{"id":7257,"date":"2021-11-28T00:00:16","date_gmt":"2021-11-28T04:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=7257"},"modified":"2021-11-27T16:55:42","modified_gmt":"2021-11-27T20:55:42","slug":"el-evangelio-del-domingo-28-noviembre-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/11\/28\/el-evangelio-del-domingo-28-noviembre-2021\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 28 noviembre 2021"},"content":{"rendered":"<p>Domingo Adviento 1-C<\/p>\n<p>Lc 21,25-28.34-36<\/p>\n<p>Est\u00e9n en vela, orando en todo tiempo<\/p>\n<p>La promesa de Jes\u00fas de permanecer en su Iglesia hasta el fin de los siglos es lo que anima y da sentido a la liturgia. En efecto, la liturgia es la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo presente en medio de nosotros. En la liturgia el misterio de Cristo presente se contempla en sus diversos aspectos con la periodicidad que nos sugiere el sol, es decir, cada a\u00f1o. Por eso, se organiza en un \u00abA\u00f1o lit\u00fargico\u00bb, aunque no coincide exactamente con el a\u00f1o solar. Hoy, con el Domingo I de Adviento, comenzamos un nuevo A\u00f1o lit\u00fargico, aunque a\u00fan no comenzamos un nuevo a\u00f1o solar.<\/p>\n<p>El Adviento es un aspecto esencial del misterio de Cristo. La palabra latina \u00abadventus\u00bb significa \u00abvenida\u00bb y nos dice dos cosas esenciales sobre Cristo. En primer lugar, nos recuerda que \u00c9l existe desde antes de la creaci\u00f3n del mundo y desde antes del tiempo y que \u00c9l \u00abvino\u00bb al mundo en un momento del tiempo, como lo dice San Juan en el Pr\u00f3logo de su Evangelio: \u00abEn el principio exist\u00eda la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios\u2026 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron\u2026 La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo \u00fanico\u2026\u00bb (Jn 1,1-2.11.14). Esta primera venida de Cristo podemos conocerla por medio del Evangelio: \u00abHemos contemplado su gloria\u00bb. Sobre esa venida suya Jes\u00fas dice: \u00abSal\u00ed del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo y voy al Padre\u00bb (Jn 16.28).<\/p>\n<p>Una segunda cosa esencial sobre Cristo nos dice el \u00abAdviento\u00bb, a saber, su venida futura al fin de los tiempos. El tiempo del Adviento comienza con la contemplaci\u00f3n de esta segunda venida de Cristo, en el Domingo I de Adviento. De esta manera, se vincula con el pen\u00faltimo Domingo del A\u00f1o lit\u00fargico y prolonga la consideraci\u00f3n del fin que nos propon\u00eda ese Domingo XXXIII del tiempo ordinario. La afirmaci\u00f3n principal del Evangelio de ese domingo, seg\u00fan San Marcos, era esta: \u00abEntonces ver\u00e1n al Hijo del hombre venir entre nubes con gran poder y gloria\u00bb (Mc 13,26), la misma que leemos en este Domingo I de Adviento, seg\u00fan San Lucas, dado que este a\u00f1o 2022 se caracteriza por las lecturas del Ciclo C (a\u00f1o m\u00faltiplo de 3).<\/p>\n<p>El Evangelio de este domingo tiene dos partes, separadas por una par\u00e1bola (que se omite). La primera parte se refiere a la venida final de Cristo y culmina con esa declaraci\u00f3n solemne: \u00abEntonces, ver\u00e1n al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria\u00bb. Esta sentencia est\u00e1 introducida por el adverbio de tiempo \u00abentonces\u00bb, que indica la sucesi\u00f3n en el tiempo de dos cosas. Una cosa es esa venida de Cristo con gran poder y gloria, que es el evento final. Pero es sucesiva a las se\u00f1ales que la preceder\u00e1n: \u00abHabr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendr\u00e1n sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos ser\u00e1n sacudidas\u00bb.<\/p>\n<p>Si estas son las se\u00f1ales premonitoras de la venida de Cristo, sobre todo, \u00abdesfalleciendo los hombres de terror y de ansiedad\u00bb, entonces parece que esa Venida habr\u00eda que temerla y conjurarla lo m\u00e1s posible. Pero esta conclusi\u00f3n es errada. La conclusi\u00f3n verdadera es la contraria. \u00a1Esa Venida nos liberar\u00e1 de todo terror y angustia! En efecto, Jes\u00fas agrega: \u00abCuando empiecen a suceder estas cosas, yerganse y levanten la cabeza, porque se acerca la redenci\u00f3n de ustedes\u00bb. La \u00abredenci\u00f3n\u00bb es el pago por la liberaci\u00f3n de un esclavo. Los seres humanos estamos sometidos a esclavitud por el temor de la muerte y de otras fuerzas adversas, somos esclavos del pecado, estamos con la cabeza baja y sometidos ante el mal. Por eso, para los que tienen fe, esas se\u00f1ales premonitoras de la venida de Jes\u00fas, que \u00c9l indica, deben despertar la esperanza: \u00abSe acerca la redenci\u00f3n de ustedes\u00bb, la liberaci\u00f3n de toda esclavitud.<\/p>\n<p>En la segunda parte del Evangelio de hoy Jes\u00fas indica la conducta que debemos tener en este tiempo de espera de su Venida para que podamos percibir a tiempo sus se\u00f1ales: \u00abGuardense a s\u00ed mismos, no sea que sus corazones se vuelvan pesados por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel D\u00eda de improviso sobre ustedes, como un lazo; porque vendr\u00e1 sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra\u00bb. Esta es la actitud propia del Adviento. Se nos recuerda particularmente en este tiempo; pero debe caracterizar la vida del cristiano en todo momento. Jes\u00fas nos ha dicho de qu\u00e9 debemos guardarnos. Pero agrega tambi\u00e9n qu\u00e9 debemos procurar: \u00abEst\u00e9n en vela, orando en todo tiempo, para que tengan la fuerza de escapar de todas estas cosas que tendr\u00e1n lugar y puedan estar de pie delante del Hijo del hombre\u00bb. En otra ocasi\u00f3n, por medio de una par\u00e1bola, Jes\u00fas hab\u00eda insistido en esa necesidad de orar en todo tiempo: \u00abLes dec\u00eda una par\u00e1bola para inculcarles que era necesario que ellos oraran siempre, sin desfallecer\u00bb. Y, precisamente, en la conclusi\u00f3n de esa par\u00e1bola, Jes\u00fas pregunta: \u00abPero, cuando el Hijo del hombre venga, \u00bfencontrar\u00e1 fe sobre la tierra?\u00bb (Lc 18,1.8). La prueba m\u00e1s evidente de esa fe, que nos har\u00e1 alegrarnos con la Venida del Hijo del hombre y vernos liberados por ella, es la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante el Adviento debemos preguntarnos hasta qu\u00e9 punto contribuyo yo a que el Hijo del hombre encuentre fe sobre la tierra cuando venga, es decir, hasta qu\u00e9 punto \u00aboro en todo tiempo\u00bb. Esta es la actitud coherente con el Adviento y con todo tiempo en la vida de un cristiano.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo Adviento 1-C Lc 21,25-28.34-36 Est\u00e9n en vela, orando en todo tiempo La promesa de Jes\u00fas de permanecer en su Iglesia hasta el fin de los siglos es lo que anima y da sentido a la liturgia. En efecto, la liturgia es la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo presente en medio de nosotros. 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