{"id":6901,"date":"2021-06-20T00:00:00","date_gmt":"2021-06-20T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6901"},"modified":"2021-06-19T20:43:22","modified_gmt":"2021-06-19T23:43:22","slug":"el-evangelio-del-domingo-20-junio-2021-12%e2%88%92b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/06\/20\/el-evangelio-del-domingo-20-junio-2021-12%e2%88%92b\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 20 junio 2021 12\u2212B"},"content":{"rendered":"\n<p>Mc 4,35-41<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que perecemos!<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este Domingo XII del tiempo ordinario nos relata el episodio en que Jes\u00fas calma con su palabra la fuerte tormenta de viento que se alz\u00f3 en el lago, mientras atravesaba en la barca con sus disc\u00edpulos. Este episodio nos ofrece una ocasi\u00f3n para comprender la relaci\u00f3n entre los Evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, llamados \u00absin\u00f3pticos\u00bb, porque dadas sus semejanzas, pueden ser dispuestos en tres columnas paralelas que se abarquen de una mirada \u2013\u00absynopsis\u00bb\u2013 y puedan compararse.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Jes\u00fas concluy\u00f3 su ense\u00f1anza en par\u00e1bolas, el evangelista Marcos aclara: \u00abLes anunciaba la Palabra con muchas par\u00e1bolas como \u00e9stas, seg\u00fan pod\u00edan entenderle; no les hablaba sin par\u00e1bolas; pero a sus propios disc\u00edpulos se lo explicaba todo en privado\u00bb (Mc 4,33-34). Es una conclusi\u00f3n de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en ese d\u00eda. El evangelista contin\u00faa: \u00abLes dice, aquel mismo d\u00eda, llegada la tarde: \u201cAtravesemos a la otra orilla\u201d\u00bb. En el cumplimiento de esta orden incluye un detalle sobre Jes\u00fas dif\u00edcil de entender: \u00abY dejando a la multitud, lo llevan como estaba, en la barca; y otras barcas estaban con \u00c9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender \u00abc\u00f3mo estaba\u00bb Jes\u00fas es necesario remontar al comienzo del Cap\u00edtulo IV, que, con este episodio, est\u00e1 concluyendo: \u00abComenz\u00f3 a ense\u00f1ar a orillas del mar. Y se reuni\u00f3 junto a \u00c9l tanta gente, que, habiendo subido a una barca, se sent\u00f3, en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar\u00bb (Mc 4,1). Y hab\u00eda tambi\u00e9n otros que escuchaban su palabra desde otras barcas junto a la que Jes\u00fas subi\u00f3 con sus disc\u00edpulos. Por tanto, cuando Jes\u00fas da a sus disc\u00edpulos la orden de pasar a la otra orilla, ya estaba en la barca, y hab\u00eda tambi\u00e9n otras barcas, y parten hacia la orilla opuesta, sin que \u00c9l descienda de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe levant\u00f3 una gran tormenta de viento y las olas romp\u00edan contra la barca, de manera que ya se llenaba la barca\u00bb. Antes de decirnos c\u00f3mo reaccionan los disc\u00edpulos, el evangelista nos dice la situaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00ab\u00c9l estaba en popa, sobre una almohada, durmiendo\u00bb. Es la expresi\u00f3n de la m\u00e1xima serenidad. Se explica que Jes\u00fas duerma por el cansancio de todo un d\u00eda de ense\u00f1anza. Los disc\u00edpulos, en cambio, no obstante ser pescadores y conocedores de ese lago, est\u00e1n presa del miedo de perecer y no entienden la calma de Jes\u00fas: \u00abLo despiertan y le dicen: \u201cMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u201d\u00bb. No lo despiertan porque conf\u00eden en que \u00c9l puede salvarlos del peligro, sino porque no toleran su calma. La pregunta contiene un reproche contra Jes\u00fas; le atribuyen estar indiferente por la suerte de ellos. Jes\u00fas no se ofende por ese injusto reproche ni se detiene en \u00e9l, sino que pasa a la acci\u00f3n, que demuestra cu\u00e1n errados estaban en su suposici\u00f3n: \u00abDespertado, increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u201cCalla, enmudece\u201d. El viento ces\u00f3 y sobrevino una gran calma\u00bb. Qued\u00f3 en evidencia, que, estando Jes\u00fas sobre esa barca, los disc\u00edpulos no deb\u00edan tener miedo. Y es lo que Jes\u00fas les ense\u00f1a: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n tan miedosos? \u00bfA\u00fan no tienen fe?