{"id":7632,"date":"2022-04-24T00:00:00","date_gmt":"2022-04-24T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=7632"},"modified":"2022-04-23T18:08:17","modified_gmt":"2022-04-23T22:08:17","slug":"el-evangelio-del-domingo-24-abril-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2022\/04\/24\/el-evangelio-del-domingo-24-abril-2022\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 24 abril 2022"},"content":{"rendered":"<p>Domingo de Pascua 2-C<\/p>\n<p>Jn 20,19-31<\/p>\n<p>\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo II de Pascua nos relata dos encuentros (el evangelista evita el t\u00e9rmino \u00abaparici\u00f3n\u00bb) de Jes\u00fas resucitado con sus disc\u00edpulos reunidos, ambos en el primer d\u00eda de la semana. El primer encuentro fue al atardecer del mismo d\u00eda de su resurrecci\u00f3n y el segundo fue al octavo d\u00eda, de nuevo, el primero de la semana.<\/p>\n<p>\u00abAl atardecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estando las puertas del lugar donde estaban los disc\u00edpulos cerradas, por temor a los jud\u00edos, vino Jes\u00fas y se par\u00f3 en el medio y les dijo: \u201cPaz a ustedes\u201d\u00bb. El evangelista no anota reacci\u00f3n alguna en los disc\u00edpulos hasta que Jes\u00fas hace un gesto ins\u00f3lito de identificaci\u00f3n: \u00abDicho esto, les mostr\u00f3 las manos y el costado\u00bb. Las manos tienen las se\u00f1ales de los clavos propias de un crucificado clavado a la cruz. Pero ellos sab\u00edan que tambi\u00e9n el costado de Jes\u00fas hab\u00eda sido traspasado por la lanza de un soldado, cuando ya estaba muerto. Reci\u00e9n ahora, despu\u00e9s de la visi\u00f3n de esas se\u00f1ales, los disc\u00edpulos reconocen a Jes\u00fas y reaccionan: \u00abLos disc\u00edpulos se alegraron de ver al Se\u00f1or\u00bb. Jes\u00fas cumple as\u00ed lo prometido en sus discursos de despedida: \u00abVolver\u00e9 a verlos y se alegrar\u00e1 el coraz\u00f3n de ustedes y la alegr\u00eda de ustedes nadie se la quitar\u00e1\u00bb (Jn 16,22). Es la alegr\u00eda que se manifiesta en el anuncio a Tom\u00e1s, que no estaba con ellos esa tarde: \u00abHemos visto al Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas repite: \u00abPaz a ustedes\u00bb; y agrega: \u00ab\u201cComo el Padre ha enviado a m\u00ed, los env\u00edo Yo a ustedes\u201d. Y diciendo esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u201cReciban el Esp\u00edritu Santo\u201d\u00bb. El soplo de cualquier persona es \u00abesp\u00edritu\u00bb (espiraci\u00f3n, viento); pero el soplo de Jes\u00fas es el Esp\u00edritu Santo, una Persona divina. Tenemos aqu\u00ed una admirable expresi\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad que se manifiesta en la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n: tiene su origen en el Padre; por medio del Hijo; en el Esp\u00edritu Santo. De esta manera, ellos se convierten en \u00abap\u00f3stoles\u00bb, enviados por Jes\u00fas resucitado a anunciar la salvaci\u00f3n y realizarla, con el poder que les confiere.