{"id":8756,"date":"2023-03-26T00:00:23","date_gmt":"2023-03-26T03:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=8756"},"modified":"2023-03-25T21:52:11","modified_gmt":"2023-03-26T00:52:11","slug":"el-evangelio-del-domingo-26-marzo-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2023\/03\/26\/el-evangelio-del-domingo-26-marzo-2023\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 26 marzo 2023"},"content":{"rendered":"<p>Domingo Cuaresma 5-A<\/p>\n<p>Jn 11,1-45<\/p>\n<p>Muchos de los jud\u00edos, viendo lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, creyeron en \u00c9l<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que leemos en la Eucarist\u00eda dominical en este Domingo V de Cuaresma, es calificada por todos como un \u00abmilagro\u00bb. Pero el evangelista Juan, a este y a otros\u00a0 milagros que obr\u00f3 Jes\u00fas, los llama \u00absignos\u00bb. En efecto, cuando los Sumos Sacerdotes y fariseos recibieron noticia de este hecho dijeron: \u00ab \u00bfQu\u00e9 hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos que siga as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00c9l\u00bb (Jn 11,47.48).<\/p>\n<p>Los milagros de Jes\u00fas en el Evangelio de Juan adquieren el valor de \u00absignos\u00bb, porque llevan a creer no s\u00f3lo que \u00c9l tiene poder de hacer milagros, sino a creer en su Persona, a creer en \u00c9l. El punto central del largo relato, al que todo apunta, es el di\u00e1logo de Jes\u00fas con Marta, la hermana de L\u00e1zaro, cuando \u00e9ste llevaba ya cuatro d\u00edas en el sepulcro, sobre todo, a la respuesta de Marta, cuando Jes\u00fas le pregunta: \u00ab\u00bfCrees esto?\u00bb: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, yo creo que T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo\u00bb. La actuaci\u00f3n de Jes\u00fas en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro debe conducirnos a esta verdad de fe.<\/p>\n<p>Marta saluda a Jes\u00fas dici\u00e9ndole: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano\u00bb. Ella expresa su fe en que Jes\u00fas pod\u00eda haber sanado a L\u00e1zaro de su enfermedad, seg\u00fan el mensaje que las hermanas mandaron a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, aquel a quien t\u00fa quieres, est\u00e1 enfermo\u00bb. Jes\u00fas ya hab\u00eda dicho a sus disc\u00edpulos: \u00abNuestro amigo L\u00e1zaro duerme; pero voy a despertarlo\u00bb. Y, despu\u00e9s de aclarar: \u00abL\u00e1zaro ha muerto\u00bb, agrega: \u00abMe alegro por ustedes de no haber estado all\u00ed, para que ustedes crean\u00bb. Para que crea tambi\u00e9n Marta, a quien Jes\u00fas responde: \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb. Y aclara: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n\u00bb. Jes\u00fas hab\u00eda ya dicho: \u00abEn verdad, en verdad les digo: el que cree, tiene vida eterna\u00bb (Jn 6,47). Ahora explica esas palabras: \u00abEl que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre\u00bb. La fe en Cristo concede una participaci\u00f3n en la vida divina que no cesa con la muerte corporal. Y esta misma muerte corporal no ser\u00e1 para siempre, sino s\u00f3lo hasta la resurrecci\u00f3n final: \u00abYo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (Jn 6,40.54).<\/p>\n<p>\u00abYo soy la resurrecci\u00f3n\u00bb. Jes\u00fas pondr\u00e1 un signo de la verdad de esa declaraci\u00f3n resucitando a L\u00e1zaro, no en la resurrecci\u00f3n del \u00faltimo d\u00eda, como ya cre\u00eda Marta, sino en ese mismo d\u00eda. Y lo hace orando en presencia de todos: \u00abPadre, te doy gracias por haberme escuchado\u00bb. Lo hace as\u00ed, como \u00c9l mismo explica: \u00abPara que estos que me rodean crean que T\u00fa me has enviado\u00bb, es decir, crean que \u00c9l es el Hijo de Dios y que Dios, su Padre, lo ha enviado. Se ver\u00eda tambi\u00e9n confirmada la fe de Marta, que hab\u00eda vacilado, cuando Jes\u00fas orden\u00f3 remover la piedra del sepulcro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, entonces, ante la entrada del sepulcro, una vez que han quitado la piedra que lo cubr\u00eda, grit\u00f3 a gran voz: \u00ab\u201c\u00a1L\u00e1zaro, sal fuera!\u201d. Y sali\u00f3 el muerto, atado de pies y manos con vendas, y envuelto el rostro en un sudario. Jes\u00fas les dijo: \u201cDes\u00e1tenlo y d\u00e9jenlo andar\u201d\u00bb. Qued\u00f3 cumplido lo que acababa de decir a Marta: \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb, ahora. La conclusi\u00f3n de todo el relato es siempre la fe: \u00abMuchos de los jud\u00edos que hab\u00edan venido a casa de Mar\u00eda, viendo lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, creyeron en \u00c9l\u00bb.