{"id":6563,"date":"2021-03-21T00:00:00","date_gmt":"2021-03-21T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6563"},"modified":"2021-03-20T21:37:57","modified_gmt":"2021-03-21T00:37:57","slug":"el-evangelio-del-domingo-21-marzo-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2021\/03\/21\/el-evangelio-del-domingo-21-marzo-2021\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 21 marzo 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>Domingo de Cuaresma 5B<\/p>\n\n\n\n<p>Jn 12,20-33<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros tenemos la mente de Cristo<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este Domingo V de Cuaresma nos sit\u00faa cinco d\u00edas antes de la fiesta principal de los jud\u00edos, la fiesta de Pascua. En efecto, refiriendose al d\u00eda anterior, el evangelista escribe al comenzar el cap\u00edtulo: \u00abSeis d\u00edas antes de la Pascua, Jes\u00fas se fue a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos\u00bb (Jn 12,1). Ya sabemos que \u00abBetania estaba cerca de Jerusal\u00e9n como a unos quince estadios (3 km aprox.)\u00bb (Jn 11,18). Le dieron all\u00ed una cena: \u00abMarta serv\u00eda y L\u00e1zaro era uno de los que estaban con \u00c9l a la mesa\u00bb. Todo parece tranquilo. En esa cena Mar\u00eda, la hermana de Marta y L\u00e1zaro, en un gesto de amor a Jes\u00fas, le ungi\u00f3 los pies con un costoso perfume. Cuando Judas objet\u00f3 que se haya hecho ese derroche (de un perfume que costaba 300 denarios) y no se haya dado ese dinero a los pobres, Jes\u00fas respondi\u00f3 apreciando el gesto de Mar\u00eda e indicando una destinaci\u00f3n para ese perfume que debi\u00f3 dejar a todos helados: \u00abDejala, que lo guarde para el d\u00eda de mi sepultura, porque pobres siempre los tendr\u00e1n con ustedes; pero a m\u00ed no siempre me tendr\u00e1n\u00bb (Jn 12,7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sospech\u00f3 en esa cena que Jes\u00fas estaba hablando de lo que iba a ocurrir con \u00c9l pocos d\u00edas despu\u00e9s. En efecto, el d\u00eda antes de la Pascua, para la cual faltaban seis d\u00edas, el cuerpo sin vida de Jes\u00fas fue descendido de la cruz y sepultado. Era \u00abel d\u00eda de su sepultura\u00bb: \u00abTomaron el cuerpo de Jes\u00fas y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre jud\u00eda de sepultar. En el lugar donde hab\u00eda sido crucificado hab\u00eda un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie hab\u00eda sido depositado a\u00fan. All\u00ed pusieron a Jes\u00fas, porque era el d\u00eda de la Preparaci\u00f3n de los jud\u00edos y el sepulcro estaba cerca\u00bb (Jn 19,40-42). Eso ocurr\u00eda el d\u00eda antes del S\u00e1bado solemne de la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente de aquella cena ofrecida por L\u00e1zaro en Betania, Jes\u00fas, montado en un asno, hizo su entrada en Jerusal\u00e9n aclamado por la multitud que gritaba: \u00ab\u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en Nombre del Se\u00f1or, y el Rey de Israel!\u00bb (Jn 12.13). Los fariseos se ven obligados a reconocer su popularidad: \u00abEntonces los fariseos se dijeron entre s\u00ed: \u201cVean que no ganan nada. Miren, el mundo se ha ido tras \u00c9l\u201d\u00bb (Jn 12,19). Podemos imaginar la ciudad de Jerusal\u00e9n llena de peregrinos que han venido (han subido) para la fiesta. Entre ellos tambi\u00e9n jud\u00edos venidos de m\u00e1s lejos, de la di\u00e1spora (la dispersi\u00f3n), cuya lengua es ya el griego. Hasta ellos ha llegado tambi\u00e9n la fama de Jes\u00fas: \u00abHab\u00eda algunos griegos, de los que sub\u00edan a adorar en la fiesta. \u00c9stos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: \u201cSe\u00f1or, queremos ver a Jes\u00fas\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta que dio Jes\u00fas a esa petici\u00f3n parece aprobar ese entusiasmo: \u00abHa llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre\u00bb. Pero esa glorificaci\u00f3n \u00c9l la entiende de manera totalmente