{"id":6123,"date":"2020-08-09T00:00:37","date_gmt":"2020-08-09T03:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6123"},"modified":"2020-08-08T23:10:06","modified_gmt":"2020-08-09T02:10:06","slug":"evangelio-domingo-9-agosto-2020-tiempo-ordinario-domingo-19a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/08\/09\/evangelio-domingo-9-agosto-2020-tiempo-ordinario-domingo-19a\/","title":{"rendered":"Evangelio Domingo 9 agosto 2020 Tiempo Ordinario, Domingo 19A"},"content":{"rendered":"\n<p>Mt 14,22-33<\/p>\n\n\n\n<p>Verdaderamente, T\u00fa eres Hijo de Dios<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este Domingo XIX del tiempo ordinario pertenece a una secci\u00f3n narrativa de Mateo y es continuaci\u00f3n del relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes, que le\u00edamos el domingo pasado. Ve\u00edamos entonces que Jes\u00fas se retir\u00f3 en una barca a un lugar desierto cuando oy\u00f3 que Herodes se interesaba por \u00c9l, pensando: \u00abEs Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y, por eso, act\u00faan en \u00c9l fuerzas milagrosas\u00bb (Mt 14,1-2.13). Logr\u00f3 sustraerse de la curiosidad de Herodes; pero no del fervor de la gente, que vinieron a pie desde las ciudades al lugar donde desembarc\u00f3, de manera que encontr\u00f3 all\u00ed una multitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nunc es indiferente ante quien lo busca. Con infinito afecto, movido por la compasi\u00f3n, cur\u00f3 a sus enfermos y les dio en abundancia el alimento corporal. Pero no le basta con esto y no quiere despedirlos sin dar a cada uno una palabra suya personal: \u00abUrgi\u00f3 a los disc\u00edpulos a subir a la barca e ir delante de \u00c9l a la otra orilla, mientras \u00c9l desped\u00eda a la gente\u00bb. \u00a1C\u00f3mo querr\u00edamos escuchar una de esas despedidas! Imaginemos: \u00abVaya en paz, esa enfermedad no volver\u00e1 a molestarlo m\u00e1s y no vacile en venir a m\u00ed, cuando est\u00e9 abatido o agobiado por cualquier preocupaci\u00f3n; Yo lo aliviar\u00e9\u00bb (cf. Mt 11,28). Finalmente, Jes\u00fas se qued\u00f3 solo y pudo cumplir su anhelo profundo: \u00abDespu\u00e9s de despedir a la gente, subi\u00f3 al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo all\u00ed\u00bb. Dijimos que esta es una secci\u00f3n narrativa y no encontramos en ella alg\u00fan discurso de Jes\u00fas (el de m\u00e1s arriba era s\u00f3lo una imaginaci\u00f3n). Pero en \u00c9l, no s\u00f3lo lo que dice, sino todo lo que hace es Palabra de Dios y una ense\u00f1anza para nosotros. Aprendamos de \u00c9l: \u00a1Jes\u00fas se procura momentos prolongados de soledad para dedicarse a la oraci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto, los disc\u00edpulos estaban en la barca en medio del Mar de Galilea y no lograban llegar a destino, porque el viento les era contrario. Hab\u00edan avanzado, sin embargo, muchos estadios (1 estadio = 185 metros). Cuando no est\u00e1 Jes\u00fas con ellos, todo es complicado, como se deduce de esta expresi\u00f3n: \u00abLa barca estaba atormentada por las olas\u00bb. Ellos ciertamente pensaban que Jes\u00fas hab\u00eda regresado al origen a pie. Pero Jes\u00fas no los deja solos en esa angustia y viene a ellos, aunque a su modo: \u00abA la cuarta vigilia de la noche vino Jes\u00fas hacia ellos, caminando sobre el mar\u00bb. La cuarta vigilia de la noche se extiende de 3 a 6 horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ten\u00edan miedo por el viento y las olas, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s cuando ven un hombre caminando en la noche por el mar! \u00abVi\u00e9ndolo caminar sobre el mar, los disc\u00edpulos se turbaron y dec\u00edan: \u201cEs un fantasma\u201d, y por el temor se pusieron a gritar\u00bb. Lo que sienten esos pescadores ya no es el miedo natural causado por la tormenta, que, aunque entra\u00f1a un peligro, sigue siendo un fen\u00f3meno natural; lo que sienten es temor ante un misterio que supera las fuerzas naturales. \u00abJes\u00fas, inmediatamente, les habl\u00f3 