{"id":8448,"date":"2022-11-27T00:00:53","date_gmt":"2022-11-27T03:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=8448"},"modified":"2022-11-26T21:53:26","modified_gmt":"2022-11-27T00:53:26","slug":"evangelio-del-domingo-27-noviembre-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2022\/11\/27\/evangelio-del-domingo-27-noviembre-2022\/","title":{"rendered":"Evangelio del Domingo 27 noviembre 2022"},"content":{"rendered":"<p>Domingo Adviento 1\u2212A<\/p>\n<p>Mt 24,37-44<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 aqu\u00ed el Esposo, salgan a su encuentro<\/p>\n<p>La inteligencia humana, por muy aguda que sea, no es capaz de descubrir el sentido de la historia. \u00bfLa l\u00ednea de la historia tiene un punto final o se prolonga eternamente? Que se prolongue sin fin parece repugnar a la raz\u00f3n. Pero, si tiene un punto final, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1? Las culturas que no dependen de la Biblia responden a estas interrogantes afirmando que el tiempo es c\u00edclico, es decir, que todo llega a una conflagraci\u00f3n universal para partir de nuevo desde cero; y as\u00ed una infinidad de veces. Por su parte, el ser humano se reencarna esa misma cantidad de veces en esos sucesivos ciclos.<\/p>\n<p>Si nosotros los cristianos concebimos el tiempo como una l\u00ednea, que tuvo un principio y se dirige a un punto final, no es porque lo hayamos descubierto con nuestra inteligencia; es porque as\u00ed est\u00e1 revelado en la Biblia, que, primero, recibi\u00f3 como Palabra de Dios el pueblo de Israel y, luego, confirmado por Jesucristo, tambi\u00e9n nosotros. En efecto, Jes\u00fas declara: \u00abNo piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento\u00bb (Mt 5,17). Es claro que la Biblia nos revela la existencia de un punto primero, que no tiene otro anterior: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u2026 atardeci\u00f3 y amaneci\u00f3, d\u00eda primero\u2026\u00bb (Gen 1,1.5). Desde entonces \u2212nadie sabe decir hace cu\u00e1nto tiempo\u2212 se ha desarrollado el universo hasta llegar a la creaci\u00f3n del ser humano, que es primer ser consciente y, por tanto, capaz de historia. Desde entonces, el ser humano ha visto sucederse, en nuestro planeta \u00abtierra\u00bb, el d\u00eda y la noche sin interrupci\u00f3n. La historia humana comenz\u00f3 con la creaci\u00f3n de su protagonista, el ser humano. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el fin?<\/p>\n<p>Seg\u00fan la revelaci\u00f3n de Jesucristo, la historia humana ya alcanz\u00f3 su momento culminante: \u00abCuando se cumpli\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer\u00bb (Gal 4,4). Dios mismo se hizo uno de nuestra historia con un nombre humano: Jes\u00fas. No hay otro evento hist\u00f3rico comparable a \u00e9ste. Esta es la primera venida del Hijo de Dios. Sigue definiendo San Pablo la finalidad de esa venida: \u00abPara que nosotros recibieramos la filiaci\u00f3n adoptiva\u00bb, obviamente, respecto de Dios, porque desde entonces nos dirigimos a \u00c9l diciendo: \u00abAbb\u00e1, Padre\u00bb (Gal 4,5.6). El evento que pondr\u00e1 fin a la historia es la segunda venida del mismo Hijo de Dios hecho hombre, esta vez con poder y gloria. Los ap\u00f3stoles ya sab\u00edan que ese ser\u00eda el evento final y por eso le preguntan: \u00abDinos\u2026 cu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de tu venida (parus\u00eda) y del fin del mundo\u00bb (Mt 24,3).<\/p>\n<p>De esta venida final habla Jes\u00fas en el Evangelio de este I Domingo de Adviento. Este punto de su ense\u00f1anza es tan importante que ocupa parte considerable de los Evangelios y Jes\u00fas exhorta a menudo, por medio de varias par\u00e1bolas, a estar siempre vigilantes y \u00aba la espera\u00bb. A este aspecto del misterio cristiano dedica la Iglesia un tiempo lit\u00fargico fuerte, el Adviento, para que lo tengamos siempre presente.<\/p>\n<p>Dos veces repite Jes\u00fas en el Evangelio de este domingo: \u00abAs\u00ed ser\u00e1 la venida (parus\u00eda) del Hijo del hombre\u00bb (Mt 24,37.39). Respondiendo a la pregunta sobre el \u00ab\u00bfcu\u00e1ndo?\u00bb, Jes\u00fas acaba de declarar: \u00abAcerca de aquel d\u00eda y hora, nadie sabe, ni los \u00e1ngeles del cielo, ni el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre\u00bb (Mt 24,36). Es claro que \u00c9l sabe ese d\u00eda y hora; de hecho, nos dice c\u00f3mo ser\u00e1. Pero no tiene mandato de su Padre de revelarlo. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1, entonces?<\/p>\n<p>Jes\u00fas lo compara con los d\u00edas de No\u00e9, que est\u00e1 asociado al diluvio: \u00abEn los d\u00edas que precedieron al diluvio, com\u00edan, beb\u00edan, tomaban mujer o marido, hasta el d\u00eda en que entr\u00f3 No\u00e9 en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arras\u00f3 a todos\u00bb. En realidad, esta comparaci\u00f3n no puede proceder m\u00e1s que de Jes\u00fas. Nadie, excepto \u00c9l, habr\u00eda osado comparar su venida gloriosa con el diluvio. Su venida ser\u00e1 el gozo m\u00e1ximo y la salvaci\u00f3n definitiva de sus fieles. De hecho, esa venida era el anhelo de los primeros cristianos que sol\u00edan repetir como una jaculatoria: \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (1Cor 16,22). Se compara con el diluvio solamente en la despreocupaci\u00f3n de los seres humanos. La despreocupaci\u00f3n de nuestro tiempo respecto de la venida final de Jes\u00fas se parece mucho \u2212de hecho, es igual\u2212 a la del tiempo de No\u00e9 respecto del diluvio. Por eso, los sorprendi\u00f3 sin estar preparados y los arras\u00f3. S\u00f3lo No\u00e9 y los que entraron con \u00e9l en el arca se salvaron. La comparaci\u00f3n de Jes\u00fas \u2212como en los d\u00edas de No\u00e9\u2212 debe hacernos reaccionar: \u00bfEstamos viviendo como queremos que el Se\u00f1or nos encuentre en su venida final?<\/p>\n<p>Una segunda comparaci\u00f3n, m\u00e1s audaz a\u00fan, nos presenta Jes\u00fas para revelarnos el \u00abc\u00f3mo\u00bb: \u00abEntiendanlo bien: si el due\u00f1o de casa supiese a qu\u00e9 hora de la noche iba a venir el ladr\u00f3n, estar\u00eda en vela y no permitir\u00eda que le horadasen su casa\u00bb. La idea de la comparaci\u00f3n es que, como no sabe el due\u00f1o de casa el momento, debe estar siempre en vela: \u00abTambi\u00e9n ustedes est\u00e9n preparados, porque en el momento que no piensen, vendr\u00e1 el Hijo del hombre\u00bb. Nuevamente, debemos aclarar que Jes\u00fas no compara su venida con la del ladr\u00f3n. La del ladr\u00f3n es para robar, destruir y matar; la suya ser\u00e1 para darnos la gloria de hijos de Dios y la felicidad eterna, a condici\u00f3n de que nos encuentre velando y esperando su Venida. La comparaci\u00f3n con el ladr\u00f3n la usa Jes\u00fas solamente para llamarnos a la vigilancia y a estar preparados para el encuentro con \u00c9l.<\/p>\n<p>La espera de la venida gloriosa de Jes\u00fas es la actitud cristiana esencial. Que estemos esperando, con la l\u00e1mpara encendida, cuando se escuche el grito: \u00abYa est\u00e1 aqu\u00ed el Esposo, salgan a su encuentro\u00bb (cf. Mt 25,6). Desde las primeras palabras del primer escrito del Nuevo Testamento, la primera carta de San Pablo a los tesalonicenses, la vida cristiana es caracterizada como una espera de Jesucristo: \u00abDe los \u00eddolos, ustedes se han convertido a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero y para esperar desde los cielos a su Hijo, que \u00c9l ha resucitado de los muertos, Jes\u00fas, el que nos libra de la ira que vendr\u00e1\u00bb (1Tes 1,9-10). La ira no es una pasi\u00f3n de Dios \u2212impensable\u2212; la ira es su reacci\u00f3n ante el mal, ante el cual no puede quedar indiferente. Tomando la comparaci\u00f3n del mismo Jes\u00fas, como ya dijimos, el ap\u00f3stol, advierte: \u00abUstedes mismos saben perfectamente que el D\u00eda del Se\u00f1or ha de venir como un ladr\u00f3n en la noche\u00bb (1Tes 5,2). Hay que estar, entonces, vigilantes.<\/p>\n<p>Hay una \u00abvenida\u00bb intermedia de Jes\u00fas, que es la del tiempo presente. Pero \u00e9sta es m\u00e1s bien una permanencia que se vive en la fe, conforme a su promesa, antes de dejar la escena de este mundo en su forma visible: \u00abYo estoy con ustedes todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,20). Antes de que Jes\u00fas se haga presente en la Eucarist\u00eda, cantamos: \u00abBendito el que viene en el Nombre del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo Adviento 1\u2212A Mt 24,37-44 Ya est\u00e1 aqu\u00ed el Esposo, salgan a su encuentro La inteligencia humana, por muy aguda que sea, no es capaz de descubrir el sentido de la historia. \u00bfLa l\u00ednea de la historia tiene un punto final o se prolonga eternamente? 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