{"id":6889,"date":"2021-06-13T00:00:00","date_gmt":"2021-06-13T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6889"},"modified":"2021-06-13T00:56:39","modified_gmt":"2021-06-13T03:56:39","slug":"el-evangelio-del-domingo-11%e2%88%92b-domingo-13-junio-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/06\/13\/el-evangelio-del-domingo-11%e2%88%92b-domingo-13-junio-2021\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 11\u2212B Domingo 13 junio 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>Mc 4,26-34<\/p>\n\n\n\n<p>El Reino de Dios crece, sin que el hombre sepa c\u00f3mo<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los tiempos lit\u00fargicos de Cuaresma y Pascua y de las grandes solemnidades de Pentecost\u00e9s, Sant\u00edsima Trinidad y Cuerpo y Sangre de Cristo, retomamos este domingo el tiempo lit\u00fargico ordinario. Lo hacemos celebrando el Domingo XI, con sus lecturas del ciclo B, que se caracteriza por el Evangelio de San Marcos. El \u00faltimo domingo del tiempo ordinario que celebramos, antes del mi\u00e9rcoles de ceniza, fue el Domingo VI con su Evangelio Mc 1,40-45. Retomamos ahora este Evangelio en el cap\u00edtulo IV, que comienza con la afirmaci\u00f3n general: \u00abLes ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas\u00bb (Mc 4,2); y sigue la importante par\u00e1bola del sembrador, que es la \u00fanica que se encuentra en los tres Evangelios sin\u00f3pticos.<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola del sembrador es la primera que pronuncia Jes\u00fas en el Evangelio de Marcos, aunque antes ha usado ya algunas comparaciones con la vida real para exponer su doctrina. Por ejemplo, cuando lo critican porque sus disc\u00edpulos no ayunan, como hacen los disc\u00edpulos de Juan, Jes\u00fas pregunta: \u00ab\u00bfPueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el esposo est\u00e1 con ellos? Mientras tengan consigo al esposo no pueden ayunar. D\u00edas vendr\u00e1n en que les ser\u00e1 arrebatado el esposo; entonces ayunar\u00e1n, en aquel d\u00eda\u00bb (Mc 2,19-20). Para ense\u00f1ar que la novedad absoluta introducida en el mundo con su venida exige ser acogida con una actitud nueva coherente, dice: \u00abNadie echa vino nuevo en odres viejos; si lo hace, el vino reventar\u00eda los odres y se echar\u00eda a perder tanto el vino como los odres: el vino nuevo, en odres nuevos\u00bb (Mc 2,22). Cuando, viendolo expulsar los demonios, los escribas afirman: \u00abPor el pr\u00edncipe de los demonios expulsa los demonios\u00bb, el evangelista califica la respuesta de Jes\u00fas como una par\u00e1bola: \u00abLlamandolos junto a s\u00ed, Jes\u00fas les dec\u00eda en par\u00e1bolas: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede Satan\u00e1s expulsar a Satan\u00e1s? Si un reino est\u00e1 dividido contra s\u00ed mismo, ese reino no puede subsistir\u2026\u00bb (Mc 3,23-26).<\/p>\n\n\n\n<p>La importante par\u00e1bola del sembrador no se lee en la Eucarist\u00eda dominical en el ciclo B, sino s\u00f3lo cada tres a\u00f1os en el ciclo A, tomada del Evangelio de Mateo, el Domingo XXXIII del tiempo ordinario.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este domingo comienza terminada la par\u00e1bola del sembrador. Despu\u00e9s de esta par\u00e1bola, en el Cap\u00edtulo IV de Marcos, siguen las dos par\u00e1bolas que leemos en el Evangelio de hoy. Por eso, comienza la primera con esta introducci\u00f3n: \u00abDec\u00eda tambi\u00e9n\u2026\u00bb. Al comienzo del cap\u00edtulo se anunciaba una serie de par\u00e1bolas: \u00abLes ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas\u00bb (Mc 4,2). Las dos que se leen hoy son las primeras par\u00e1bolas sobre el Reino de Dios: \u00abEl Reino de Dios es como\u2026\u00bb. Antes de esto el evangelista pone en boca de Jes\u00fas esa expresi\u00f3n como resumen de toda su ense\u00f1anza: \u00abEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca; conviertanse y crean en el Evangelio\u00bb (Mc 1,15). M\u00e1s adelante, declara que el Reino de Dios es un misterio y que se revela abiertamente s\u00f3lo a sus disc\u00edpulos, reservando las par\u00e1bolas para los dem\u00e1s: \u00abA ustedes se les ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que est\u00e1n fuera todo se les presenta en par\u00e1bolas\u00bb (Mc 4,11). Nadie que tenga alg\u00fan conocimiento del Evangelio ignora que la par\u00e1bola fue un medio de ense\u00f1anza usado por Jes\u00fas, m\u00e1s