<\/p>\n<p>Este fue el \u00faltimo de los signos que hizo Jes\u00fas para que todos creyeran en \u00c9l. Pero faltaba todav\u00eda uno, el definitivo, el que da validez a todo: su propia resurrecci\u00f3n de entre los muertos al tercer d\u00eda. Si Jes\u00fas no hubiera resucitado de entre los muertos, nadie habr\u00eda conservado y menos a\u00fan escrito su afirmaci\u00f3n: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n\u00bb. Y lo mismo se puede decir de toda su ense\u00f1anza. Respecto de toda su ense\u00f1anza se puede decir: \u00abCuando resucit\u00f3 de entre los muertos, se acordaron sus disc\u00edpulos de que hab\u00eda dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que hab\u00eda dicho Jes\u00fas\u00bb (Jn 2,22). Y las conservaron para nosotros de manera que todos creamos.<\/p>\n<p>El relato de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro se lee en el domingo en que los catec\u00famenos ya elegidos hacen el tercer escrutinio previo a la iniciaci\u00f3n cristiana que har\u00e1n en la pr\u00f3xima vigilia pascual. Por eso, tambi\u00e9n en este relato resuena la pregunta: \u00ab\u00bfCrees esto?\u00bb, que es propia del Bautismo, y en todos debe seguir la profesi\u00f3n de fe: \u00abS\u00ed Se\u00f1or, yo creo que T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo\u00bb. Esta es la fe que en el Bautismo \u2212en el caso de los catec\u00famenos, en toda la iniciaci\u00f3n cristiana\u2212 nos concede la filiaci\u00f3n divina y la vida eterna.<\/p>\n<p>Hemos tratado de discernir el punto principal del signo impactante de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Pero hay un punto particular llamativo en este relato. Es el amor que tiene Jes\u00fas por L\u00e1zaro. En efecto, las hermanas, en el mensaje que env\u00edan a Jes\u00fas, le dicen: \u00abAquel a quien T\u00fa quieres (phileo), est\u00e1 enfermo\u00bb, seguras de que esa informaci\u00f3n bastaba para que Jes\u00fas acudiera junto a su disc\u00edpulo L\u00e1zaro. Jes\u00fas lo llama \u00abamigo (philos)\u00bb, cuando dice a los dem\u00e1s disc\u00edpulos: \u00abNuestro amigo L\u00e1zaro duerme; pero voy a despertarlo\u00bb. Sobre todo, el mismo evangelista observa: \u00abJes\u00fas amaba (agapao) a Marta, a su hermana y a L\u00e1zaro\u00bb. Tanto amaba Jes\u00fas a L\u00e1zaro, que llora ante su tumba, al punto de que todos observan: \u00abVean \u00a1c\u00f3mo lo quer\u00eda!\u00bb. Esto nos lleva a preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 despu\u00e9s con este \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb por Jes\u00fas a quien resucit\u00f3? Est\u00e1n dadas las condiciones para que \u00abcorriera la voz entre los hermanos de que este disc\u00edpulo no morir\u00eda\u00bb (cf. Jn 21,23). Esto est\u00e1 dicho del \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb y nos lleva, por tanto, a preguntarnos tambi\u00e9n si no ser\u00e1 L\u00e1zaro el \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb. Este disc\u00edpulo aparece en este Evangelio, solo a partir de la \u00faltima cena, cuando Jes\u00fas est\u00e1 ya instalado en Jerusal\u00e9n. En este caso, el autor an\u00f3nimo de este Evangelio ser\u00eda L\u00e1zaro (cf. Jn 21,24).<\/p>\n<p>L\u00e1zaro vive en Betania que dista poco de Jerusal\u00e9n (70 estadios = 13 km) y, con ocasi\u00f3n de su muerte, \u00abmuchos jud\u00edos hab\u00edan venido a casa de Marta y Mar\u00eda para consolarlas por su hermano\u00bb. Es, por tanto, influyente en la Ciudad Santa y puede entrar con libertad en la casa del Sumo Sacerdote y hacer entrar tambi\u00e9n a Pedro, cuando Jes\u00fas fue llevado all\u00e1 (cf. Jn 18,15-16); puede estar al pie de la cruz de Jes\u00fas indisturbado (cf. Jn 19,26), mientras ninguno de los otros disc\u00edpulos, que eran galileos, osaba hacerlo. Es cierto que la tradici\u00f3n, a partir del siglo II, ha identificado al an\u00f3nimo \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb, que es el autor de este Evangelio, con el ap\u00f3stol Juan, hijo de Zebedeo, hermano de Santiago. Pero estos rasgos no corresponden con un pescador del Lago de Galilea y hoy la identificaci\u00f3n del \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb es nuevamente discutida, hasta el punto de dar a esta discusi\u00f3n el nombre de \u00abla cuesti\u00f3n jo\u00e1nica\u00bb.<\/p>\n<p>En todo caso, quienquiera que sea su autor, este Evangelio remonta a uno de los Ap\u00f3stoles, que puede ser ciertamente Juan, hijo de Zebedeo; es Palabra de Dios, porque su autor escribi\u00f3 bajo inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y, por tanto, es la parte m\u00e1s importante \u2212uno de los cuatro Evangelios\u2212 del Canon de las Sagradas Escrituras. Es para nosotros \u00abPalabra de vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo Cuaresma 5-A Jn 11,1-45 Muchos de los jud\u00edos, viendo lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, creyeron en \u00c9l La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que leemos en la Eucarist\u00eda dominical en este Domingo V de Cuaresma, es calificada por todos como un \u00abmilagro\u00bb. 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