{"id":6913,"date":"2021-06-27T00:00:00","date_gmt":"2021-06-27T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6913"},"modified":"2021-06-26T20:32:38","modified_gmt":"2021-06-26T23:32:38","slug":"el-evangelio-del-domingo-27-junio-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/06\/27\/el-evangelio-del-domingo-27-junio-2021\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 27 junio 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>Domingo 13\u2212B<\/p>\n\n\n\n<p>Mc 5,21-43<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida<\/p>\n\n\n\n<p>Entre el Evangelio del domingo pasado, en que le\u00edamos el episodio de la tormenta calmada por Jes\u00fas en el Mar de Galilea, cuando con sus disc\u00edpulos atravesaban en la barca a la otra orilla (Mc 4,35-41), y el Evangelio de este Domingo XIII del tiempo ordinario, est\u00e1 el relato de lo ocurrido en esa otra orilla del lago, en la regi\u00f3n de los gerasenos, a saber, la liberaci\u00f3n de un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu inmundo por el poder de la palabra de Jes\u00fas, que le dice: \u00abEsp\u00edritu inmundo, sal de ese hombre\u00bb (Mc 5,1-20). El Evangelio de este domingo comienza cuando Jes\u00fas regresa nuevamente a la orilla donde hab\u00eda dejado a la multitud la tarde anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abJes\u00fas pas\u00f3 de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomer\u00f3 junto a \u00c9l una gran multitud; \u00c9l estaba a la orilla del mar\u00bb. Es el mismo escenario del d\u00eda anterior, cuando Jes\u00fas les ense\u00f1aba desde la barca muchas cosas en par\u00e1bolas. Da la impresi\u00f3n de que est\u00e1 por comenzar una nueva jornada de ense\u00f1anza. Pero, esta vez la ense\u00f1anza no ser\u00e1 a trav\u00e9s de par\u00e1bolas, sino con hechos. Jes\u00fas es la Palabra y, por tanto, tambi\u00e9n sus hechos hablan, realizando lo que dice Juan en la conclusi\u00f3n del Pr\u00f3logo de su Evangelio: \u00abA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s: el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00c9l lo ha contado\u00bb (Jn 1,18).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: \u201cMi hija est\u00e1 en punto de muerte (lit. \u201cin extremis\u201d); ven, imp\u00f3n las manos sobre ella, para que se salve y viva\u201d\u00bb. Si Jes\u00fas ten\u00eda pensado, como dec\u00edamos, comenzar una nueva jornada de ense\u00f1anza, esta circunstancia lo hace cambiar sus planes y acceder a ese ruego: \u00abJes\u00fas se fue con \u00e9l\u00bb. Podemos admirar su docilidad y su flexibilidad para cambiar cuando las circunstancias lo exigen. En este caso la circunstancia que lo exige es la fe de ese hombre en su poder y tambi\u00e9n en su bondad: \u00abVen, imp\u00f3n las manos sobre mi hija para que viva\u00bb. Cree que Jes\u00fas tiene el poder; pero tambi\u00e9n que querr\u00e1 usarlo en favor de su hija. Estamos viendo que se cumple lo que \u00c9l mismo nos promete: \u00abTodo lo que ustedes pidan en mi Nombre, Yo lo har\u00e9\u2026 Si me piden algo en mi Nombre, Yo lo har\u00e9\u00bb (Jn 14,13.14). Pedir \u00aben su Nombre\u00bb significa hacerlo con fe en \u00c9l. Es lo que hac\u00eda Jairo.<\/p>\n\n\n\n<p>La multitud quiere asistir a esa curaci\u00f3n: \u00abLo segu\u00eda una gran multitud que lo oprim\u00eda\u00bb. Esto ofrece la ocasi\u00f3n para que una mujer que sufr\u00eda p\u00e9rdida de sangre pueda acercarse a Jes\u00fas sin ser notada. El evangelista se detiene a describir el mal que ella sufre: \u00abPadec\u00eda flujo de sangre desde hac\u00eda doce a\u00f1os, y hab\u00eda sufrido mucho con muchos m\u00e9dicos y hab\u00eda gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor\u00bb. Tambi\u00e9n ella se acerca a Jes\u00fas impulsada por su fe. Se dec\u00eda: \u00abSi logro tocar, aunque s\u00f3lo sea sus vestidos, me salvar\u00e9\u00bb. Seg\u00fan la Ley, a causa de su flujo de sangre, quienquiera que la tocara a ella o usara alg\u00fan mueble o artefacto que ella hubiera usado, quedaba impuro, es decir, no apto para acercarse a Dios, mientras no se purificara. Ella est\u00e1 segura de que nada puede hacer impuro a Jes\u00fas; al rev\u00e9s, que \u00c9l hace puro y da vida a todo lo que toca: \u00abSe acerc\u00f3 por detr\u00e1s entre la gente y toc\u00f3 su manto\u2026 Inmediatamente se le sec\u00f3 la fuente de sangre y sinti\u00f3 en su cuerpo que quedaba sana del mal\u00bb. \u00a1Hab\u00eda logrado su objetivo!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Jes\u00fas tuvo una reacci\u00f3n que debi\u00f3 confundirla: \u00abSe volvi\u00f3 entre la gente y dijo: \u201c\u00bfQui\u00e9n me ha tocado los vestidos?