aun, un medio de ense\u00f1anza en el cual \u00c9l sobresale. Hay muchas par\u00e1bolas en la literatura de su tiempo; pero no se comparan con las de Jes\u00fas. Jes\u00fas define las par\u00e1bolas como un medio de ense\u00f1anza clara para unos y oscura para otros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes\u00fas us\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abReino de Dios\u00bb para significar la presencia en el mundo del Hijo de Dios hecho hombre, es decir, su propia Persona. Lo expresa Juan en el Pr\u00f3logo de su Evangelio: \u00abLa Palabra (que \u201ces Dios\u201d) se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Esto es claro para unos y oscuro para otros, claro para quienes lo acogen y oscuro para quienes se cierran y lo rechazan: \u00abA quienes lo acogieron les dio el poder llegar a ser hijos de Dios\u00bb (Jn 1,12).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la primera de las par\u00e1bolas del Reino de Dios, Jes\u00fas quiere ense\u00f1ar que su crecimiento y difusi\u00f3n se produce por su propio dinamismo interior: \u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de d\u00eda, el grano brota y crece, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo\u00bb. Si observamos con detenci\u00f3n, veremos que Jes\u00fas no compara el Reino de Dios con algo concreto: no se parece a un hombre, sino a un hombre que echa el grano en la tierra; pero tampoco se compara con eso, sino con que ese grano brote y crezca, por su propia virtud, sea que el hombre que lo sembr\u00f3 duerma o se levante. Con lo que el Reino de Dios no se compara en absoluto es con lo que entendemos nosotros por un reino, a saber, un territorio gobernado por un rey. Por eso, no es acertada la traducci\u00f3n \u00abReinado de Dios\u00bb. No se trata de esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la segunda de las par\u00e1bolas del Reino de Dios, el Evangelio nos muestra a Jes\u00fas preguntandose a s\u00ed mismo: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 compararemos el Reino de Dios o con qu\u00e9 par\u00e1bola lo expondremos?\u00bb. Depende de qu\u00e9 aspecto de ese misterio \u2013Dios hecho uno de nosotros como verdadero hombre\u2013 quiera destacar. Encuentra una comparaci\u00f3n: \u00abEs como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es m\u00e1s peque\u00f1a que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra\u00bb. De nuevo, debemos observar que el Reino de los Cielos no se parece a una semilla de mostaza sin m\u00e1s; en realidad, no tiene nada parecido a ella. La comparaci\u00f3n es con la situaci\u00f3n completa, es decir, con la semilla sembrada y crecida hasta llegar a ser un \u00e1rbol que sirve de cobijo a las aves del cielo. Pero esto es lo m\u00e1s distinto que se puede imaginar de un reino. En cambio, la presencia del Hijo de Dios hecho hombre \u2013lo que Jes\u00fas llama \u00abReino de Dios\u00bb\u2013, que comenz\u00f3 en un oscuro lugar de la tierra, estaba destinada a difundirse, a trav\u00e9s de su Iglesia a todo el orbe. La Iglesia de Cristo es \u00abel Cristo total\u00bb, del cual todos los bautizados somos miembros y, por tanto, somos acogidos en ella. Lo que Jes\u00fas dijo sobre el Reino de Dios por medio de esa par\u00e1bola del grano de mostaza \u00a1es una magn\u00edfica profec\u00eda!, cuyo cumplimiento nosotros estamos verificando.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Iglesia de Cristo es el medio por el cual el Reino de Dios est\u00e1 presente en el mundo. Es consolador saber que ning\u00fan poder humano puede acabar con ella, porque el Reino de Dios crece \u00absin que el hombre sepa c\u00f3mo\u00bb y su crecimiento es admirable. Esto lo ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n Jes\u00fas en forma directa, sin el uso de par\u00e1bolas, cuando dijo a Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s: \u00abT\u00fa eres Pedro (piedra) y sobre esta piedra, edificar\u00e9 mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella\u00bb (Mt 16,18).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mc 4,26-34 El Reino de Dios crece, sin que el hombre sepa c\u00f3mo Despu\u00e9s de los tiempos lit\u00fargicos de Cuaresma y Pascua y de las grandes solemnidades de Pentecost\u00e9s, Sant\u00edsima Trinidad y Cuerpo y Sangre de Cristo, retomamos este domingo el tiempo lit\u00fargico ordinario. 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