\u00bb. Habi\u00e9ndolo visto sanar enfermos y expulsar demonios, purificar leprosos y perdonar pecados, Jes\u00fas esperaba que, estando \u00c9l con ellos, no tuvieran miedo a las fuerzas naturales. Jes\u00fas demostr\u00f3 tener poder sobre el viento y el mar. Es un poder que s\u00f3lo Dios tiene. Si antes hab\u00eda tenido \u00abmiedo\u00bb a las fuerzas naturales, ahora que todo est\u00e1 en calma, ya no tienen miedo. Pero, visto el poder de Jes\u00fas, \u00abtemieron con gran temor\u00bb. Comprenden que ese poder no pertenece sino a Dios y experimentan lo que es natural en el ser humano ante la divinidad: el temor. El temor sigue a la captaci\u00f3n de la presencia de Dios y es, por tanto, un don del Esp\u00edritu Santo. Si antes hab\u00edan preguntado ante la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta los esp\u00edritus inmundos obedecen?\u00bb (cf. Mc 1,27), ahora preguntan: \u00ab \u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar obedecen?\u00bb. La respuesta es clara: \u00ab\u00c9l es quien los cre\u00f3\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00edamos al comienzo que este episodio nos permite comprender la relaci\u00f3n entre los Evangelios sin\u00f3pticos. En efecto, en el relato de Mateo, para presentar a los disc\u00edpulos en una mejor luz, evita el reproche a Jes\u00fas que encierra la pregunta de ellos y pone en boca de ellos un grito que revela m\u00e1s bien la confianza en su poder y que debemos dirigir todos a Jes\u00fas en momentos de dificultad: \u00abLo despertaron diciendo: \u201c\u00a1Se\u00f1or, salvanos, que perecemos!\u201d\u00bb (Mt 8,25). Por su parte Lucas tiene la misma preocupaci\u00f3n que Mateo: \u00abLo despertaron, diciendo: \u201c\u00a1Maestro, Maestro, que perecemos!\u201d\u00bb (Lc 8,24). Bas\u00e1ndose en pasos como \u00e9ste, la ciencia b\u00edblica ha concluido que Mateo y Lucas, en el momento de escribir sus respectivos Evangelios dispon\u00edan del Evangelio de Marcos y lo usan seg\u00fan su propia visi\u00f3n. Es conveniente tener en cuenta esta conclusi\u00f3n, porque un paso previo para comprender lo que Dios nos quiere decir con las palabras de los hagi\u00f3grafos (los escritores sagrados) es comprender lo que el hagi\u00f3grafo mismo quiere significar con sus palabras. Este paso previo exige el estudio de la lengua y del contexto en que escribi\u00f3 cada autor sagrado. Quienes han querido captar lo que Dios nos quiere decir, salt\u00e1ndose este paso previo, han incurrido en el error de proyectar su propia mente sobre la Palabra de Dios y de esta manera hacerla decir lo que cada uno quiere y no siempre lo que Dios quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Apreciamos la veneraci\u00f3n hacia los ap\u00f3stoles que Mateo y Lucas revelan y la compartimos plenamente. Ellos son grandes santos y las columnas sobre las cuales Jes\u00fas fund\u00f3 su Iglesia. Pero la visi\u00f3n que nos ofrece Marcos es preciosa. En efecto, es un impresionante testimonio de que esos hombres se preocuparon m\u00e1s de la verdad que de su propio prestigio. El Evangelio de Marcos recoge la predicaci\u00f3n de Pedro en Roma y vemos as\u00ed que Pedro, no obstante ser la Piedra sobre la cual Jes\u00fas fund\u00f3 su Iglesia, no hace valer su virtud, sino m\u00e1s bien su debilidad, y, ya convertido, pone toda su confianza en Dios, tal como le hab\u00eda dicho Jes\u00fas: \u00abUna vez convertido, confirma a tus hermanos\u00bb (Lc 22,32).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy d\u00eda el mundo, en medio de la pandemia que la azota, se encuentra como esos disc\u00edpulos en medio del lago azotado por la tormenta. Iluminados por este Evangelio, debemos recurrir a Jes\u00fas en la firme fe de que todo est\u00e1 bajo su poder y que todo lo que acontece es para bien de quienes lo aman (cf. Rom 8,28).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodriguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mc 4,35-41 \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvanos, que perecemos! El Evangelio de este Domingo XII del tiempo ordinario nos relata el episodio en que Jes\u00fas calma con su palabra la fuerte tormenta de viento que se alz\u00f3 en el lago, mientras atravesaba en la barca con sus disc\u00edpulos. Este episodio nos ofrece una ocasi\u00f3n para comprender la relaci\u00f3n &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6902,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-6901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6903,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6901\/revisions\/6903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}