{"id":7076,"date":"2021-08-19T10:00:43","date_gmt":"2021-08-19T14:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=7076"},"modified":"2021-08-19T10:00:45","modified_gmt":"2021-08-19T14:00:45","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-19-de-agosto-de-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/08\/19\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-19-de-agosto-de-2021\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy jueves 19 de agosto de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves 20 del tiempo ordinario<\/p>\n\n\n\n<p>Texto del Evangelio (Mt 22,1-14): El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envi\u00f3 entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero \u00e9stos se negaron a ir.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo envi\u00f3 a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: \u201cMi banquete est\u00e1 preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo est\u00e1 a punto: Vengan a las bodas\u201d. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitaci\u00f3n, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los dem\u00e1s se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.<\/p>\n\n\n\n<p>Al enterarse, el rey se indign\u00f3 y envi\u00f3 a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: \u201cEl banquete nupcial est\u00e1 preparado, pero los invitados no eran dignos de \u00e9l. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren\u201d. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llen\u00f3 de convidados.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el rey entr\u00f3 para ver a los comensales, encontr\u00f3 a un hombre que no ten\u00eda el traje de fiesta. \u201cAmigo, le dijo, \u00bfc\u00f3mo has entrado aqu\u00ed sin el traje de fiesta?\u201d El otro permaneci\u00f3 en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: \u201c\u00c1tenlo de pies y manos, y arr\u00f3jenlo afuera, a las tinieblas. All\u00ed habr\u00e1 llanto y rechinar de dientes\u201d. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el Se\u00f1or nos ofrece una imagen de la eternidad representada por un banquete de bodas.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien invita a esta gran fiesta es el mismo Dios y su deseo es que todos participemos sin exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n a este gran banquete es personal, Dios la hace a cada uno de nosotros, por lo tanto, necesita una respuesta. Sin embargo, resulta significativa la seguidilla de renuncias a la fiesta. Todos tienen una disculpa para no asistir. Evidentemente hay otros intereses: las ocupaciones, los negocios, la propia vida afectiva, tantos motivos para decir que no.<\/p>\n\n\n\n<p>El due\u00f1o de la fiesta se indigna viendo que los convidados no acuden y extiende la invitaci\u00f3n; manda llamar a todos los que encuentren en los caminos, buenos y malos. Es sorprendente el final de la par\u00e1bola: uno de los invitados no est\u00e1 \u00abvestido de fiesta\u00bb. Es un aviso sobre nuestra actitud ante la invitaci\u00f3n al Reino. Ser invitados al banquete, supone ser consecuente con ese honor. Por el mero hecho de pertenecer a una comunidad, no nos deber\u00edamos sentir seguros de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La salvaci\u00f3n de Dios es universal. Pero aqu\u00ed Jes\u00fas exige que todos los invitados \u00abvistan de fiesta\u00bb: que haya coherencia entre lo que creemos y nuestra vida, entre la fiesta a la que somos invitados en la Iglesia de Cristo y el estilo de vida que esto supone. Es una ense\u00f1anza que Jes\u00fas repite a menudo: \u00abNo todo el que me diga Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace falta para participar de este banquete? Simplemente, aceptar la invitaci\u00f3n, nada m\u00e1s. Qu\u00e9 triste ser\u00eda que nos perdamos el banquete del Reino porque nuestros planes marcan otras prioridades. La invitaci\u00f3n que hemos recibido, es el gran acontecimiento de la salvaci\u00f3n, pero no todos lo comprenden as\u00ed. Las puertas del Reino de Dios est\u00e1n abiertas y la invitaci\u00f3n para participar est\u00e1 hecha. No nos quedemos afuera, es el mejor ofrecimiento que Dios pod\u00eda hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00a1Qu\u00e9 gran responsabilidad! Somos, desdichadamente capaces de cambiar a Dios por cualquier cosa. Unos, como leemos en el evangelio, por un campo; otros por sus negocios. \u00bfY t\u00fa y yo, por qu\u00e9 somos capaces de cambiar a aqu\u00e9l que es nuestro Dios?. Hay quien por pereza, por dejadez, por comodidad, deja de cumplir sus deberes de amor para con Dios: \u00bfTan poco vale Dios, que lo sustituimos por cualquier otra cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 que nuestra respuesta a la invitaci\u00f3n que el Padre nos hace sea siempre un s\u00ed, lleno de agradecimiento y de admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son en tu vida \u201clos asuntos urgentes\u201d que te impiden aceptar la invitaci\u00f3n de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los motivos que algunos dan para excluirse de la Santa Misa y de la vida comunitaria?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Dios, Se\u00f1or del mundo y de todos los pueblos! T\u00fa has preparado desde siempre una fiesta para todos tus hijos y nos quieres reunir a todos en torno a tu mesa para participar en tu misma vida. Te damos gracias por habernos llamado a tu Iglesia por medio de Jes\u00fas, tu Hijo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bendiciones<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves 20 del tiempo ordinario Texto del Evangelio (Mt 22,1-14): El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envi\u00f3 entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero \u00e9stos se negaron a ir. 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