{"id":7816,"date":"2022-07-10T00:00:42","date_gmt":"2022-07-10T04:00:42","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=7816"},"modified":"2022-07-09T20:57:02","modified_gmt":"2022-07-10T00:57:02","slug":"el-evangelio-del-domingo-10-julio-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2022\/07\/10\/el-evangelio-del-domingo-10-julio-2022\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 10 julio 2022"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 15\u2212C<\/p>\n<p>Lc 10,25-37<\/p>\n<p>Ustedes amen a sus enemigos<\/p>\n<p>El episodio que nos narra el Evangelio de este Domingo XV del tiempo ordinario, ciertamente ocurri\u00f3 en uno de esos pueblos a los cuales Jes\u00fas iba a ir, adonde envi\u00f3 delante de s\u00ed a los 72 disc\u00edpulos para preparar su venida, anunciando: \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca de ustedes\u00bb (Lc 10,9.11). El escenario insinuado es el de una asamblea que, sentada, escucha la palabra de Jes\u00fas: \u00abY en esto, un legista se puso de pie, diciendo, para ponerlo a prueba: \u201cMaestro, \u00bfque he de hacer para tener en herencia vida eterna?\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00ablegista\u00bb, traduce la palabra griega \u00abnomik\u00f3s\u00bb (n\u00f3mos = ley). Es el nombre que se da un jud\u00edo que conoce bien la Ley de Mois\u00e9s y ense\u00f1a que su fiel cumplimiento es el medio de salvaci\u00f3n, seg\u00fan la palabra que Mois\u00e9s dirige al pueblo: \u00abMira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas los mandamientos del Se\u00f1or tu Dios, que yo te prescribo hoy, si amas al Se\u00f1or tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivir\u00e1s y te multiplicar\u00e1s\u00bb (Deut 30,15-16). \u00bfQu\u00e9 encontr\u00f3 el legista en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que lo movi\u00f3 a alzarse y \u00abponerlo a prueba\u00bb (literal: tentarlo), haciendole esa importante pregunta?<\/p>\n<p>Podemos responder a esta pregunta recurriendo a otro episodio que reporta el mismo evangelista Lucas, en el cual se hace a Jes\u00fas la misma pregunta: \u00abMaestro bueno, \u00bfqu\u00e9 he de hacer para tener en herencia vida eterna?\u00bb (Lc 18,18). Esta vez la pregunta la hace uno de los jefes del pueblo y no tiene la intenci\u00f3n de poner a prueba a Jes\u00fas, sino de ser instruido por \u00c9l, y \u00c9l responde as\u00ed: \u00abYa sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre\u00bb (Lc 18,20). Todos los mandamientos que Jes\u00fas indica como medios de salvaci\u00f3n pertenecen a la \u00absegunda tabla\u00bb del Dec\u00e1logo, los que se refieren al pr\u00f3jimo. No le indica los tres primeros, que se refieren a Dios. Probablemente, esto mismo ense\u00f1aba Jes\u00fas en ese pueblo donde se detuvo camino a Jerusal\u00e9n y habr\u00e1 resumido esos mandamientos recurriendo a un precepto perdido en la Ley, que \u00c9l pone de relieve: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Lev 19,18). Podemos suponer que esto es lo que movi\u00f3 al legista a hacer su pregunta, pero esta vez \u00abpara tentarlo\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas responde al legista con una pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfC\u00f3mo lees?\u00bb. Esta pregunta es una reafirmaci\u00f3n de la Ley: para heredar la vida eterna hay que cumplir lo escrito en la Ley. Pero, a su vez, Jes\u00fas examina al legista sobre cu\u00e1les mandamientos \u00e9l considera m\u00e1s importantes: \u00ab\u00bfC\u00f3mo lees?\u00bb. El legista responde poniendo las cosas en su lugar, es decir, primero el amor a Dios: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente\u00bb. Agrega, en segundo lugar, lo que dijimos que probablemente ense\u00f1aba Jes\u00fas: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Escuchada esta respuesta del legista, que ha resumido bien toda la Ley, Jes\u00fas, lejos de disentir, expresa su pleno acuerdo, diciendole: \u00abHaz eso y vivir\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>El episodio habr\u00eda terminado aqu\u00ed, si no quedara en la mente de los presentes una cierta molestia. En efecto, si el legista sab\u00eda la respuesta, \u00bfpara qu\u00e9 pregunta? Ha quedado en evidencia su intenci\u00f3n de \u00abtentar\u00bb a Jes\u00fas. Por eso, \u00e9l siente la necesidad de justificarse por haber dudado de la \u00abortodoxia\u00bb de Jes\u00fas y lo hace agregando una segunda pregunta, esta vez no para ponerlo a prueba, sino con deseo aut\u00e9ntico de ser instruido: \u00ab\u00c9l, queriendo justificarse, dijo a Jes\u00fas: \u201cY \u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u201d\u00bb, es decir, \u00bfa qui\u00e9n debo amar como a m\u00ed mismo? Para nosotros la respuesta es obvia, porque tenemos veinte siglos de cristianismo; pero no era as\u00ed para la Ley jud\u00eda. Para un jud\u00edo de ese tiempo el concepto de pr\u00f3jimo se extend\u00eda solamente a otro jud\u00edo y exclu\u00eda a los miembros de todo otro pueblo, llamados \u00abgentiles\u00bb, entre ellos los samaritanos. En efecto, el texto de la Ley dec\u00eda: \u00abNo te vengar\u00e1s ni guardar\u00e1s rencor contra los hijos de tu pueblo; amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo, el Se\u00f1or\u00bb. Llama \u00abpr\u00f3jimo\u00bb al \u00abhijo de tu pueblo\u00bb, al jud\u00edo.