{"id":6260,"date":"2020-09-27T00:00:00","date_gmt":"2020-09-27T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6260"},"modified":"2020-09-26T18:19:25","modified_gmt":"2020-09-26T21:19:25","slug":"evangelio-del-domingo-27-septiembre-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/09\/27\/evangelio-del-domingo-27-septiembre-2020\/","title":{"rendered":"Evangelio del Domingo 27 septiembre 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>Tiempo Ordinario, Domingo 26A<\/p>\n\n\n\n<p>Mt 21,28-32<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este Domingo XXVI del tiempo ordinario comienza con una par\u00e1bola propuesta por Jes\u00fas. Sabemos que Jes\u00fas us\u00f3 con frecuencia de ese m\u00e9todo, para revelar los misterios del Reino de los cielos de un modo accesible a quien estaba bien dispuesto para acogerlos. En efecto, a sus disc\u00edpulos que le preguntan: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 les hablas en par\u00e1bolas?\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abEs que a ustedes se les ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no\u00bb (Mt 13,10-11). Al considerar las par\u00e1bolas de Jes\u00fas cada uno debe discernir en qu\u00e9 caso se encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola es una historia o una escena de vida diaria que es familiar a todos. Su mecanismo consiste en inducir al auditorio a tomar partido, a comprometerse en alg\u00fan sentido, sea que ese compromiso lo exprese o quede impl\u00edcito. En la par\u00e1bola que leemos este domingo, Jes\u00fas llama abiertamente a tomar partido, introduciendo el caso que presentar\u00e1 con la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 les parece?\u00bb. Ya est\u00e1 captada la atenci\u00f3n de todos que est\u00e1n expectantes a lo que sigue para poder responder.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos. Acerc\u00e1ndose al primero, le dijo: \u201cHijo, anda hoy a trabajar en la vi\u00f1a\u201d. \u00c9l respondiendo, dijo: \u201cNo quiero\u201d; pero, despu\u00e9s, habi\u00e9ndose arrepentido, fue. Acerc\u00e1ndose al segundo, le dijo lo mismo y \u00e9l respondi\u00f3: \u201cVoy, Se\u00f1or\u201d, y no fue\u00bb. Jes\u00fas formula, entonces, la pregunta, que hab\u00eda quedado pendiente: \u00ab\u00bfCu\u00e1l de los dos hizo la voluntad del padre?\u00bb. La respuesta es un\u00e1nime: \u00abEl primero\u00bb. Es claro, pero \u00bfa qu\u00e9 viene todo esto?<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de examinar la explicaci\u00f3n de Jes\u00fas, debemos agregar una palabra sobre el caso presentado. Es evidente que el primero de los hijos hizo la voluntad del padre, pero no sin causar alg\u00fan mal, aunque luego lo haya corregido. Si la respuesta de ese primer hijo hubiera sido inmediatamente: \u00abVoy, Se\u00f1or\u00bb y luego hubiera mantenido su palabra, estar\u00edamos ante un caso perfecto. Es la reacci\u00f3n que recomienda Jes\u00fas a disc\u00edpulos: \u00abQue el lenguaje de ustedes sea \u201cs\u00ed\u201d, si es s\u00ed; \u201cno\u201d, si es no. Lo que pasa de aqu\u00ed viene del Maligno\u00bb (Mt 5,37). Jes\u00fas espera que la palabra del ser humano sea digna de cr\u00e9dito; que quien empe\u00f1a su palabra la cumpla, sobre todo, cuando esa palabra se da a Dios, como lo asegura el salmista: \u00abCumplir\u00e9 al Se\u00f1or mis votos en presencia de todo el pueblo\u00bb (Sal 116,14). Jes\u00fas sabe que este caso es poco frecuente: \u00abJes\u00fas no se confiaba a ellos porque los conoc\u00eda a todos\u2026 pues \u00e9l conoc\u00eda lo que hay en el hombre\u00bb (Jn 2,14.25). Ante uno que le dice: \u00abMaestro, te seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb, para ver qu\u00e9 tan firme es esa palabra, Jes\u00fas se siente en la obligaci\u00f3n de advertirle: \u00abLas zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (Mt 8,19-20). No sabemos el desenlace de ese caso. En otra ocasi\u00f3n, Jes\u00fas