{"id":6070,"date":"2020-07-19T00:00:21","date_gmt":"2020-07-19T03:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6070"},"modified":"2020-07-18T23:56:54","modified_gmt":"2020-07-19T02:56:54","slug":"domingo-19-julio-2020-tiempo-ordinario-domingo-16a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/07\/19\/domingo-19-julio-2020-tiempo-ordinario-domingo-16a\/","title":{"rendered":"Domingo 19 julio 2020 Tiempo Ordinario, Domingo 16A"},"content":{"rendered":"\n<p>Mt 13,24-43<\/p>\n\n\n\n<p>No sea que arranquen el trigo en lugar de la ciza\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Como hab\u00edamos anunciado, continuamos este Domingo XVI del tiempo ordinario la lectura del Discurso en par\u00e1bolas. A la primera de las ocho par\u00e1bolas de ese Cap\u00edtulo XIII del Evangelio de Mateo el mismo Jes\u00fas le pone el nombre. Sin m\u00e1s introducci\u00f3n, Jes\u00fas comienza a hablar a la multitud con las palabras: \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar\u2026\u00bb y, luego, a solas con sus disc\u00edpulos, les dice: \u00abEscuchen ustedes la par\u00e1bola del sembrador\u2026\u00bb. Nadie puede ponerle otro nombre. \u00bfPor qu\u00e9 dice ahora Jes\u00fas: \u00ab\u00bfEscuchen la par\u00e1bola\u00bb, si ya la han escuchado? Es que, mientras no expresara el misterio que quiere revelar, no era todav\u00eda una par\u00e1bola; era simplemente una descripci\u00f3n agr\u00edcola. En esa explicaci\u00f3n a solas con sus disc\u00edpulos, para cada uno de los cuatro terrenos en que puede caer la semilla, Jes\u00fas repite: \u00ab\u2026los que escuchan la Palabra del Reino\u2026\u00bb. Es esto lo que Jes\u00fas quiere revelar, lo que \u00c9l llama: \u00abReino de los cielos\u00bb. Una vez aclarado esto, las siguientes siete par\u00e1bolas del discurso pueden comenzar inmediatamente con la frase: \u00abEl Reino de los Cielos es semejante a\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOtra par\u00e1bola les propuso, diciendo: \u201cEl Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembr\u00f3 buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dorm\u00eda, vino su enemigo, sembr\u00f3 encima ciza\u00f1a entre el trigo, y se fue. Cuando brot\u00f3 la hierba y produjo fruto, apareci\u00f3 entonces tambi\u00e9n la ciza\u00f1a\u201d\u00bb. Si nos preguntamos: \u00bfA cu\u00e1l de todas estas cosas es semejante el Reino de los cielos, a un hombre que siembra buena semilla en su campo, a la buena semilla misma sembrada, al buen fruto que produjo la semilla (ciertamente no a la ciza\u00f1a que sembr\u00f3 el enemigo)? En realidad, no es semejante a ninguna de esas cosas tomadas individualmente; es semejante a toda la situaci\u00f3n descrita, incluido el di\u00e1logo y su desenlace. Por eso, debemos seguir leyendo hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p>Intervienen los siervos del due\u00f1o del campo expresando su extra\u00f1eza: \u00abSe\u00f1or, \u00bfno sembraste buena semilla en tu campo? \u00bfC\u00f3mo es que tiene ciza\u00f1a?\u00bb. El lector del Evangelio ya sabe la respuesta del se\u00f1or: \u00abAlg\u00fan enemigo ha hecho esto\u00bb. Tal da\u00f1o no pod\u00eda ser causado, sino por un enemigo. Los siervos proponen una soluci\u00f3n que ellos consideran acertada: \u00ab\u00bfQuieres que vayamos a recoger la ciza\u00f1a?\u00bb. Aqu\u00ed se supone que todo el auditorio de Jes\u00fas, que entiende de campo, reacciona contra esa soluci\u00f3n y est\u00e1n de acuerdo con el due\u00f1o del campo que dice: \u00abNo, no sea que, al recoger la ciza\u00f1a, arranquen tambi\u00e9n el trigo\u00bb. Aqu\u00ed se requiere una explicaci\u00f3n, que el auditorio de Jes\u00fas no necesitaba, porque para ellos era un caso familiar; pero nosotros s\u00ed. La ciza\u00f1a, apenas despunta es muy parecida al trigo y no se distinguen; puede ser que, queriendo arrancar la ciza\u00f1a, se arranque el trigo. En el estadio final de su desarrollo, en cambio, se diferencian claramente. Es lo que dice el due\u00f1o: \u00abDejen que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, dir\u00e9 