{"id":6052,"date":"2020-07-12T00:00:00","date_gmt":"2020-07-12T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6052"},"modified":"2020-07-11T23:13:17","modified_gmt":"2020-07-12T02:13:17","slug":"domingo-12-julio-2020-tiempo-ordinario-domingo-15a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/07\/12\/domingo-12-julio-2020-tiempo-ordinario-domingo-15a\/","title":{"rendered":"Domingo 12 julio 2020 Tiempo Ordinario, Domingo 15A"},"content":{"rendered":"\n<p>Mt 13,1-23<\/p>\n\n\n\n<p>Es Dios quien da el crecimiento<\/p>\n\n\n\n<p>En este Domingo XV del tiempo ordinario comenzamos a leer el tercero de los cinco discursos en que Mateo organiza el material que \u00e9l ten\u00eda a su disposici\u00f3n para escribir su Evangelio. En los domingos pasados hemos visto el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a y el Discurso apost\u00f3lico. Esta vez comenzamos a leer el Discurso en par\u00e1bolas, que nos acompa\u00f1ar\u00e1 todav\u00eda en los dos domingos pr\u00f3ximos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abParabol\u00e9\u00bb es una palabra griega que designa una cosa que est\u00e1 puesta junto a otra por su relaci\u00f3n con ella. En el caso del Evangelio se llama as\u00ed a una comparaci\u00f3n o un relato que tiene relaci\u00f3n con una realidad concreta sobre la cual se quiere transmitir una ense\u00f1anza. Es evidente que este fue un m\u00e9todo pedag\u00f3gico muy usado por Jes\u00fas; podemos decir que caracteriza su ense\u00f1anza. En la mayor\u00eda de los casos la ense\u00f1anza que \u00c9l quiere transmitir se relaciona con la presencia del Reino de Dios. No olvidemos que el resumen de su ense\u00f1anza est\u00e1 formulado as\u00ed: \u00abConviertanse, porque el Reino de los Cielos est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb (Mt 4,17). Y es lo mismo que mand\u00f3 predicar a sus ap\u00f3stoles, como ve\u00edamos en el Discurso apost\u00f3lico: \u00abVayan proclamando que el Reino de los cielos est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb (Mt 10,7). En el Evangelio hay cierta indecisi\u00f3n entre la actual presencia del Reino de Dios en el mundo y su sola cercan\u00eda, hasta el punto de pedir aclaraci\u00f3n: \u00abHabi\u00e9ndole preguntado los fariseos cu\u00e1ndo viene el Reino de Dios, les respondi\u00f3: \u201cEl Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dir\u00e1n: Veanlo aqu\u00ed o all\u00e1, porque el Reino de Dios ya est\u00e1 entre ustedes\u201d\u00bb (Lc 17,20-21). En el Discurso en par\u00e1bolas Jes\u00fas repite siete veces: \u00abEl Reino de los cielos es semejante a\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Discurso comienza desvinculado de cualquier situaci\u00f3n concreta: \u00abEn aquel d\u00eda, saliendo Jes\u00fas de la casa, se sent\u00f3 (ek\u00e1theto) junto al mar\u00bb. Sentarse es la actitud del maestro. De este verbo procede la palabra \u00abk\u00e1thedra\u00bb, c\u00e1tedra, que es el lugar desde donde se ense\u00f1a. \u00abSe reuni\u00f3 en torno a \u00c9l una gran multitud, de manera que \u00c9l, subido a una barca, se sent\u00f3 mientras la multitud de manten\u00eda en la orilla\u00bb. Para mayor claridad el evangelista repite dos veces: \u00abJes\u00fas se sent\u00f3\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLes habl\u00f3 muchas cosas en par\u00e1bolas, diciendo: \u201cSali\u00f3 el sembrador a sembrar\u2026\u201d\u00bb. As\u00ed empieza el Discurso. Tiene su nombre dado por el mismo evangelista, que agrupa ocho par\u00e1bolas. Es evidente que esto responde a un plan del evangelista, que, como hemos dicho, organiza su material en cinco discursos. El fin del Discurso en par\u00e1bolas es evidente: \u00abY sucedi\u00f3 que, cuando acab\u00f3 Jes\u00fas estas par\u00e1bolas, parti\u00f3 de all\u00ed\u00bb (Mt 13,53).