{"id":8244,"date":"2022-10-16T00:00:37","date_gmt":"2022-10-16T04:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=8244"},"modified":"2022-10-15T08:51:53","modified_gmt":"2022-10-15T12:51:53","slug":"el-evangelio-del-domingo-16-octubre-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2022\/10\/16\/el-evangelio-del-domingo-16-octubre-2022\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo, 16 octubre 2022"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 29\u2212C<\/p>\n<p>Lc 18,1-8<\/p>\n<p>Todo lo que pidan con fe en la oraci\u00f3n lo recibir\u00e1n<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo XXIX del tiempo ordinario nos transmite una ense\u00f1anza de Jes\u00fas que se introduce sin relaci\u00f3n con lo anterior, con la f\u00f3rmula de uni\u00f3n: \u00abLes dec\u00eda una par\u00e1bola\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Lucas quiso dar a su Evangelio un plan siguiendo el Evangelio de Marcos, al cual agrega el Evangelio de la infancia de Jes\u00fas, que son los episodios en torno a su nacimiento hasta su edad de doce a\u00f1os. El plan del Evangelio de Lucas \u2212el Tomo I de su obra (cf. Hech 1,1-2)\u2212 es, entonces, la infancia de Jes\u00fas, su ministerio p\u00fablico en los pueblos de Galilea, su viaje a Jerusal\u00e9n y su pasi\u00f3n, muerte, Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n al cielo en Jerusal\u00e9n. Pero el evangelista dispone tambi\u00e9n de una colecci\u00f3n de ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que intercala en el relato, como es el caso de la par\u00e1bola que leemos este domingo, que aparece sin relaci\u00f3n con el contexto. Contiene, sin embargo, dos de los temas preferidos de Lucas: la oraci\u00f3n y la mujer.<\/p>\n<p>\u00abLes dec\u00eda una par\u00e1bola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer\u00bb. Lo normal es que Jes\u00fas responda a alguna situaci\u00f3n concreta por medio de una par\u00e1bola. Por ejemplo, cuando lo critican por acoger a publicanos y pecadores, responde con la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo en que el auditorio no puede m\u00e1s que estar de acuerdo con el padre que recibe a su hijo perdido \u2212pecador\u2212 y se alegra de haberlo recuperado (cf. Lc 15,1-2,11-32); cuando le pregunta un legista qui\u00e9n es su pr\u00f3jimo, responde con la par\u00e1bola del buen samaritano para que el legista \u2212un jud\u00edo\u2212 se vea obligado a concluir que tambi\u00e9n ese samaritano es su pr\u00f3jimo a quien debe amar como a s\u00ed mismo (cf. Lc 10,29-37); cuando el fariseo Sim\u00f3n que lo hab\u00eda invitado a su casa, piensa que Jes\u00fas no puede ser un profeta, al ver que consiente que una mujer pecadora unja sus pies, responde con la par\u00e1bola de los dos deudores perdonados, obligando a Sim\u00f3n a concluir que deber\u00e1 amarlo m\u00e1s aquel a quien m\u00e1s perdon\u00f3, a saber, esa mujer, que con su gesto demostr\u00f3 m\u00e1s amor que el fariseo (Lc 7,36-50); etc.<\/p>\n<p>En este caso, el lector no sabe en qu\u00e9 situaci\u00f3n concreta expuso Jes\u00fas esta par\u00e1bola y su finalidad la declara el mismo evangelista. Jes\u00fas quiere inculcar a sus disc\u00edpulos \u00abque es necesario orar siempre, sin desfallecer\u00bb. Lucas nos presenta a Jes\u00fas no s\u00f3lo orando \u00c9l mismo, a menudo y en diversas ocasiones, como el maestro que ense\u00f1a a sus disc\u00edpulos con el ejemplo de su propia vida, sino tambi\u00e9n como el maestro que ense\u00f1a con su palabra, haciendo de la oraci\u00f3n el tema de su ense\u00f1anza. Ambas cosas se unen, cuando nos ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n del cristiano: \u00abEstaba Jes\u00fas orando en cierto lugar\u00bb. Est\u00e1 ense\u00f1ando con su vida, pues quien ha visto a Jes\u00fas orar no puede dejar de comprender la trascendencia de ese acto. Jes\u00fas se dirig\u00eda a Dios diciendo: \u00abAbb\u00e1, Padre\u00bb (Mc 14,36). Mientras oraba de esa manera, no era el caso de interrumpirlo. Por eso, s\u00f3lo \u00abcuando termin\u00f3, le dijo uno de sus disc\u00edpulos: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como ense\u00f1\u00f3 Juan a sus disc\u00edpulos\u201d. Y \u00c9l les ense\u00f1a a orar, esta vez con su palabra, no como ense\u00f1aba Juan, sino como ora \u00c9l mismo: \u201cCuando oren, digan: \u00abPadre\u2026\u00bb (Lc 11,1-2).