{"id":8849,"date":"2023-04-23T00:00:16","date_gmt":"2023-04-23T04:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=8849"},"modified":"2023-04-22T22:30:34","modified_gmt":"2023-04-23T02:30:34","slug":"el-evangelio-del-domingo-23-abril-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2023\/04\/23\/el-evangelio-del-domingo-23-abril-2023\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 23 abril 2023"},"content":{"rendered":"<p>Domingo Pascua 3-A<\/p>\n<p>Lc 24,13-35<\/p>\n<p>Se les abrieron los ojos y lo reconocieron<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo III de Pascua nos relata el conocido episodio del encuentro de Jes\u00fas resucitado con los \u00abdisc\u00edpulos de Ema\u00fas\u00bb, el mismo d\u00eda de su resurrecci\u00f3n: \u00abAquel mismo d\u00eda iban dos de ellos a un pueblo llamado Ema\u00fas, que distaba sesenta estadios de Jerusal\u00e9n, y conversaban entre s\u00ed sobre todo lo que hab\u00eda pasado\u00bb.<\/p>\n<p>Siguiendo el Evangelio de Lucas, trataremos de reconstruir la cronolog\u00eda de los hechos de ese primer d\u00eda de la semana, despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas, cuyo cuerpo sin vida fue depositado en el sepulcro el viernes, antes de la hora duod\u00e9cima (18 horas), hora en que comenzaba ya el s\u00e1bado, el \u00faltimo d\u00eda de la semana, que era muy solemne, porque ese d\u00eda se celebraba la Pascua de los jud\u00edos: \u00abEl primer d\u00eda de la semana, muy de ma\u00f1ana, fueron al sepulcro llevando los aromas que hab\u00edan preparado. Pero encontraron que la piedra hab\u00eda sido retirada del sepulcro; y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Lc 24,1-3). El sujeto de estas acciones son \u00ablas mujeres que hab\u00edan venido con Jes\u00fas desde Galilea\u2026 Mar\u00eda Magdalena, Juana y Mar\u00eda la de Santiago, y las dem\u00e1s que estaban con ellas\u00bb (cf. Lc 23,55; 24,10). Ese primer d\u00eda de la semana \u00abmuy de ma\u00f1ana\u00bb Jes\u00fas ya hab\u00eda resucitado. Se presentaron a esas mujeres dos hombres con vestidos resplandecientes, que les dijeron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 buscan entre los muertos al que est\u00e1 vivo? No est\u00e1 aqu\u00ed, ha resucitado\u00bb (Lc 24,5.6).<\/p>\n<p>Las mujeres, \u00abregresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los dem\u00e1s\u00bb. Ellos se hab\u00edan reunido, probablemente, a deliberar sobre lo que har\u00edan ahora que Jes\u00fas ya no estaba con ellos y reaccionaron al anuncio de las mujeres con incredulidad: \u00abTodas estas palabras les parec\u00edan como desatinos y no les cre\u00edan\u00bb. S\u00f3lo uno de ellos, Pedro, las tom\u00f3 en serio: \u00abPedro se levant\u00f3 y corri\u00f3 al sepulcro. Se inclin\u00f3, pero s\u00f3lo vio las vendas y se volvi\u00f3 a su casa, asombrado por lo sucedido\u00bb (Lc 24,12). Pedro est\u00e1 asombrado, pero no incr\u00e9dulo.<\/p>\n<p>En ese encuentro de las mujeres con los Once y los dem\u00e1s estaban presentes los dos disc\u00edpulos que ese mismo d\u00eda emprenden el camino de Ema\u00fas. En efecto, saben bien lo que all\u00ed se trat\u00f3 y la reacci\u00f3n de los presentes: \u00abAlgunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta hab\u00edan visto una aparici\u00f3n de \u00e1ngeles, que dec\u00edan que \u00c9l viv\u00eda. Fueron tambi\u00e9n algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres hab\u00edan dicho, pero a \u00c9l no lo vieron\u00bb. En este \u00faltimo dato su informaci\u00f3n es imprecisa, porque, en realidad, s\u00f3lo Pedro corri\u00f3 al sepulcro despu\u00e9s de escuchar el relato de las mujeres. Estos dos disc\u00edpulos se cuentan entre los que opinaban que \u00ablas palabras de las mujeres eran desatinos; y no les cre\u00edan\u00bb. Y no s\u00f3lo eso, sino que carentes de toda esperanza se adelantan a los dem\u00e1s en abandonar Jerusal\u00e9n. El viaje de Jerusal\u00e9n a Ema\u00fas (60 estadios = 11,1 km) debi\u00f3 durar 2 horas y estaban llegando all\u00e1 cuando el d\u00eda terminaba. (Como hemos dicho, el d\u00eda termina a las 18 horas). Partieron, por tanto, de Jerusal\u00e9n a las 15 o 16 horas. El lapso de tiempo de su esperanza dur\u00f3 pocas horas. Antes de que terminara el tercer d\u00eda despu\u00e9s de su muerte, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas comenzaban a dispersarse.<\/p>\n<p>Como el pastor que va en busca de la oveja perdida para devolverla al redil (cf. Mt 18,12-14) Jes\u00fas resucitado favorece con la aparici\u00f3n m\u00e1s prolongada a esos dos, que eran los primeros en abandonar el grupo de los disc\u00edpulos: \u00abSucedi\u00f3 que, mientras ellos conversaban y discut\u00edan, el mismo Jes\u00fas se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no lo conocieran\u00bb. No lo pueden reconocer por la identidad f\u00edsica, porque, cuando no hay fe, esa identidad f\u00edsica se explica de muchas otras maneras naturales. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es un art\u00edculo de fe y no de verificaci\u00f3n sensorial \u2212vista y tacto\u2212 y, es, por tanto, un don de Dios. En este sentido, ni esos dos disc\u00edpulos, ni los Once ap\u00f3stoles, ni los dem\u00e1s que vieron a Jes\u00fas aventajan a los cristianos de hoy que confiesan su fe en el Credo diciendo: \u00abAl tercer d\u00eda resucit\u00f3 de entre los muertos\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se informa de lo que conversaban y nosotros sabemos, por la respuesta que dan, que la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas en la cruz fue un hecho que conmovi\u00f3 a toda Jerusal\u00e9n y que era imposible que alguien ignorara esos hechos: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el \u00fanico residente en Jerusal\u00e9n que no sabe las cosas que estos d\u00edas han pasado en ella?\u00bb. Cuando Jes\u00fas les pregunta cu\u00e1les cosas, ellos nos informan del concepto que ten\u00edan sobre Jes\u00fas, pero que ven defraudado: \u00abLo de Jes\u00fas el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; c\u00f3mo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperabamos que fuera \u00c9l quien liberara a Israel; pero llevamos ya tres d\u00edas desde que esto pas\u00f3\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, aunque los reprende por su escasa comprensi\u00f3n de las Escrituras, con toda paciencia, les explica que su muerte era necesaria: \u00ab\u201c\u00a1Oh insensatos y tardos de coraz\u00f3n para creer todo lo que dijeron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara as\u00ed en su gloria?\u201d. Y, empezando por Mois\u00e9s y continuando por todos los profetas, les explic\u00f3 lo que hab\u00eda sobre \u00c9l en todas las Escrituras\u00bb. No ha habido una explicaci\u00f3n semejante en toda la historia. En efecto, Jes\u00fas es la Palabra de Dios y su explicaci\u00f3n es la que hace el Autor divino de su propia obra. Por eso, no cabe otra reacci\u00f3n que la que tuvieron esos disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfNo estaba ardiendo nuestro coraz\u00f3n dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb.<\/p>\n<p>En esto llegan al lugar donde se dirig\u00edan, Ema\u00fas, y los disc\u00edpulos invitan, m\u00e1s bien, fuerzan a Jes\u00fas a detenerse all\u00ed con ellos: \u00abQuedate con nosotros, porque atardece y el d\u00eda ya ha declinado\u00bb. Jes\u00fas era f\u00e1cil para satisfacer los ruegos de los dem\u00e1s: \u00abEntr\u00f3 a quedarse con ellos\u00bb. Hemos llegado a la culminaci\u00f3n del relato, al momento de la gracia de Dios, la que \u00c9l concede a los humildes: \u00abSucedi\u00f3 que, cuando se puso a la mesa con ellos, tom\u00f3 el pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo parti\u00f3 y se lo iba dando. Entonces, se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero \u00c9l desapareci\u00f3 de su lado\u00bb. \u00abLo reconocieron\u00bb significa: Creyeron que \u00c9l era Jes\u00fas resucitado. Se les abrieron los ojos de la fe.<\/p>\n<p>Ese reconocimiento es la gracia de la conversi\u00f3n que se manifiesta en su vuelta inmediata a reintegrarse al grupo de los disc\u00edpulos del que se hab\u00edan alejado. Los mismos que consideraban que ya era tarde para seguir viajando, \u00ablevant\u00e1ndose al momento, se volvieron a Jerusal\u00e9n y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos\u00bb. Ellos piensan que traen una primicia, pero antes de que ellos hablen, los otros les dan este testimonio: \u00ab\u00a1Es verdad! \u00a1El Se\u00f1or ha resucitado y se ha aparecido a Sim\u00f3n!\u00bb. No lo han visto; pero les basta el testimonio de Sim\u00f3n, a quien se concedi\u00f3 una visi\u00f3n particular de Jes\u00fas resucitado. Desgraciadamente, no tenemos el relato de esta aparici\u00f3n personal. Pero esa aparici\u00f3n es la garant\u00eda de la fe, porque a Pedro se dijo: \u00abLo que desates en la tierra (declares como verdad), queda desatado en el cielo\u00bb (cf. Mt 16,19).<\/p>\n<p>No podemos pasar por alto que el signo, con ocasi\u00f3n del cual los dos disc\u00edpulos recibieron la fe fue la fracci\u00f3n del pan. Es tambi\u00e9n hoy la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb, la Eucarist\u00eda, la ocasi\u00f3n en que m\u00e1s frecuentemente Dios concede la fe. Cada domingo \u2212primer d\u00eda de la semana\u2212 en que participamos en este misterio debemos evocar este episodio y el momento en que los disc\u00edpulos de Ema\u00fas reconocen a Jes\u00fas resucitado entre ellos.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo Pascua 3-A Lc 24,13-35 Se les abrieron los ojos y lo reconocieron El Evangelio de este Domingo III de Pascua nos relata el conocido episodio del encuentro de Jes\u00fas resucitado con los \u00abdisc\u00edpulos de Ema\u00fas\u00bb, el mismo d\u00eda de su resurrecci\u00f3n: \u00abAquel mismo d\u00eda iban dos de ellos a un pueblo llamado Ema\u00fas, que &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5833,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,48,81,49],"class_list":["post-8849","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8849"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8849\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8850,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8849\/revisions\/8850"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}