distinta de como la entiende la multitud que lo aclama y desea verlo. A toda esa multitud habr\u00eda podido decir Jes\u00fas lo mismo que dijo en cierta ocasi\u00f3n a Pedro: \u00abLos pensamientos de ustedes no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb (cf. Mt 16,23). As\u00ed se explica lo que \u00c9l agrega: \u00abEn verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda \u00e9l solo; pero si muere, da mucho fruto\u00bb. Es una comparaci\u00f3n admirable. Pero el fruto del cual Jes\u00fas habla no es de este mundo. Es un fruto que se obtiene solamente con la entrega de la vida en este mundo, como \u00c9l lo explica: \u00abEl que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardar\u00e1 para vida eterna\u00bb. El que ama su vida en este mundo quedar\u00e1 defraudado, porque todo lo que ama lo perder\u00e1; en cambio, el que entrega su vida \u2013Jes\u00fas lo dice de manera mucho m\u00e1s fuerte: \u00abEl que odia su vida\u00bb\u2013, no la pierde, la guarda para vida eterna, es decir, le recupera plena, feliz y para siempre. Estos son los pensamientos de Dios y en esto consiste la glorificaci\u00f3n de la que habla Jes\u00fas: \u00abHa llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u00abgrano de trigo\u00bb, que fue Jes\u00fas, con su muerte, dio tanto fruto, que obtuvo la vida eterna para todo el g\u00e9nero humano: \u00ab\u201cCuando Yo sea levando de la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u201d. Dec\u00eda esto para significar de qu\u00e9 muerte iba a morir\u00bb, muerte de cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas declara que ha llegado la hora de su glorificaci\u00f3n y sabemos que se refiere a su muerte en la cruz. Para enfrentar ese momento debi\u00f3 someter su voluntad humana a la de su Padre y dirigirse decididamente a la entrega de su vida: \u00abAhora mi alma est\u00e1 turbada. Y \u00bfque voy a decir? \u00bfPadre, l\u00edbrame de esta hora? Pero \u00a1si he venido a esta hora para esto! \u00a1Padre, glorifica tu Nombre!\u00bb. Dios acepta su sacrificio como la gloria debida a su Nombre: \u00abVino entonces una voz del cielo: \u201cLo he glorificado y de nuevo lo glorificar\u00e9\u201d\u00bb. Cada vez que se celebra la Eucarist\u00eda, se renueva esa gloria al Nombre de Dios que se eleva desde la tierra, de nuevo es glorificado el Nombre de Dios. Ese es el sentido del gesto del sacerdote que, elevando el Cuerpo y la Sangre de Cristo, ofrecidas en sacrificio, dice: \u00abPor Cristo, con \u00c9l y en \u00c9l, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Esp\u00edritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb. Al escuchar esa declaraci\u00f3n con que concluye la Plegaria Eucar\u00edstica, quedamos perplejos, porque, en realidad, no vemos que el mundo d\u00e9 a Dios \u00abtodo el honor y toda la gloria\u00bb. Es que no somos nosotros quienes se la damos; es Cristo quien se la da siempre de nuevo; y nosotros, si estamos incorporados a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas asegura que esa es la hora de su glorificaci\u00f3n, como la entiende \u00c9l, a saber, entregando su vida en sacrificio. Pero esa es tambi\u00e9n la hora de otro evento decisivo para la humanidad: \u00abAhora es el juicio de este mundo; ahora el Pr\u00edncipe de este mundo ser\u00e1 echado fuera\u00bb. El \u00abPr\u00edncipe de este mundo\u00bb es el nombre que Jes\u00fas da a Satan\u00e1s. Nombre inquietante, porque afirma que \u00e9l domina sobre los criterios que rigen este mundo. El \u00fanico modo de librarnos de esos criterios es acoger el pensamiento de Cristo en nuestras vidas, tal como lo declara San Pablo: \u00abNosotros tenemos la mente de Cristo\u00bb (1Cor 2,16).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Cuaresma 5B Jn 12,20-33 Nosotros tenemos la mente de Cristo El Evangelio de este Domingo V de Cuaresma nos sit\u00faa cinco d\u00edas antes de la fiesta principal de los jud\u00edos, la fiesta de Pascua. 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