a los segadores: \u201cRecojan primero la ciza\u00f1a y atenla en gavillas para quemarla, y el trigo recojanlo en mi granero\u201d\u00bb. \u00a1Aqu\u00ed termina la par\u00e1bola! Entonces, \u00bfa qu\u00e9 se asemeja el Reino de los cielos? El discurso sigue inmediatamente: \u00abOtra par\u00e1bola les propuso: \u00abEl Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza\u2026\u00bb y luego otra: \u00abEl Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tom\u00f3 una mujer y la meti\u00f3 en tres medidas de harina\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que esperar hasta m\u00e1s adelante, cuando Jes\u00fas, respondiendo a la petici\u00f3n de sus disc\u00edpulos, les explica: \u00abLa buena semilla son los hijos del Reino; la ciza\u00f1a son los hijos del maligno; el campo es el mundo\u00bb. Entendemos, entonces, que en la historia del mundo los que est\u00e1n mezclados y pueden confundirse son los hijos del Reino y los hijos del maligno y que no sabremos a qu\u00e9 grupo pertenece cada uno sino hasta el fin del mundo, porque, s\u00f3lo entonces, se producir\u00e1 la separaci\u00f3n: \u00abEl Hijo del hombre enviar\u00e1 a sus \u00e1ngeles quienes separar\u00e1n a los obradores del mal y los arrojar\u00e1n al horno de fuego, donde ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes, mientras que los justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre\u00bb. Es una verdad revelada que al fin del mundo habr\u00e1 una separaci\u00f3n y que \u00e9sta ser\u00e1 definitiva. En realidad, la par\u00e1bola da por conocido este desenlace, como era conocido por los oyentes lo que hay que hacer con la ciza\u00f1a sembrada en medio del trigo. Lo que acent\u00faa Jes\u00fas con esta par\u00e1bola y en lo que todos han expresado su acuerdo es que esa separaci\u00f3n nadie puede adelantarla al tiempo de la historia, porque existe el grave peligro de cometer injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por poner s\u00f3lo un ejemplo. Hace algunos d\u00edas, el 6 de julio, celebrabamos a Santa Mar\u00eda Goretti, que a los 11 a\u00f1os muri\u00f3 m\u00e1rtir, asesinada por un joven, que entonces ten\u00eda 20 a\u00f1os llamado Alessandro Serenelli. Todos habr\u00edamos juzgado que ese joven era ciza\u00f1a. En cambio, despu\u00e9s de estar 27 a\u00f1os en la c\u00e1rcel por ese crimen, Alessandro se arrepinti\u00f3, pidi\u00f3 perd\u00f3n a la madre de Mar\u00eda Goretti y termin\u00f3 el resto de su vida haciendo penitencia en un monasterio de Padres Capuchinos. En su testamento escribi\u00f3: \u00abResignado, acept\u00e9 la sentencia merecida, reconoc\u00ed mi culpa. La peque\u00f1a Mar\u00eda fue verdaderamente mi luz y mi protectora\u00bb. Muri\u00f3 el 6 de mayo de 1970, plenamente reconciliado con Dios, con la madre de Mar\u00eda y con todos. \u00a1Era trigo! Estos ejemplos podr\u00edan multiplicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de hoy expone otras dos par\u00e1bolas del Reino: es semejante a la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas, pero crece y se hace un \u00e1rbol frondoso donde anidan los p\u00e1jaros; es semejante a la m\u00ednima cantidad de levadura, que hace fermentar toda la masa. Le\u00eddas despu\u00e9s de veinti\u00fan siglos, esas par\u00e1bolas resultan ser una extraordinaria profec\u00eda, al considerar el desarrollo que ha tenido el cristianismo en la historia de la humanidad, a partir de sus muy humildes inicios. A pesar de grandes persecuciones, ning\u00fan poder humano ha podido acabar con \u00e9l. Nuestra responsabilidad hist\u00f3rica, la de nuestro tiempo, es que siga creciendo, seg\u00fan el mandato que determina su difusi\u00f3n: \u00abHagan disc\u00edpulos de todos los pueblos\u00bb (Mt 28,19).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 13,24-43 No sea que arranquen el trigo en lugar de la ciza\u00f1a Como hab\u00edamos anunciado, continuamos este Domingo XVI del tiempo ordinario la lectura del Discurso en par\u00e1bolas. 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