{"id":6703,"date":"2021-04-18T00:00:00","date_gmt":"2021-04-18T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6703"},"modified":"2021-04-17T20:33:03","modified_gmt":"2021-04-17T23:33:03","slug":"el-evangelio-del-domingo-18-abril-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/04\/18\/el-evangelio-del-domingo-18-abril-2021\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 18 abril 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>De Pascua III-B<\/p>\n\n\n\n<p>Lc 24,35-48<\/p>\n\n\n\n<p>En su Nombre se predicar\u00e1 la conversi\u00f3n a todas las naciones<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista San Lucas en el segundo tomo de su obra, que se refiere a los primeros a\u00f1os de la Iglesia y que nosotros hemos llamado \u00abHechos de los ap\u00f3stoles\u00bb, afirma que Jes\u00fas resucitado se apareci\u00f3 varias veces a sus disc\u00edpulos antes de ascender al cielo: \u00abAnte estos mismos se present\u00f3 a s\u00ed mismo vivo, despu\u00e9s de haber padecido, con muchas pruebas, dejandose ver por ellos durante cuarenta d\u00edas y hablandoles de lo referente al Reino de Dios\u00bb (Hech 1,3). Pero nos relata s\u00f3lo tres de esas instancias y nos informa sobre una cuarta. En este Domingo III de Pascua leemos la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas resucitado ante \u00ablos once reunidos y los que estaban con ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros ante los cuales se presenta Jes\u00fas vivo, despu\u00e9s de haber padecido, son los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Ellos caminan con Jes\u00fas sin reconocerlo por espacio de 12 km (sesenta estadios) y lo conocen en la fracci\u00f3n del pan. Regresan inmediatamente a Jerusal\u00e9n a contar \u00ablo ocurrido en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan conocido en la fracci\u00f3n del pan\u00bb (Lc 24,35). Encuentran a los once reunidos que, a su vez declaran: \u00ab\u00a1Es verdad! \u00a1El Se\u00f1or ha resucitado y se ha aparecido a Sim\u00f3n!\u00bb (Lc 24,34). Esta es la segunda vez que se presenta vivo y lo hace personalmente ante Pedro. Aqu\u00ed comienza el Evangelio de este domingo: \u00abEstaban hablando de estas cosas, cuando se present\u00f3 Jes\u00fas en medio de ellos y les dijo: \u201cPaz a ustedes\u201d\u00bb. Este es la tercera vez y la m\u00e1s importante. Todav\u00eda falta una cuarta, que tiene lugar cuando Jes\u00fas asciende al cielo a la vista de ellos: \u00abY reunido con ellos, les mand\u00f3 que no se ausentasen de Jerusal\u00e9n, sino que aguardasen la Promesa del Padre, \u201cque \u2013les dijo\u2013 escucharon de m\u00ed\u2026 recibir\u00e1n fuerza del Esp\u00edritu Santo que vendr\u00e1 sobre ustedes y ser\u00e1n mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria, y hasta el extremo de la tierra\u201d. Y dicho esto, a la vista de ellos, fue levantado, y una nube lo ocult\u00f3 a sus ojos\u00bb (Hech 1,4.8-9).<\/p>\n\n\n\n<p>En esa tercera instancia en que Jes\u00fas se presenta vivo a los once reunidos y a los que estaban con ellos, hay, al menos tres que ya lo han visto, a saber, Pedro y los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. La reacci\u00f3n de los dem\u00e1s la describe el evangelista as\u00ed: \u00abSobresaltados y atemorizados pensaban estar viendo un esp\u00edritu\u00bb. Obviamente, un esp\u00edritu no pod\u00eda ser visto porque un esp\u00edritu no tiene materia visible. Jes\u00fas entonces les da una de esas pruebas de que estaba vivo, la prueba irrefutable de su identidad: \u00ab\u201cMiren mis manos y mis pies, porque Yo soy el mismo; palpenme y miren que un esp\u00edritu no tiene carne y huesos como ustedes ven que Yo tengo\u201d. Y, diciendo esto, los mostr\u00f3 las manos y los pies\u00bb. Si alguien leyera esto por primera vez opinar\u00eda que es un modo curioso de identificarse. Es