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no pronunci\u00f3 todas estas par\u00e1bolas juntas y tampoco est\u00e1n aqu\u00ed todas las par\u00e1bolas del Evangelio de Mateo. Aqu\u00ed agrup\u00f3 las que tienen relaci\u00f3n con el Reino de los cielos y pueden exponerse desvinculadas de una situaci\u00f3n concreta. El evangelista incluye otras par\u00e1bolas que por su contenido quedan mejor en otros contextos. Por ejemplo, la par\u00e1bola de las virgenes necias y la par\u00e1bola del juicio final, ambas las incluye en su Discurso escatol\u00f3gico (sobre el fin) (Mt 24 y 25).<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola del sembrador, que abre el discurso en par\u00e1bolas, corresponde a la experiencia de Jes\u00fas mismo en su predicaci\u00f3n por los pueblos de la Palestina. Es la experiencia de todo ap\u00f3stol en su predicaci\u00f3n. Jes\u00fas discierne cuatro posibilidades de reacci\u00f3n ante la predicaci\u00f3n y las compara \u2013por eso, es una par\u00e1bola\u2013 con la suerte de la semilla cuando cae en cuatro tipos de terreno: \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino y viniendo las aves las devoraron; otras cayeron en pedregal&#8230;; otras cayeron entre espinas&#8230;; otras cayeron en tierra buena y dieron fruto&#8230;\u00bb. El panorama es un poco desalentador, pues \u00a1la gran parte de la semilla se pierde! \u00bfQu\u00e9 es lo que justica el esfuerzo de sembrar? Aunque 3\/4 de la semilla se pierde, el sembrador sale, de todas maneras, a sembrar por la abundancia de fruto que produce la parte que cae en terreno bueno: \u00abOtras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta\u00bb. El punto de comparaci\u00f3n lo expresa Jes\u00fas en cada caso repitiendo: \u00abSucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende\u2026 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegr\u00eda\u2026 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo\u2026 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: \u00e9ste s\u00ed que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta\u00bb. La semilla es entonces la Palabra de Dios. Lucas lo dice expresamente en el lugar paralelo: \u00abLa semilla es la Palabra de Dios\u00bb (Lc 8,11).<\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola del sembrador es una invitaci\u00f3n a acoger la Palabra de Dios como acoge la semilla la tierra buena y una advertencia sobre las cosas que pueden dejarla infecunda: el que ya est\u00e1 cerrado de antemano y rechaza la Palabra inmediatamente es aquel de cuyo coraz\u00f3n la arrebata el Maligno; el que es inconstante y sucumbe ante cualquier persecuci\u00f3n por causa de la Palabra; el que se deja inquietar en exceso por las preocupaciones del mundo o se deja seducir por el enga\u00f1o de las riquezas. Solo es terreno apto \u00abel que oye la Palabra y la comprende\u00bb. No basta, por tanto, o\u00edr la Palabra; es necesario una disposici\u00f3n interior que haga sintonizar con ella, que la haga comprender, que la haga suya.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola es como un grito de alegr\u00eda: \u00ab\u00a1Este s\u00ed que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta!\u00bb. Este caso justifica toda la actividad apost\u00f3lica de la Iglesia. El ap\u00f3stol siembra, pero es Dios quien hace fructificar. Por eso, el ap\u00f3stol no debe atraer la gloria para s\u00ed; la gloria debe ser siempre para Dios. No es el \u00e9xito lo que interesa en un ap\u00f3stol; m\u00e1s bien debe rehuir el \u00e9xito. Lo que interesa es el fruto y \u00e9ste es obra de Dios. As\u00ed lo ense\u00f1a el gran Ap\u00f3stol, que entiende de esto: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es Apolo? \u00bfQu\u00e9 es Pablo?&#8230; \u00a1Servidores, por medio de los cuales ustedes han cre\u00eddo!, y cada uno seg\u00fan lo que el Se\u00f1or le dio. Yo plant\u00e9, Apolo reg\u00f3; pero fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer\u00bb (1Cor 3,5-7).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 13,1-23 Es Dios quien da el crecimiento En este Domingo XV del tiempo ordinario comenzamos a leer el tercero de los cinco discursos en que Mateo organiza el material que \u00e9l ten\u00eda a su disposici\u00f3n para escribir su Evangelio. 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