristo y de sus palabras de vida eterna y est\u00e1n expuestos al \u00abhorno de fuego\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed comprendemos el sentido de la pregunta que hace Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, concluida la serie de siete par\u00e1bolas: \u00ab\u00bfHan entendido todo esto?\u00bb. La pregunta es comprometida, porque antes, cuando ellos preguntaron sobre este modo de ense\u00f1anza en par\u00e1bolas, Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abEs que a ustedes se les ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no\u2026 Por eso, les hablo en par\u00e1bolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profec\u00eda de Isa\u00edas: \u201cO\u00edr, ustedes oir\u00e1n, pero no entender\u00e1n, mirar, mirar\u00e1n, pero no ver\u00e1n\u201d\u00bb (Mt 13,11.13-14). En cambio, respecto de sus disc\u00edpulos Jes\u00fas agrega: \u00ab \u00a1Pero dichosos los ojos de ustedes, porque ven, y los o\u00eddos de ustedes, porque oyen!\u00bb (Mt 13,16). A la pregunta sobre si ellos han entendido, los disc\u00edpulos responden con mucha seguridad: \u00abS\u00ed\u00bb. Ellos aseguran que pertenecen al n\u00famero de los que oyen y entienden, de los que miran y ven. Ellos, en efecto, lo dejaron todo para seguir a Jes\u00fas, murieron m\u00e1rtires, haciendo de su vida terrena un testimonio de la vida eterna que esperaban.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no pone en duda la respuesta de sus disc\u00edpulos, pero agrega esa \u00faltima par\u00e1bola: \u00abAs\u00ed, todo escriba que se ha hecho disc\u00edpulo del Reino de los Cielos es semejante al due\u00f1o de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo\u00bb. El evangelista, quienquiera que sea, es un escriba y \u00e9l se ha hecho un disc\u00edpulo del Reino de los cielos. Por eso, algunos ven en esta \u00faltima par\u00e1bola una especie de firma del autor. Este Evangelio se atribuye al ap\u00f3stol San Mateo, uno de los Doce, uno de los que estuvieron con Jes\u00fas desde el Bautismo de Juan hasta la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas al cielo (cf. Hech 1,21-22). Pero es poco probable que sea Mateo el autor. En efecto, este escriba que se hizo disc\u00edpulo usa fuentes escritas, en particular el Evangelio de Marcos, y su relato tiene muy pocos rasgos de un testigo presencial de los hechos que narra, como ser\u00eda el caso, si el autor fuera verdaderamente Mateo. Abunda m\u00e1s en estos rasgos el Evangelio de Marcos, tom\u00e1ndolos de la predicaci\u00f3n de Pedro; pero el Evangelio de Mateo los omite o resume al m\u00e1ximo, precisamente, porque su autor no fue un testigo ocular. El autor no se identifica con el ap\u00f3stol Mateo, sino con \u00abun escriba que se ha hecho disc\u00edpulo\u00bb de Jes\u00fas. Tiene, sin embargo, alg\u00fan conocimiento del ap\u00f3stol Mateo que los dem\u00e1s evangelistas no tienen. Cuando los Evangelios de Marcos y Lucas relatan la vocaci\u00f3n de un cierto publicano llamado Lev\u00ed, que despu\u00e9s invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer a su casa, este escriba insiste en que ese publicano se llama Mateo (comparar Mt 9,9-10 con Mc 2,14-15; Lc 5,27-29). Y en la lista de los Doce, agrega al nombre de Mateo su condici\u00f3n de publicano que todas las dem\u00e1s listas omiten (comparar Mt 10,3 con Mc 3,18; Lc 6,15; Hech 1,13). De aqu\u00ed pudo haberse originado su identificaci\u00f3n con Mateo. Lo fundamental no es tanto que haya sido escrito por el ap\u00f3stol Mateo o no; lo fundamental es que quienquiera que lo haya escrito, lo hizo inspirado por el Esp\u00edritu Santo y, por tanto, el autor principal es Dios y sus palabras son Palabra de Dios.<\/p>\n<p>\u00abSaca de sus arcas cosas nuevas y viejas\u00bb. Precisamente, este escriba nos transmite la sentencia de Jes\u00fas sobre la Escritura antigua: \u00abNo he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a darles cumplimiento\u00bb (cf. Mt 5,17). Ese cumplimiento es la novedad aportada por Jes\u00fas, que \u00c9l expresa as\u00ed: \u00abA ustedes se les dijo\u2026 Pero Yo les digo\u2026\u00bb (Mt 5,21-22 passim), cosa antigua y cosa nueva. La Iglesia sigue el ejemplo de ese escriba que se ha hecho disc\u00edpulo del Reino de los cielos. Anuncia la novedad absoluta que es Jes\u00fas, pero sin perder nada de lo revelado por Dios a su pueblo en el Antiguo Testamento y en la vida de la Iglesia en siglos pasados. Precisamente, uno de los m\u00e1s grandes escribas, que se ha hecho \u00abdisc\u00edpulo del Reino de los cielos\u00bb, San Agust\u00edn, Padre y Doctor de la Iglesia, llama a la perla encontrada: \u00abBelleza tan antigua y tan nueva\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 17-A Mt 13,44-52 \u00bfHan entendido todo esto? 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