que son los signos de su pasi\u00f3n, la prueba de que es el mismo que estuvo clavado a la cruz. Son su signo de gloria y para nosotros motivo de inmenso gozo, porque son la prueba de su amor y de que, gracias a su muerte en la cruz, nos obtuvo el perd\u00f3n de los pecados y la vida eterna. Para mayor prueba de que la resurrecci\u00f3n consiste en la vida plena de una persona con verdadero cuerpo y alma humanos, Jes\u00fas pide algo de comer y, habiendole dado un trozo de pez asado, \u00ablo comi\u00f3 ante ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda era necesario que ellos comprendieran el sentido de su muerte y resurrecci\u00f3n. Pero esto es imposible a la inteligencia humana abandonada a su propia capacidad. Por eso, el evangelista aclara: \u00abAbri\u00f3 sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras\u00bb. Sin esta acci\u00f3n de Cristo sobre nuestra inteligencia, es imposible que entendamos que \u00abel Cristo deb\u00eda padecer y al tercer d\u00eda resucitar de entre los muertos y que en su Nombre se debe predicar la conversi\u00f3n para perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusal\u00e9n\u00bb. Bien lo entendi\u00f3 Juan como lo expresa en su primera carta: \u00ab\u00c9l es v\u00edctima de propiciaci\u00f3n por nuestros pecados, no s\u00f3lo por los nuestros, sino tambi\u00e9n por los del mundo entero\u00bb (1Jn 2,2). Entonces Jes\u00fas les encomend\u00f3 su misi\u00f3n: \u00abUstedes son testigos de estas cosas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este domingo concluye aqu\u00ed. Pero algo nos deja perplejos. \u00bfC\u00f3mo pueden esos hombres tan sencillos, de un lugar entonces tan desconocido cumplir semejante misi\u00f3n? Algo falta. En efecto, queda pendiente lo que agrega Jes\u00fas: \u00abMiren, Yo enviar\u00e9 sobre ustedes la Promesa de mi Padre. Ustedes permanezcan en la ciudad hasta que sean revestidos de fuerza desde lo alto\u00bb (Lc 24,49). Faltaba que recibieran esa fuerza de lo alto, que la liturgia reserva para el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Esto es lo que explica que Pedro y los dem\u00e1s puedan, despu\u00e9s de haber recibido esa fuerza, predicar al pueblo con valent\u00eda diciendo: \u00abUstedes mataron al Autor de la vida, pero Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos y nosotros somos testigos\u2026 Arrepientanse y conviertanse para que les sean borrados sus pecados\u00bb (Hech 3,15.19). Esto explica que, llevados ante el sanedr\u00edn hablen con una sabidur\u00eda que deja a todos asombrados. Pedro lo explica as\u00ed: \u00abNosotros somos testigos de estas cosas, y tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo que ha dado Dios a los que le obedecen\u00bb (Hech 5,32). Jes\u00fas les hab\u00eda prometido: \u00abCuando los entreguen, no se preocupen de qu\u00e9 van a hablar\u2026 Porque no ser\u00e1n ustedes quienes hablar\u00e1n, sino el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Mc 13,11).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Pascua III-B Lc 24,35-48 En su Nombre se predicar\u00e1 la conversi\u00f3n a todas las naciones El evangelista San Lucas en el segundo tomo de su obra, que se refiere a los primeros a\u00f1os de la Iglesia y que nosotros hemos llamado \u00abHechos de los ap\u00f3stoles\u00bb, afirma que Jes\u00fas resucitado se apareci\u00f3 varias veces a &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4430,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-6703","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6703"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6703\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6704,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6703\/revisions\/6704"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4430"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}