{"id":6375,"date":"2020-11-15T00:00:30","date_gmt":"2020-11-15T03:00:30","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6375"},"modified":"2020-11-14T08:36:16","modified_gmt":"2020-11-14T11:36:16","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-15-noviembre-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/11\/15\/el-evangelio-de-hoy-domingo-15-noviembre-2020\/","title":{"rendered":"El evangelio de hoy Domingo 15 noviembre 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>Tiempo Ordinario, Domingo 33A<\/p>\n\n\n\n<p>Mt 25,14-30<\/p>\n\n\n\n<p>Entra en el gozo de tu Se\u00f1or<\/p>\n\n\n\n<p>El domingo pasado dec\u00edamos que las tres par\u00e1bolas del Cap\u00edtulo XXV de Mateo \u2013la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan la venida del esposo, la par\u00e1bola de los talentos y la par\u00e1bola del juicio final\u2013 no s\u00f3lo nos revelan el hecho de la venida final de Cristo en gloria \u2013la Parus\u00eda\u2013, sino, sobre todo, c\u00f3mo ese evento final debe influir en nuestra vida presente.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de esas par\u00e1bolas nos ense\u00f1a el anhelo con que todo cristiano debe esperar, durante esta vida, la venida de Cristo, compar\u00e1ndolo con el que tiene la esposa que espera al esposo. Esa actitud es la que quer\u00eda infundir San Pablo en los fieles de Corinto, como se observa en la conclusi\u00f3n \u2013escrita por su propia mano\u2013 de la primera carta que env\u00eda a esa comunidad: \u00abEl saludo va de mi mano, Pablo. El que no ame al Se\u00f1or, \u00a1sea anatema! \u201cMaranatha\u201d\u00bb (1Cor 16,21-22). San Pablo cita la primera jaculatoria cristiana en su tenor original arameo: \u00abMaranatha\u00bb (\u00ab\u00a1Se\u00f1or, ven!\u00bb) y declara excluido \u2013anatema\u2013 a quien no ame al Se\u00f1or y no anhele su venida. Esa misma jaculatoria la conservamos hoy en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, cuando Jes\u00fas viene y se hace presente entre nosotros: \u00abAnunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrecci\u00f3n. \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este Domingo XXXIII del tiempo ordinario leemos la segunda de esas par\u00e1bolas, la conocida \u00abpar\u00e1bola de los talentos\u00bb. Si la primera ten\u00eda la introducci\u00f3n habitual: \u00abEl Reino de los cielos ser\u00e1 semejante a diez v\u00edrgenes\u2026\u00bb, \u00e9sta la da por entendido. En efecto, siguiendo con el mismo tema, agrega: \u00abEs como un hombre que, al partir de viaje, llam\u00f3 a sus siervos y les entreg\u00f3 sus posesiones: a uno dio cinco talentos, a otro, dos y a otro, uno, a cada uno seg\u00fan su capacidad, y parti\u00f3\u00bb. El \u00abtalento\u00bb era una medida de peso equivalente a 36 kg. Cuando se trata de dinero, si no se especifica nada, se entiende ese peso en monedas de oro. La cantidad de dinero que el se\u00f1or confi\u00f3 a sus siervos es inmensa. Ese dinero sigue siendo propiedad del se\u00f1or; fue confiada a sus siervos durante el tiempo que dure su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos primeros no pierden tiempo: \u00abInmediatamente, el que hab\u00eda recibido cinco talentos, partiendo negoci\u00f3 con ellos y gan\u00f3 otros cinco; de la misma manera, el que hab\u00eda recibido dos, gan\u00f3 otros dos\u00bb. Grande es el contraste con el tercero. En este caso no hay prisa: \u00abEn cambio, el que hab\u00eda recibido uno fue, cav\u00f3 en la tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or\u00bb. Ciertamente, no le confiaron ese dinero con ese fin.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDespu\u00e9s de mucho tiempo vino el se\u00f1or de aquellos siervos y les pidi\u00f3 cuentas\u00bb. El dilatado espacio de tiempo que tarda el se\u00f1or en venir sugiere la fecha en que este Evangelio fue escrito. En efecto, la primera comunidad cristiana pensaba que la venida de Cristo ser\u00eda inminente. As\u00ed lo pensaba tambi\u00e9n San Pablo hacia el a\u00f1o 52 d.C., cuando escribi\u00f3 la primera carta a los tesalonicenses, convencido de que tendr\u00eda lugar durante su vida: \u00abLes decimos esto, hermanos, como Palabra del Se\u00f1or: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Se\u00f1or no nos adelantaremos a los que murieron\u00bb (1Tes 4,15). Hacia el final de su