<\/p>\n<p>Luego Jes\u00fas agrega aquello en que consiste la salvaci\u00f3n: \u00abA quienes ustedes perdonen los pecados les son perdonados; a quienes se los retengan les son retenidos\u00bb. Nadie puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios. Perdonando los pecados del paral\u00edtico, Jes\u00fas revel\u00f3 su naturaleza divina, de manera que \u00abal ver esto, la gente temi\u00f3 y glorific\u00f3 a Dios, que hab\u00eda dado tal poder a los hombres\u00bb (Mt 9,8). Dio ese poder \u00aba los hombres\u00bb Jes\u00fas resucitado, cuando dio su Esp\u00edritu a sus disc\u00edpulos. Siempre es s\u00f3lo Dios quien perdona los pecados; pero \u00c9l los perdona, a quienes los perdonan sus ministros, que han recibido ese poder en el Sacramento del Orden. \u00bfPor qu\u00e9 agrega Jes\u00fas tambi\u00e9n \u00abretener\u00bb? \u00bfSe necesita poder para retener? El ministro se ve obligado a \u00abretener\u00bb los pecados \u2013en realidad, se ve impedido de usar el poder de perdonar\u2013 en un solo caso: cuando falta en el pecador el arrepentimiento, es decir, el dolor por haber ofendido a Dios y el prop\u00f3sito de no volver a hacerlo.<\/p>\n<p>Dar a los hombres el poder de perdonar los pecados, que Jes\u00fas obtuvo con su muerte en la cruz, es un acto de la divina misericordia. Por eso, este domingo ha sido declarado por el Papa San Juan Pablo II, \u00abDomingo de la Divina Misericordia\u00bb. Admiremonos del amor de Cristo, que lo llev\u00f3 hasta entregar su vida por nosotros, como lo dice el Papa Pio XII en su hermosa enc\u00edclica sobre el Sagrado Coraz\u00f3n: \u00abNuestro Divino Redentor fue crucificado m\u00e1s por la interior vehemencia de su amor que por la violencia exterior de sus verdugos\u00bb (Haurietis aquas, N. 20).<\/p>\n<p>Todo esto ocurri\u00f3 en el primer encuentro de Jes\u00fas resucitado con sus disc\u00edpulos, ocasi\u00f3n en que no estaba Tom\u00e1s. Los otros diez ap\u00f3stoles vieron a Jes\u00fas resucitado. Tom\u00e1s no lo vio y no crey\u00f3 en el testimonio de sus hermanos, que le aseguraban: \u00abHemos visto al Se\u00f1or\u00bb. Es claro que Tom\u00e1s desconf\u00eda del sentido de la vista y, por eso, exige tocar, tocar carne y huesos de Jes\u00fas. Pero no le basta esto; tiene que ser en las se\u00f1ales de su crucifixi\u00f3n y muerte: \u00abSi no veo en sus manos las se\u00f1ales de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creer\u00e9\u00bb. Exige \u00abver y tocar\u00bb para creer que Jes\u00fas resucit\u00f3; pero, entonces, ya no ser\u00eda fe, porque \u00abla fe es la prueba de las realidades que no se ven\u00bb (Heb 11,1).<\/p>\n<p>\u00abOcho d\u00edas despu\u00e9s estaban de nuevo sus disc\u00edpulos dentro y Tom\u00e1s con ellos. Vino Jes\u00fas\u2026 y se par\u00f3 en el medio y dijo: \u201cPaz a ustedes\u201d. Luego dijo a Tom\u00e1s: \u201cTrae aqu\u00ed tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y m\u00e9tela en mi costado, y no seas incr\u00e9dulo, sino creyente\u201d\u00bb. Tom\u00e1s debi\u00f3 haber cre\u00eddo el testimonio de sus hermanos, sobre todo, porque con ellos estaba Pedro. Por eso, Jes\u00fas le reprocha: \u00abNo seas incr\u00e9dulo\u00bb. Ahora tambi\u00e9n \u00e9l vio a Jes\u00fas resucitado y toc\u00f3 sus llagas. Es uno de los que han visto. Pero \u00e9l exclama ante Jes\u00fas resucitado: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb. Vio a Jes\u00fas resucitado; pero \u00a1lo confes\u00f3 como su Dios!, a quien no se puede ver. El disc\u00edpulo, conocido como emblema de la falta de fe, ha hecho la profesi\u00f3n de fe m\u00e1s expl\u00edcita en la divinidad de Cristo que tenemos en la Escritura. Esa confesi\u00f3n la hac\u00edan los jud\u00edos s\u00f3lo respecto del Dios verdadero, como leemos en el Salmo 35: \u00abDefiende mi causa, Dios m\u00edo y Se\u00f1or m\u00edo; j\u00fazgame seg\u00fan tu justicia, Se\u00f1or (Yahweh), Dios m\u00edo\u00bb (Sal 35,23.24).