{"id":7456,"date":"2022-03-22T08:01:28","date_gmt":"2022-03-22T12:01:28","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=7456"},"modified":"2022-03-22T08:01:28","modified_gmt":"2022-03-22T12:01:28","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-martes-22-de-marzo-de-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2022\/03\/22\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-martes-22-de-marzo-de-2022\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy martes 22 de marzo de 2022"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Martes 3 de Cuaresma<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Mt 18,21-35):<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 Pedro y dijo a Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u201d<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<\/p>\n<p>Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no pod\u00eda pagar, el rey mand\u00f3 que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que ten\u00eda, para saldar la deuda. El servidor se arroj\u00f3 a sus pies, dici\u00e9ndole: \u00abDame un plazo y te pagar\u00e9 todo\u00bb. El rey se compadeci\u00f3, lo dej\u00f3 ir y, adem\u00e1s, le perdon\u00f3 la deuda.<\/p>\n<p>Al salir, este servidor encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, tom\u00e1ndolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: \u00abP\u00e1game lo que me debes\u00bb.\u00a0 El otro se arroj\u00f3 a sus pies y le suplic\u00f3: \u00abDame un plazo y te pagar\u00e9 la deuda\u00bb.\u00a0 Pero \u00e9l no quiso, sino que lo hizo poner en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s servidores, al ver lo que hab\u00eda sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su se\u00f1or. Este lo mand\u00f3 llamar y le dijo: \u00bb \u00a1Miserable! Me suplicaste, y te perdon\u00e9 la deuda. \u00bfNo deb\u00edas tambi\u00e9n t\u00fa tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo me compadec\u00ed de ti?\u00bb E indignado, el rey lo entreg\u00f3 en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 tambi\u00e9n mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de coraz\u00f3n a sus hermanos\u201d.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre el misterio del perd\u00f3n, proponiendo un paralelismo entre el estilo de Dios y el nuestro a la hora de perdonar. Dios, llevando la iniciativa, ha venido a nuestro encuentro para reconciliarnos con \u00c9l; por el perd\u00f3n ha pagado el precio de descender a las miserias de la existencia humana y a la muerte de Cruz.<\/p>\n<p>El tema del perd\u00f3n lo introduce la pregunta que Pedro hace a Jesus: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? \u00bfHasta siete veces?\u00bb. La pregunta de Pedro deja entender que \u00e9l hab\u00eda comprendido ya muy bien que la comunidad de Jes\u00fas se construye en el perd\u00f3n rec\u00edproco. Es de esta manera como somos identificados como hijos del Padre celestial.<\/p>\n<p>En la pregunta, Pedro puso un l\u00edmite: \u00ab\u00bfHasta siete veces?\u00bb.\u00a0 La respuesta de Jes\u00fas, por su parte, abre el perd\u00f3n del disc\u00edpulo hacia un horizonte ilimitado: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb Por lo tanto, el perd\u00f3n del disc\u00edpulo no tiene l\u00edmites, as\u00ed como tampoco tiene l\u00edmites el perd\u00f3n y la misericordia del Padre hacia nosotros.<\/p>\n<p>Para profundizar esta ense\u00f1anza, Jes\u00fas introduce enseguida la par\u00e1bola del \u201cSiervo despiadado\u201d que est\u00e1 construida a partir del contraste entre la misericordia de un rey que le perdona a un siervo suyo una deuda incalculable y la crueldad y dureza de ese mismo siervo que no perdona a su compa\u00f1ero que le debe una peque\u00f1a suma de dinero. La paciencia y compasi\u00f3n que tuvo el Se\u00f1or por \u00e9l, deb\u00edan haber inspirado iguales sentimientos de paciencia y compasi\u00f3n para con su compa\u00f1ero; sin embargo, pudo m\u00e1s la mezquindad y el ego\u00edsmo. Esta actitud malvada recibe una severa reprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>A nosotros podr\u00eda pasarnos lo mismo que al deudor injusto de la par\u00e1bola. De hecho, con mucha frecuencia experimentamos la gracia del perd\u00f3n; somos objeto permanente del amor y la misericordia de Dios; pero en lugar de permitir que esa experiencia nos mueva a perdonar con m\u00e1s generosidad y facilidad a nuestros semejantes, a veces nos llenamos de ego\u00edsmo y mezquindad. Por eso se escuchan con frecuencia frases como \u201cyo perdono pero no olvido\u201d, o \u201ca m\u00ed quien me la hace, me la paga\u201d, que no tienen nada de cristiano, al contrario, contradicen el mensaje fundamental del evangelio. Estemos atentos, no sea que esa cerraz\u00f3n nuestra al perd\u00f3n, termine por privarnos del perd\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El perd\u00f3n que recibimos de Dios, nos da la medida del perd\u00f3n que debemos dar a los hermanos. Este es el sentido de la respuesta de Jes\u00fas a Pedro: \u00abHasta setenta veces siete\u00bb En otras palabras: lo que Dios hace conmigo es el principio de cuanto debo hacer por el hermano; la misericordia que el Padre derrama sobre nosotros sin medida, acogida en nuestro coraz\u00f3n, debe desbordarse gratuitamente hacia los dem\u00e1s, como gratuitamente nos ha sido dada.<\/p>\n<p>El perd\u00f3n es lo que hace posible la vida com\u00fan, en familia y en cualquier grupo humano. Estamos juntos, no porque no nos equivocamos y no nos ofendamos, sino porque perdonamos y somos perdonados. Nuestras limitaciones y defectos en lugar de aislarnos y dividirnos pueden fortalecer la comuni\u00f3n y la unidad cuando el perd\u00f3n se convierte en una actitud permanente de nuestra vida. Por eso el perd\u00f3n es una necesidad vital de nuestra convivencia diaria.<\/p>\n<p>Aprendamos a mirarnos hacia nosotros mismos, as\u00ed descubriremos toda nuestra miseria. Esta es la base para tratar a los dem\u00e1s con dulzura y compasi\u00f3n pues si, siendo lo que soy, Dios me trata con amor, con cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n lo har\u00e9 yo con mis hermanos, que a decir verdad, pueden ser mejores que yo.<\/p>\n<p>\u00bfMe siento amado y perdonado por Dios y en condici\u00f3n de poder ofrecer mi perd\u00f3n a quienes me han hecho alg\u00fan da\u00f1o?<\/p>\n<p>Danos, Se\u00f1or, un coraz\u00f3n nuevo y ens\u00e9\u00f1anos a perdonar las injurias como t\u00fa nos perdonas. Ay\u00fadanos a recordar frecuentemente tu petici\u00f3n desde la Cruz: \u00abPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u00bb.<\/p>\n<p>Bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Martes 3 de Cuaresma Texto del Evangelio (Mt 18,21-35): Se acerc\u00f3 Pedro y dijo a Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u201d Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 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