\u201d\u00bb. Jes\u00fas quiere conocer a esa mujer, porque siente vivo afecto por ella y \u2013si as\u00ed se puede decir\u2013 admiraci\u00f3n. Quiere conocer a quien tuvo tanta fe en \u00c9l. Cuando ella se present\u00f3, le dice: \u00abHija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad\u00bb. Es la \u00fanica dichosa mujer a quien Jes\u00fas llama: \u00abHija\u00bb. Y no puede dejar de celebrar su fe. As\u00ed como Jes\u00fas destac\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 como ejemplo el \u00ab\u00f3bolo de la viuda pobre\u00bb (Mc 12,42-44), as\u00ed quiso destacar, ante sus mismos disc\u00edpulos la fe de esa mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, estamos pensando en la impaciencia de Jairo al ver que Jes\u00fas es detenido por este hecho, mientras su hija est\u00e1 en extremo de vida. Y, de hecho, \u00abvienen de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: \u201cTu hija ha muerto; \u00bfpara qu\u00e9 molestar m\u00e1s al Maestro?\u201d\u00bb. La comunicaci\u00f3n fue privada; pero Jes\u00fas logr\u00f3 escuchar lo dicho y, antes de que Jairo reaccione, le dice: \u00abNo temas; solo cree\u00bb. Jairo le hab\u00eda pedido que pusiera las manos sobre su hija enferma para que sanara; ahora, que muri\u00f3, \u00bfqu\u00e9 debe creer? Hasta ahora, Jes\u00fas ha expulsado demonios, ha purificado leprosos, ha calmado el viento y el mar; pero no ha resucitado a un muerto. Los que traen la triste noticia, opinan que, ante la muerte, ya Jes\u00fas no tiene nada que hacer. Pero Jes\u00fas sigue adelante sereno y sin prisa, como si el mensaje no lo afectara.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega a la casa de Jairo, acompa\u00f1ado por Pedro, Santiago y Juan y encuentra ya all\u00ed a las pla\u00f1ideras que lloran y se lamentan por la muerte de la ni\u00f1a. \u00a1Estaba bien muerta! Pero \u00c9l declara: \u00abLa ni\u00f1a no ha muerto; est\u00e1 dormida\u00bb. Tiene raz\u00f3n. La muerte para Jes\u00fas es otra cosa; es el pecado, que rechaza a Dios, fuente de vida. Para \u00c9l, la verdadera muerte es la muerte eterna. Por eso, en otra ocasi\u00f3n dice a uno: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos\u00bb (Mt 8,22; Lc 9,60). Para Jes\u00fas, la muerte corporal es s\u00f3lo como dormir. Lo dice a sus disc\u00edpulos, cuando muri\u00f3 su amigo L\u00e1zaro: \u00abNuestro amigo L\u00e1zaro se ha dormido; pero voy a despertarlo\u00bb (Jn 11,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas tom\u00f3 la mano de la ni\u00f1a muerta y le dijo, como si estuviera viva \u2013nadie da una orden a un muerto\u2013: \u00abTalit\u00e1 kum\u00bb. Y ella obedeci\u00f3: \u00abLa muchacha se levant\u00f3 al instante y se puso a andar\u00bb. Este episodio es un importante paso adelante en la manifestaci\u00f3n de la identidad de Jes\u00fas y en la respuesta a la pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este?\u00bb. Ahora tenemos que formularla as\u00ed: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que resucita muertos?\u00bb. Nosotros podemos responder con el Salmo que dice de Dios: \u00abEn ti est\u00e1 la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz\u00bb (Sal 36,10). Creemos en su Palabra: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (Jn 11,25; 14,6). Nos habr\u00eda gustado conocer la reacci\u00f3n de Jairo y su vida posterior. Estamos seguros de que \u00e9l dio testimonio de este hecho y del poder de Jes\u00fas hasta el fin de su vida. Es lo que debemos hacer tambi\u00e9n nosotros, en particular, en medio de la pandemia que nos azota. De ella nos puede librar Jes\u00fas si acudimos a \u00c9l con la fe de Jairo y de la mujer con flujo de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 13\u2212B Mc 5,21-43 Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida Entre el Evangelio del domingo pasado, en que le\u00edamos el episodio de la tormenta calmada por Jes\u00fas en el Mar de Galilea, cuando con sus disc\u00edpulos atravesaban en la barca a la otra orilla (Mc 4,35-41), y el Evangelio de este Domingo XIII del &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2773,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-6913","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6913"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6913\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6914,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6913\/revisions\/6914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6913"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}