<\/p>\n<p>Con la par\u00e1bola que leemos este domingo, Jes\u00fas quiere que sus disc\u00edpulos asuman en su propia vida la necesidad de orar siempre sin desfallecer. Presenta una situaci\u00f3n que suele ocurrir: \u00abHab\u00eda un juez en una ciudad, que ni tem\u00eda a Dios ni respetaba a los hombres. Hab\u00eda en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a \u00e9l, le dijo: \u201c\u00a1Hazme justicia contra mi adversario!\u201d\u00bb. El juez es caracterizado por su actitud respecto de Dios y respecto de los hombres. Carece del \u00abtemor de Dios\u00bb, que en la Biblia es la expresi\u00f3n de la piedad y de la correcta relaci\u00f3n con Dios, la que caracterizar\u00e1 al hijo de David prometido, el Ungido por el Esp\u00edritu Santo: \u00abReposar\u00e1 sobre \u00c9l el Esp\u00edritu del Se\u00f1or\u2026 Esp\u00edritu de temor del Se\u00f1or; lo inspirar\u00e1 el temor del Se\u00f1or\u00bb (Is 11,1-3). Para completar el septenario, la Iglesia desdoblar\u00e1 este don del Esp\u00edritu Santo en los dones de \u00abpiedad y temor de Dios\u00bb. Sin este don es imposible agradar a Dios. Ese juez no tiene inter\u00e9s en agradar a Dios, como \u00e9l mismo lo reconoce: \u00abNo temo a Dios ni respeto a los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Notemos que Lucas usa diverso verbo para expresar la relaci\u00f3n del juez con Dios y con el ser humano, aunque ambas actitudes son dependientes. En efecto, porque carece ese juez del temor de Dios, por eso, tampoco respeta a los hombres, que son los seres m\u00e1s amados por Dios: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Hijo \u00fanico\u00bb (Jn 3,16). El Concilio Vaticano II relaciona ambas actitudes as\u00ed: \u00abSin el Creador, la creatura desvanece\u00bb (GS 36). Si se niega el Creador, queda negada la creatura, en este caso, una mujer viuda, que por eso sufr\u00eda injusticia.<\/p>\n<p>Vemos a diario en nuestra patria que hombres y mujeres, a menudo los m\u00e1s desprotegidos, como era esa viuda, cuando han sido v\u00edctimas de atropello a sus derechos, quedan sin que se les haga justicia. Esta falta de respeto a su dignidad tiene su causa en la falta de temor de Dios o en la negaci\u00f3n de Dios. El signo m\u00e1s evidente es el atropello del derecho a la vida de los seres humanos m\u00e1s indefensos, a saber, los ni\u00f1os en el seno materno. No son respetados y no se les hace justicia, porque no hay temor de Dios.<\/p>\n<p>Si la viuda obtiene justicia no es por respeto a su derecho, sino por su perseverancia, como lo reconoce el mismo juez: \u00abComo esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme\u00bb. La viuda obtuvo lo que ped\u00eda, porque importun\u00f3 al juez continuamente, sin desfallecer. Jes\u00fas pregunta: \u00abY Dios, \u00bfno har\u00e1 justicia a sus elegidos, que est\u00e1n clamando a \u00c9l d\u00eda y noche, y los hace esperar?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los \u00abelegidos de Dios\u00bb? Son los que est\u00e1n en Cristo que es \u00abel Elegido de Dios\u00bb. En efecto, as\u00ed lo llama Juan Bautista dando testimonio de \u00c9l: \u00abYo lo he visto y doy testimonio de que \u00e9ste es el Elegido de Dios\u00bb (Jn 1,34). Pero, sobre todo, as\u00ed lo declara el mismo Dios en el monte de la Transfiguraci\u00f3n: \u00abEste es mi Hijo, mi Elegido; esc\u00fachenlo\u00bb (Lc 9,35). Sobre los que est\u00e1n en Cristo dice San Pablo: \u00abDios nos ha elegido en Cristo, antes de la creaci\u00f3n del mundo\u2026 destin\u00e1ndonos a la filiaci\u00f3n de \u00c9l por Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ef 1,4.5). La oraci\u00f3n de estos elegidos de Dios es continua \u2212claman a Dios d\u00eda y noche\u2212 y debe prolongarse sin desfallecer, porque Dios los hace esperar. La pregunta de Jes\u00fas tiene esta respuesta: \u00c9l har\u00e1 justicia a sus elegidos pronto. La oraci\u00f3n perseverante de los elegidos de Dios obtiene de \u00c9l todo lo que pide. En ellos se cumple la promesa de Jes\u00fas: \u00abTodo lo que pidan con fe en la oraci\u00f3n lo recibir\u00e1n\u00bb (Mt 21,22). Por eso, la frase conclusiva de Jes\u00fas es una pregunta, que toca a nosotros responder: \u00abCuando venga el Hijo del hombre, \u00bfencontrar\u00e1 fe sobre la tierra?\u00bb. El criterio para responder a esta pregunta es la oraci\u00f3n de los hombres y mujeres de nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 29\u2212C Lc 18,1-8 Todo lo que pidan con fe en la oraci\u00f3n lo recibir\u00e1n El Evangelio de este Domingo XXIX del tiempo ordinario nos transmite una ense\u00f1anza de Jes\u00fas que se introduce sin relaci\u00f3n con lo anterior, con la f\u00f3rmula de uni\u00f3n: \u00abLes dec\u00eda una par\u00e1bola\u2026\u00bb. 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