<\/p>\n<p>Dado que la intenci\u00f3n de esta segunda pregunta del legista es la de ser instruido, Jes\u00fas, que es el \u00abMaestro\u00bb por excelencia, no la evade. Responde por medio de una par\u00e1bola que, como medio de ense\u00f1anza, tiene la virtud de involucrar al auditorio. Presenta un caso, que ciertamente tambi\u00e9n se produc\u00eda en ese tiempo: \u00abBajaba un hombre de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, y cay\u00f3 en manos de salteadores, que, despu\u00e9s de despojarlo y golpearlo, se fueron dejandolo medio muerto\u00bb. Jerusal\u00e9n y Jeric\u00f3 est\u00e1n en el coraz\u00f3n de Judea y, por tanto, la v\u00edctima de ese asalto era un jud\u00edo. Pas\u00f3 por all\u00ed un sacerdote \u2212evidentemente jud\u00edo y, por tanto, \u00abpr\u00f3jimo\u00bb del que estaba ca\u00eddo\u2212, y al verlo dio un rodeo y pas\u00f3 de largo; pas\u00f3 un levita, tambi\u00e9n jud\u00edo, de la tribu de Lev\u00ed, y al verlo dio un rodeo y pas\u00f3 de largo. Pas\u00f3 tambi\u00e9n un samaritano y \u00e9ste al verlo, no dio un rodeo, sino que \u00abtuvo compasi\u00f3n de \u00e9l, se acerc\u00f3 y vend\u00f3 sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montandolo sobre su propia cabalgadura, lo llev\u00f3 a una posada y cuid\u00f3 de \u00e9l\u00bb. Hemos dicho que los samaritanos no entraban en la categor\u00eda de \u00abpr\u00f3jimo\u00bb para los jud\u00edos, y no eran, por tanto, para ellos objeto de amor. Jes\u00fas pregunta: Dado ese caso, \u00ab\u00bfqui\u00e9n de estos tres te parece que fue pr\u00f3jimo del que cay\u00f3 en manos de los salteadores?\u00bb; \u00bfqui\u00e9n crees que fue pr\u00f3jimo?, es decir, \u00bfqui\u00e9n lo am\u00f3 como manda la Ley amar al pr\u00f3jimo? El legista se resiste a responder: \u00abel samaritano\u00bb, porque pesa sobre el texto de la Ley que llama \u00abpr\u00f3jimo\u00bb al \u00abhijo de tu pueblo\u00bb; pero est\u00e1 involucrado y no puede dejar de responder: \u00abEl que hizo la misericordia con \u00e9l\u00bb. Y, entonces, Jes\u00fas concluye: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Esta es la respuesta final de Jes\u00fas a la pregunta del legista: esto es lo que debe hacer \u00abpara tener en herencia vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha hecho de esa interrupci\u00f3n una ocasi\u00f3n para reafirmar su ense\u00f1anza, que \u00c9l, en otras ocasiones resume as\u00ed: \u00abLo que les mando es que ustedes se amen los unos a los otros\u2026 En esto conocer\u00e1n todos que ustedes son disc\u00edpulos m\u00edos, en que tienen amor de unos por otros\u00bb (Jn 15,17; 13,35). No es que Jes\u00fas relegue a segundo plano el amor a Dios; lo que \u00c9l afirma es que el \u00fanico modo de verificar el amor a Dios es el amor al pr\u00f3jimo. Por otro lado, el amor a Dios es lo que permite que nos amemos unos a otros, como lo dice claramente Juan: \u00abEl que dice: \u201cAmo a Dios\u201d, y odia a su hermano es un mentiroso\u00bb (1Jn 4,20). En cambio: \u00abEl que dice: \u201cAmo a Dios\u201d, y ama a mi hermano\u201d\u00bb es veraz. Insiste: \u00abAmemonos unos a otros, porque el amor es de Dios\u2026\u00bb (1Jn 4,7). Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que ambos mandamientos eran inseparables; pero uno es visible \u2212el amor al pr\u00f3jimo: \u00abConocer\u00e1n que son disc\u00edpulos m\u00edos\u00bb\u2212 y el otro \u2212el amor a Dios\u2212 no tiene m\u00e1s expresi\u00f3n verdadera que el amor al pr\u00f3jimo. El samaritano demostr\u00f3 tener mucho m\u00e1s amor a Dios que el sacerdote y el levita. \u00c9l lleg\u00f3 hasta el cumplimiento de lo que manda Jes\u00fas, llevando la Ley a su plenitud: \u00abUstedes han o\u00eddo que se dijo: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo\u201d. Pues Yo les digo: \u201cAmen a sus enemigos\u00bb (Mt 5,43-44). Jes\u00fas lo se\u00f1ala como ejemplo para ese legista de lo que significa cumplir la Ley.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 15\u2212C Lc 10,25-37 Ustedes amen a sus enemigos El episodio que nos narra el Evangelio de este Domingo XV del tiempo ordinario, ciertamente ocurri\u00f3 en uno de esos pueblos a los cuales Jes\u00fas iba a ir, adonde envi\u00f3 delante de s\u00ed a los 72 disc\u00edpulos para preparar su venida, anunciando: \u00abEl Reino de Dios &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4878,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,48,49],"class_list":["post-7816","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7816"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7816\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7817,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7816\/revisions\/7817"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}