vida, ya hab\u00eda comprendido el Ap\u00f3stol que el tiempo ser\u00eda mayor y que \u00e9l ya habr\u00eda partido, como lo insin\u00faa en la carta a los filipenses, escrita hacia el a\u00f1o 63 d.C.: \u00abCristo ser\u00e1 glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte, pues para m\u00ed la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia\u2026 Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual es, con mucho, lo mejor\u2026\u00bb (Fil 1,20-21.23). El Evangelio de Mateo fue escrito despu\u00e9s del a\u00f1o 70 d.C., cuando ya la comunidad cristiana hab\u00eda llegado a la convicci\u00f3n de que el tiempo para la difusi\u00f3n del Evangelio ser\u00eda mayor. Se insin\u00faa tambi\u00e9n en la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes: \u00abEl esposo tardaba\u2026\u00bb (Mt 25,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El que hab\u00eda recibido cinco talentos dijo: \u00abSe\u00f1or, cinco talentos me entregaste; he aqu\u00ed otros cinco que he ganado\u00bb. Lo mismo dijo el que hab\u00eda recibido dos. Ambos comienzan con el vocativo: \u00abSe\u00f1or\u00bb, que ya ten\u00eda una fuerte resonancia cristol\u00f3gica. Era el vocativo que usaban los jud\u00edos para dirigirse a Dios, en lugar del nombre divino YHWH. Ambos reciben la misma respuesta de su se\u00f1or: \u00abBien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco; yo te establecer\u00e9 sobre lo mucho. Entra en el gozo de tu se\u00f1or\u00bb. Hemos visto que lo que el se\u00f1or hab\u00eda entregado a esos siervos al partir era una inmensa cantidad de dinero. Lo llama, sin embargo, \u00abpoco\u00bb, porque no tiene comparaci\u00f3n con lo que recibe de su Se\u00f1or un cristiano: la fe, la gracia divina, que es una participaci\u00f3n en la vida divina, el gozo de Cristo: \u00abLes he dicho estas cosas para que mi gozo est\u00e9 en ustedes y el gozo de ustedes sea colmado\u00bb (Jn 15,11). Estos son los bienes de nuestro Se\u00f1or que \u00c9l nos ha dado y que espera que den frutos, como advierte a sus disc\u00edpulos: \u00abLos he destinado para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca\u00bb (Jn 15,16).<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que no podemos dar el fruto que espera el Se\u00f1or de nosotros si no estamos unidos a \u00c9l: \u00abEl que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, ese da mucho fruto, porque separados de m\u00ed no pueden hacer nada\u00bb (Jn 15,5). Esta fue la precauci\u00f3n que no tuvo el tercer siervo en el tiempo que le fue concedido. El talento que le fue entregado no produjo fruto alguno: \u00abAqu\u00ed tienes lo tuyo\u00bb. La sentencia fue severa: \u00abSiervo malvado y perezoso\u00bb. Y orden\u00f3 el se\u00f1or: \u00abA ese siervo in\u00fatil arrojenlo a las tinieblas de fuera: all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este domingo nos invita a considerar los dones que Dios nos ha dado, comenzando por la existencia. Pero, sobre todo, la dignidad de hijos de Dios, que no puede ser concedida a nosotros, sino dandonos una participaci\u00f3n en la naturaleza divina. Estos dones no deben quedar sin fruto, como enterrados en la tierra, sin relevancia en nuestra vida. Nuestro deber es reconocer esos dones infinitos, agradecerlos \u00absiempre y en todo lugar\u00bb y no cesar de dar testimonio de ellos mediante una vida coherente. Entonces nos espera la sentencia que escucharemos de los labios de Cristo en su Venida: \u00abBien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en estos inmensos dones que te entregu\u00e9: entra en el gozo de tu Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario, Domingo 33A Mt 25,14-30 Entra en el gozo de tu Se\u00f1or El domingo pasado dec\u00edamos que las tres par\u00e1bolas del Cap\u00edtulo XXV de Mateo \u2013la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan la venida del esposo, la par\u00e1bola de los talentos y la par\u00e1bola del juicio final\u2013 no s\u00f3lo nos revelan el hecho &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1712,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-6375","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6375"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6376,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6375\/revisions\/6376"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}