diciendo: \u201c\u00c1nimo, Yo soy, no teman\u201d\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abYo soy\u00bb puede ser banal, como la entienden muchos que traducen: \u00abSoy yo\u00bb. Pero dadas las circunstancias \u2013Jes\u00fas caminando sobre el mar, ejerciendo un dominio sobre las leyes naturales que corresponde s\u00f3lo a quien las dict\u00f3\u2013, no puede entenderse sino como el Nombre con el cual Dios se dio a conocer a Mois\u00e9s, que los disc\u00edpulos no pod\u00edan ignorar, porque es el punto supremo del Antiguo Testamento: \u00abDir\u00e1s a los israelitas: \u201cYo Soy me ha enviado a ustedes\u00bb (Ex 3,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que Mateo da un relieve especial a la persona de Pedro, como el primero de los ap\u00f3stoles. Aqu\u00ed nos informa sobre un hecho que tiene a Pedro como protagonista y que s\u00f3lo \u00e9l nos transmite. En su impulsividad y, dir\u00edamos tambi\u00e9n, alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas, Pedro le dice: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa eres (se entiende Aquel), mandame ir donde ti sobre las aguas\u00bb. Jes\u00fas no vacila en acoger favorablemente la petici\u00f3n de Pedro y asociarlo consigo en esa prerrogativa divina de caminar sobre el agua: \u00ab\u00a1Ven!\u00bb. Jes\u00fas es Aquel y, por tanto, el agua se hizo firme bajo los pasos de Pedro: \u00abBaj\u00f3 Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jes\u00fas\u00bb. Pero, al ver la violencia del viento, dud\u00f3 y, por eso, comenz\u00f3 a hundirse. En un acto desesperado todav\u00eda clama a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, salvame!\u00bb. Jes\u00fas lo salv\u00f3, pero no sin un reproche: \u00abHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 dudaste?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta escena es una completa catequesis sobre el misterio de la fe: mientras Pedro no dudaba de esa Palabra de Jes\u00fas y se apoyaba con todo su peso sobre el agua, \u00e9sta era firme y lo sustentaba. En la medida en que \u00e9l vacila y duda y quiere asegurarse tambi\u00e9n por otros medios, el agua ya no es firme y comienza a hundirse. La fe no puede ser parcial. Cuando decimos confiar plenamente en la Palabra de Dios; pero nos aseguramos \u00abpor si acaso\u00bb con otros medios humanos, en realidad, somos \u00abhombres de poca fe\u00bb y, entonces, esa Palabra de Dios ya no ejerce su poder en nosotros. Esa plena confianza en la Palabra de Dios, hasta abandonarnos a ella, es un don de Dios. Los ap\u00f3stoles entendieron que deb\u00edan orar siempre: \u00abSe\u00f1or, aumentanos la fe\u00bb (Lc 17,5). Debemos hacerlo tambi\u00e9n nosotros. Jes\u00fas respondi\u00f3 a esa oraci\u00f3n diciendo: \u00abSi ustedes tuvieran fe como un grano de mostaza, habr\u00edan dicho a este sic\u00f3moro: \u00abArr\u00e1ncate y pl\u00e1ntate en el mar\u00bb, y les habr\u00eda obedecido\u00bb (Lc 17,6).<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n demuestra que este episodio fue un paso importante hacia la convicci\u00f3n que se va formando en los Doce sobre la verdadera identidad de Jes\u00fas y que, m\u00e1s adelante, Pedro (cf. Mt 16,16) se adelantar\u00e1 a confesar en nombre de todos: \u00abLos que estaban en la barca se postraron ante \u00c9l diciendo: \u201cVerdaderamente T\u00fa eres Hijo de Dios\u201d\u00bb. Sabemos que el primero de los mandamientos proh\u00edbe severamente a un jud\u00edo postrarse ante otro que no sea el verdadero Dios. Jes\u00fas mismo no lo habr\u00eda permitido, si esa adoraci\u00f3n no le correspondiera a \u00c9l, como verdadero Dios. As\u00ed lo adoramos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 14,22-33 Verdaderamente, T\u00fa eres Hijo de Dios El Evangelio de este Domingo XIX del tiempo ordinario pertenece a una secci\u00f3n narrativa de Mateo y es continuaci\u00f3n del relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes, que le\u00edamos el domingo pasado. 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