<\/p>\n<p>Tom\u00e1s, entonces, crey\u00f3. Lo confirma el mismo Jes\u00fas: \u00abHas cre\u00eddo\u00bb. Dice a Tom\u00e1s: \u00ab\u00bfPorque me has visto, has cre\u00eddo? Bienaventurados los que no habiendo visto han cre\u00eddo\u00bb. Hay divergencia entre los que leen la primera frase de Jes\u00fas como una afirmaci\u00f3n y los que la leen como una pregunta. Si fuera una pregunta, la respuesta es: \u00abS\u00ed, te he visto a ti resucitado y he cre\u00eddo que eres Dios; he visto una cosa, pero he cre\u00eddo y confesado otra, que trasciende infinitamente lo visto\u00bb. En el acto de fe hay que ver algo, con ocasi\u00f3n de lo cual Dios concede la fe, que va mucho m\u00e1s all\u00e1, que \u00abes prueba de lo que no se ve\u00bb y que no se deduce de lo visto. Lo que se cree es un don de Dios: \u00abLa obra de Dios es que ustedes crean en quien \u00c9l ha enviado\u00bb (Jn 6,29).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo debe entenderse la bienaventuranza? La bienaventuranza la merecen los que creen en algo que no se ve. Es la bienaventuranza que mereci\u00f3 la Virgen Mar\u00eda: \u00abBienaventurada la que ha cre\u00eddo que se cumplir\u00edan las cosas que le fueron anunciadas de parte del Se\u00f1or\u00bb (Lc 1,45). La merece tambi\u00e9n Tom\u00e1s, porque crey\u00f3 que Jes\u00fas, a quien vio como hombre verdadero, es Dios verdadero, a quien no pudo ver, seg\u00fan leemos en el mismo Evangelio de Juan: \u00abA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s\u00bb (Jn 1,18). Por eso, hay manuscritos que leen la bienaventuranza de otra manera. En griego la part\u00edcula negativa \u00abno\u00bb suena \u00abme\u00bb y el pronombre personal de primera persona singular en caso acusativo suena igualmente \u00abme\u00bb. Esos manuscritos leen: \u00abBienaventurados los que me (no) habiendo visto han cre\u00eddo\u00bb (En griego el pronombre va en esa posici\u00f3n). As\u00ed lo entiende Jes\u00fas cuando reprocha a los jud\u00edos su falta de fe: \u00abUstedes me han visto y no creen\u00bb (Jn 6,36). Juan el Bautista declara, viendo a Jes\u00fas: \u00abYo lo he visto y doy testimonio de que \u00e9ste es el Elegido de Dios\u00bb (Jn 1,34). Tom\u00e1s, por su parte, dice: \u00abYo lo he visto y doy testimonio de que \u00c9l es Dios\u00bb. Creer que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, es lo que el evangelista llama \u00abcreer en su Nombre\u00bb. Esta es la finalidad que se propone el evangelista: \u00abEstos signos han sido escritos para que ustedes crean que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo en su Nombre, tengan vida\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Pascua 2-C Jn 20,19-31 \u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo! El Evangelio de este Domingo II de Pascua nos relata dos encuentros (el evangelista evita el t\u00e9rmino \u00abaparici\u00f3n\u00bb) de Jes\u00fas resucitado con sus disc\u00edpulos reunidos, ambos en el primer d\u00eda de la semana. 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