{"id":6449,"date":"2020-12-23T09:46:56","date_gmt":"2020-12-23T12:46:56","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6449"},"modified":"2020-12-23T09:46:58","modified_gmt":"2020-12-23T12:46:58","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-23-de-diciembre-de-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/12\/23\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-23-de-diciembre-de-2020\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy mi\u00e9rcoles 23 de diciembre de 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>D\u00eda lit\u00fargico: Adviento: 23 de Diciembre<\/p>\n\n\n\n<p>Ver 1\u00aa Lectura y Salmo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>A los ocho d\u00edas, se reunieron para circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; pero la madre dijo: \u201cNo, debe llamarse Juan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos le dec\u00edan: \u201cNo hay nadie en tu familia que lleve ese nombre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces preguntaron por se\u00f1as al padre qu\u00e9 nombre quer\u00eda que le pusieran. \u00c9ste pidi\u00f3 una pizarra y escribi\u00f3: \u201cSu nombre es Juan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos quedaron admirados.&nbsp; Y en ese mismo momento, Zacar\u00edas recuper\u00f3 el habla y comenz\u00f3 a alabar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este acontecimiento produjo una gran impresi\u00f3n entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su coraz\u00f3n y se dec\u00edan: \u201c\u00bfQu\u00e9 llegar\u00e1 a ser este ni\u00f1o?\u201d Porque la mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Cerca ya del nacimiento de Jes\u00fas, hoy se nos ofrece el otro nacimiento: el del precursor, el del mensajero del que nos habl\u00f3 Malaqu\u00edas. Su llegada est\u00e1 rodeada de se\u00f1ales desconcertantes: madre con a\u00f1os de infertilidad, padre servidor del templo y con desconfianza ante el anuncio del \u00e1ngel, su imposibilidad de expresarse con palabras&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de estas dificultades, Dios cumple su promesa y ese ni\u00f1o, Juan, llega a este mundo entre el asombro y la admiraci\u00f3n. \u00c9l cumplir\u00e1 su misi\u00f3n de anunciar al Mes\u00edas. Lo har\u00e1 con sobriedad y exigencia; vivir\u00e1 alejado de la sociedad y el desierto ser\u00e1 su morada. Todos los hechos que se nos narran en este evangelio nos hablan de fen\u00f3menos extraordinarios, como ocurr\u00eda en todo el Antiguo Testamento cuando se hablaba de alguien significativo en su historia. En esos fen\u00f3menos sus coet\u00e1neos han querido ver la mano de Dios. De ah\u00ed la admiraci\u00f3n y la sorpresa ante lo que est\u00e1 sucediendo. La pregunta que se formulan todos es la que suele acompa\u00f1ar la llegada de todo ni\u00f1o a este mundo: \u00bfQu\u00e9 va a ser de este ni\u00f1o?. La mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Juan manifiesta que Dios se ha acordado de su pueblo y env\u00eda a un mensajero que preparar\u00e1 el camino para la irrupci\u00f3n del tiempo definitivo. \u00c9l fue fiel a su condici\u00f3n de mensajero, no busc\u00f3 nada ni usurp\u00f3 el papel del Mes\u00edas. Se reconoci\u00f3 como la \u201cvoz que clama en el desierto\u201d. Solo eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de nosotros podemos dar respuesta a esa pregunta referida a nosotros mismos. \u00bfQu\u00e9 fue de aquel ni\u00f1o que yo fui? Hoy, ante la inminente fiesta del Nacimiento del Hijo de Dios, podemos reflexionar la respuesta y podemos, tambi\u00e9n, encauzar nuestra propia realidad de acuerdo con ese examen. Es una buena forma de comenzar estas fiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos muestra su amor incondicional en el esperado nacimiento de su Hijo. Nosotros debemos responder a ese amor. Solo necesitamos sentirnos, de verdad y en profundidad, amados por \u00c9l. Despu\u00e9s, responder a ese Amor con magnanimidad. Es lo que se espera de todo creyente en la vivencia cristiana de las fiestas de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfReconocemos la intervenci\u00f3n del Creador en el nacimiento de toda vida, o nos acomodamos a los intereses de las legislaciones en contra de la vida del no nacido y a favor de su muerte?.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Dios, t\u00fa nos llamas a colaborar en tu obra de salvaci\u00f3n, ay\u00fadanos a responder con prontitud, con alegr\u00eda y apertura a tu invitaci\u00f3n. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Adviento: 23 de Diciembre Ver 1\u00aa Lectura y Salmo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Cuando lleg\u00f3 el tiempo en que Isabel deb\u00eda ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la hab\u00eda tratado, se alegraban con ella. 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