se confi\u00f3, pero para quedar defraudado. Ante uno que le asegura que \u00e9l cumple todos los mandamientos desde su juventud, Jes\u00fas se ve inducido por esa garant\u00eda a darle un don mayor: \u00abVende todo lo que tienes\u2026 Luego, ven y s\u00edgueme\u00bb (Mt 19,20-22). Su invitaci\u00f3n, que tra\u00eda consigo la vida eterna, fue rechazada por amor a las riquezas de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero peor es el caso del otro hijo, como concuerdan todos, el que asegur\u00f3: \u00abVoy\u00bb, pero no fue. Este incurre en un doble mal: inducir a error, porque su palabra no es confiable o, directamente, falsa, desde el principio; y tambi\u00e9n no hacer la voluntad del padre. Mejor habr\u00eda sido, si, desde el primer momento, hubiera dicho: \u00abNo ir\u00e9\u00bb y no hubiera ido. En este caso, el padre habr\u00eda sabido, al menos, a qu\u00e9 atenerse y no habr\u00eda sido enga\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no sabemos por qu\u00e9 dijo Jes\u00fas esa par\u00e1bola. La dijo motivado por una discusi\u00f3n con los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. Cuando ellos le preguntan con qu\u00e9 autoridad ense\u00f1a en el templo, Jes\u00fas les asegura que responder\u00e1, si ellos responden a lo que \u00c9l les preguntar\u00e1. Y les pregunta: \u00abEl bautismo de Juan, \u00bfde d\u00f3nde era?, \u00bfdel cielo o de los hombres?\u00bb. Ellos tienen una opini\u00f3n sobre Juan; de hecho, permitieron que Herodes lo apresara y decapitara sin reprocharselo. Pero responden falsamente: \u00abNo sabemos\u00bb. Una pena, porque tambi\u00e9n nosotros nos quedamos sin la respuesta de Jes\u00fas. \u00abEntonces, tampoco Yo les digo con qu\u00e9 autoridad hago esto\u00bb (Mt 21,23-27). Aunque, en realidad, nosotros bien sabemos la respuesta: lo hace con la autoridad que le da su Padre como su Hijo \u00fanico y Dios verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>La negativa de Jes\u00fas tiene mucho de irritaci\u00f3n ante la falsedad de sus opositores. Por eso, expone la par\u00e1bola de los dos hijos en la cual los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo est\u00e1n en el caso del hermano que fue falso, apareciendo como obediente al padre, pero desoyendo su mandato. Y ellos mismos al reprochar la conducta de ese hermano dictan sentencia contra s\u00ed mismos: \u00abEn verdad les digo que los publicanos y las prostitutas llegan al Reino de Dios antes que ustedes, porque vino Juan a ustedes por camino de justicia, y no creyeron en \u00e9l, mientras que los publicanos y las prostitutas creyeron en \u00e9l. Y ustedes, vi\u00e9ndolo, no se arrepintieron despu\u00e9s, para creer en \u00e9l\u00bb. Los publicanos y las prostitutas, con su conducta, en un tiempo de sus vidas respondieron a Dios: \u00abNo voy\u00bb. No est\u00e1n en el caso ideal. Pero se convirtieron a la predicaci\u00f3n de Juan. Hab\u00eda un publicano, incluso en el grupo de los Doce, que es el autor de este Evangelio, Mateo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso perfecto est\u00e1n los \u00fanicos libres de todo pecado, los que desde siempre respondieron: \u00abVoy\u00bb, y fueron con gozo y prontitud. Ellos son Jes\u00fas, quien dice: \u00abHe aqu\u00ed que vengo, oh Dios, a hacer tu voluntad\u00bb (Heb 10,7) y su Madre Mar\u00eda, que responde: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1,38). Los dem\u00e1s, todos hemos tenido que arrepentirnos y recibir el perd\u00f3n de Dios. Pero, ya en este estado, que nuestra respuesta a Dios sea siempre: \u00abH\u00e1gase en m\u00ed, seg\u00fan tu palabra\u00bb, como nos ense\u00f1a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario, Domingo 26A Mt 21,28-32 H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra El Evangelio de este Domingo XXVI del tiempo ordinario comienza con una par\u00e1bola propuesta por Jes\u00fas. 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